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Francisco se une al dolor por la masacre de niños en un colegio en Camerún

Al terminar su catequesis en la Audiencia General de hoy miércoles 28 de octubre, en el Aula Pablo VI, el Papa Francisco ha querido mostrar su cercanía a las víctimas de los asesinatos en Kumba (Camerún), el pasado sábado. «Me uno al dolor de las familias de los jóvenes estudiantes brutalmente asesinados», ha asegurado. «Siento un gran desconcierto por un acto tan cruel e insensato, que ha arrebatado la vida de los pequeños inocentes mientras estaban en clase en el colegio», ha añadido el Papa.

El Santo Padre ha pedido «que las armas callen y se pueda garantizar la seguridad de todos y el derecho de cada joven a la educación y al futuro». Además, ha querido mostrar su «afecto y el consuelo que solo Dios puede dar». El pasado sábado, ocho niños fueron asesinados y 12 heridos por un grupo de hombres armados sin identificar en Kumba, en el Instituto Elemental Madre Francisca. Tanto el Consejo Mundial de Iglesias como la Conferencia Episcopal de Camerún condenaron los hechos.

Jesús ora con nosotros

Dentro la secuencia de las catequesis sobre la oración, hoy el Papa Francisco ha pasado al Nuevo Testamento y ha hablado de la oración de Jesús, tomando como referencia el pasaje del bautismo de Jesús en el Jordán. «Jesús es el justo, no es el pecador. Pero Él quiso descender hasta nosotros pecadores, y Él reza con nosotros, y cuando nosotros rezamos Él está con nosotros rezando», ha asegurado.

También ha señalado cómo la oración de Jesús es una manera de hacerse uno más, de encarnarse. «Jesús siempre reza con su pueblo, siempre reza con nosotros. Nunca rezamos solos, siempre rezamos con Jesús. No se queda en la orilla opuesta del río, – “yo soy justo, ustedes son pecadores” – para marcar su diversidad y distancia del pueblo desobediente, sino que sumerge sus pies en las mismas aguas de purificación». explicó el Santo Padre.

Diálogo con el Padre

«En la oración de Jesús – ha señalado el Papa –  el Espíritu Santo toma posesión de su persona y la voz del Padre atestigua que Él es el amado, el Hijo en el que Él se refleja plenamente.  Una oración que es totalmente personal –  y así será durante toda su vida terrena” y “en Pentecostés se convertirá por gracia en la oración de todos los bautizados en Cristo. Él mismo obtuvo este don para nosotros, y nos invita a rezar como Él rezaba».

También, en la línea de explicar el pasaje del bautismo de Jesús, ha querido hablar de cómo esa purificación lo es por las personas. «Jesús no bajó a las aguas del Jordán por sí mismo, sino por todos nosotros. Ha abierto los cielos, como Moisés había abierto las aguas del mar Rojo, para que todos pudiéramos pasar detrás de Él. Jesús nos ha regalado su propia oración, que es su diálogo de amor con el Padre. Nos lo dio como semilla de la Trinidad, que quiere echar raíces en nuestro corazón. ¡Acojámoslo!».

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