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Fray Abel de Jesús: «No hay perdón de Dios si no perdonamos a los que nos ofenden»

En su última pieza semanal fray Abel de Jesús hace una aproximación sobre el perdón.

Ante las ofensas de los demás, ante las atrocidades de los otros y de las perpetuadas por un mismo, cuando uno piensa que no existe excusa posible, fray Abel nos insta a ahondar en la significación del perdón cristiano.

«El perdón cristiano no es ni cambiar de sentimientos, ni olvidar lo que la otra persona te ha hecho, ni sentir ternura», afirma el carmelita descalzo. Perdonar y ser perdonados es una condición sine qua non presente en nuestra oración de cabecera, el Padre Nuestro. «No hay perdón de Dios si no perdonamos a los que nos ofenden». Para ilustrar esta imagen ha recogido una de las parábolas del Evangelio, como la del mal siervo al que el rey perdona una deuda desorbitada de diez mil talentos y, una vez libre, va a su hermano a exigerle el pago de cien denarios.

Perdonar y ser perdonados es una condición sine qua non presente en nuestra oración de cabecera, el Padre Nuestro. «No hay perdón de Dios si no perdonamos a los que nos ofenden».

Durante el vídeo se hace una distinción muy clara entre ser capaz de perdonar y estar en camino de perdonar. «Una manera de andar por el camino del perdón es orando por la otra persona. Si eres capaz de ofrecer una oración aunque sea con malos sentimientos, ya estás en el camino. Estás permitiendo que el perdón de Dios se derrame sobre la otra persona».

Evitar las calumnias y habladurías, entender que es natural que nos duela ver a la persona que nos ha hecho daño, y vivir con la humildad de saber que aunque en ese momento no pueda perdonar, pedirle a Dios el querer perdonar.

«El Espíritu Santo es fuente de toda reconciliación».

«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»

Tal y como dice fray Abel de Jesús, «el perdón es retirar de nuestros hombros un peso que a nosotros no nos corresponde llevar». Perdonar supone para el joven carmelita liberarnos del peso de lo que la otra persona ha hecho. En ese sentido, Jesús se adelantó miles de años a la psicología moderna».

El perdón, en efecto, no supone olvidar o restaurar la confianza como si nada hubiese acontecido. «No podemos borrar de nuestro disco duro las cosas que nos han hecho mal».  En todo caso, puede ser un reclamo de querer restituir la justicia.

Poco antes de llevarnos ante el sagrario, fray Abel de Jesús ha concluido su pieza diciendo: «aguantar y callar no facilita el camino de la reconciliación. La mejor manera de restituir es perdonad y seréis perdonados».

 



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