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Francisco sobre los atentados de Niza y Viena: «Buscan comprometer la colaboración fraterna entre las religiones»

El Papa Francisco ha lamentando en su audiencia de este miércoles 4 de noviembre «las víctimas indefensas del terrorismo, cuya exacerbación de crueldad se está difundiendo en Europa». El Papa se ha referido en particular «al grave atentado de los días pasados en Niza en un lugar de culto y el de antes de ayer en las calles de Viena, que han provocado consternación y desaprobación en la población y en quienes se preocupan por la paz y el diálogo». Francisco ha pedido por las personas «trágicamente desaparecidas» y ha expresado su cercanía espiritual a sus familiares y a todos aquellos «que sufren por causa de estos eventos deplorables, que tratan de comprometer con la violencia y el odio la colaboración fraterna entre las religiones».

Las audiencias vuelven a la Biblioteca Apostólica

La audiencia ha vuelto a la Biblioteca Apostólica para «defendernos por los contagios», ha expresado el propio Francisco. Esto provoca de nuevo una «distancia entre nosotros por el bien de todos» que nos obliga a pensar «en los enfermos, en aquellos que entran en los hospitales ya como descartados, pensemos en los médicos, en los enfermeros, las enfermeras, los voluntarios, en tanta gente que trabaja con los enfermos en este momento: ellos arriesgan la vida pero lo hacen por amor al prójimo, como una vocación», ha subrayado el Santo Padre.

La oración, «un arte» para practicar «con disciplina»

«Jesús recurre constantemente a la fuerza de la oración» ha destacado el Papa en catequesis. Un arte, ha recordado el Papa, «que se debe practicar con disciplina». Un día vivido sin oración «corre el riesgo de transformarse en una experiencia molesta, o aburrida: todo lo que nos sucede podría convertirse para nosotros en un destino mal soportado y ciego». Por eso, ha explicado, «Jesús educa en la obediencia a la realidad y por tanto a la escucha. La oración es sobre todo escucha y encuentro con Dios. La oración tiene el poder de transformar en bien lo que en la vida de otro modo sería una condena; la oración tiene el poder de abrir un horizonte grande a la mente y de agrandar el corazón».
Por otro lado, el Papa ha advertido que la oración es un arte «para practicar con insistencia». Una oración perseverante produce una transformación progresiva, «hace fuertes en los períodos de tribulación, dona la gracia de ser sostenidos por Aquel que nos ama y nos protege siempre».
Otra característica de la oración de Jesús es la soledad. «Allí, en el silencio, pueden emerger muchas voces que escondemos en la intimidad: los deseos más reprimidos, las verdades que persistimos en sofocar. Y sobre todo, en el silencio habla Dios», ha destacado el Papa.

La oración de Jesús es el lugar donde se percibe «que todo viene de Dios y Él vuelve». La oración nos ayuda a encontrar la dimensión adecuada, en la relación con Dios, «nuestro Padre», y con toda la creación. «La oración de Jesús finalmente es abandonarse en las manos del Padre, como Jesús en el huerto de los olivos, en esa angustia: “Padre si es posible…, pero que se haga tu voluntad”. El abandono en las manos del Padre. Es bonito cuando nosotros estamos inquietos, un poco preocupados y el Espíritu Santo nos transforma desde dentro y nos lleva a este abandono en las manos del Padre: “Padre, que se haga tu voluntad”», ha concluido Francisco.

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