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#FratelliTutti9de10: La mejor política

Para hacer posible una familia de naciones, para construir una comunidad mundial abierta al diferente, para alcanzar la fraternidad universal entre pueblos y naciones que vivan la amistad social… hace falta la mejor política. El Papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti marca las claves de lo que debería ser «la buena política» que trabaje por grandes principios y apueste por un servicio al bien común a largo plazo.
Una política que no busque únicamente garantizarse los votos y que fomente cauces de encuentro, escuchar el punto de vista del otro facilitando que todos tengan un espacio. Por eso, debe promover también una economía integrada en un proyecto social, cultural y popular que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. Una visión amplia para llevar adelante un cambio integral.

Por eso, en Fratelli tutti, el Santo Padre hace una llamada hacia un orden social y político cuya alma sea la caridad social. «Cuando una determinada política siembra el odio o el miedo hacia otras naciones en nombre del bien del propio país, es necesario preocuparse, reaccionar a tiempo y corregir inmediatamente el rumbo». Es necesaria una política «con visión amplia», que lleve adelante un replanteamiento integral de las relaciones y promueva un diálogo interdisciplinario sobre los diversos aspectos de la crisis.

El bien común

La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y se piensa en el bien común a largo plazo. Un proyecto político, social, cultural y popular que busque el bien común puede abrir camino a oportunidades diferentes, sin detener la creatividad humana y su sueño de progreso. La caridad política surge cuando un individuo se une a otros para generar procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos, ese es el campo de la más amplia caridad.

«La caridad social nos hace amar el bien común y nos lleva a buscar efectivamente el bien de todas las personas, consideradas no sólo individualmente, sino también en la dimensión social que las une». El verdadero espíritu de la política descubre la dignidad del otro. Los pobres son descubiertos y valorados, respetados en su estilo propio y en su cultura y verdaderamente integrados en la sociedad.

Favorecer el encuentro y la escucha del otro

Aquel a quien le toca gobernar está llamado a renuncias que hagan posible el encuentro. Sabe escuchar el punto de vista del otro y facilita que todos tengan un espacio.
«La caridad política también conlleva abrirse a todos, a favorecer el encuentro, a escuchar el punto de vista del otro facilitando que todos tengan un espacio. Con renuncias y paciencia un gobernante puede ayudar a crear ese hermoso poliedro donde todos encuentran un lugar. Vivamos y enseñemos el valor del respeto, el amor capaz de asumir toda diferencia, la prioridad de la dignidad de todo ser». La sociedad mundial tiene serios problemas estructurales que no se resuelven «con parches o soluciones rápidas». Hay cosas que se deben cambiar desde el fondo. Y para liderar esta transformación se necesita una «sana política», que convoque a diversos sectores y personalidades de distintos ámbitos. «Una economía integrada en un proyecto político, social, cultural y popular que busque el bien común, abre un camino hacía nuevas oportunidades sin detener la creatividad humana y su sueño de progreso».



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