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Francisco, en la audiencia general: «Somos justos por la gracia de Cristo, no por nuestros esfuerzos»

El Aula Pablo VI ha acogido una semana más la audiencia general del Papa, quien ha continuado con su ciclo de catequesis enfocadas en las enseñanzas del apóstol Pablo. En concreto, esté miércoles, Francisco ha centrado su exposición en la justificación, un tema que definió como «difícil pero definitivo para la fe». «Nosotros con nuestros esfuerzos no nos volvemos justos, sino que es Cristo con su gracia quien nos hace justos» ha explicado el Pontífice.

Francisco ha insistido en que «en el conjunto del pensamiento de San Pablo se puede decir que la justificación es la consecuencia de la iniciativa misericordiosa de Dios que otorga el perdón. Dios, de hecho, a través de la muerte de Jesús, ha destruido el pecado y nos ha donado de forma definitiva el perdón y la salvación». «Nosotros, pecadores, nos hemos convertido en justos. Este proceso de cambio es la justificación, ante Dios somos justos. Es cierto que tenemos nuestros pecados personales, pero somos básicamente justos. Esto es una justificación».

En este sentido, durante la catequesis, Francisco recordó que en las enseñanzas de Pablo siempre está presente la experiencia que cambió su vida. «Pablo había sido un hombre orgulloso, religioso, celante, convencido de que en la escrupulosa observancia de los preceptos estaba la justicia. Ahora, sin embargo, ha sido conquistado por Cristo, y la fe en Él lo ha transformado en lo profundo, permitiéndole descubrir una verdad hasta ahora escondida: no somos nosotros con nuestros esfuerzos que nos volvemos justos, sino que es Cristo con su gracia quien nos hace justos».

El Pontífice ha continuado su explicación añadiendo que «la justificación nos introduce en la larga historia de la salvación, que muestra la justicia de Dios. Frente a nuestras continuas caídas y a nuestras insuficiencias, Él no se ha resignado, sino que ha querido hacernos justos y lo ha hecho por gracia, a través del don de Jesucristo, de su muerte y resurrección». «Algunas veces he dicho cuál es el estilo de Dios—ha insistido— , y lo he dicho con tres palabras: cercanía, compasión y ternura. Y la justificación es precisamente la cercanía más grande de Dios con nosotros, la compasión más grande de Dios hacia nosotros y la ternura más grande del Padre».

Por último, y para concluir, Francisco ha insistido en que «la luz de la fe nos permite reconocer cuán infinita es la misericordia de Dios. Pero la misma luz nos hace también ver la responsabilidad que se nos ha encomendado para colaborar con Dios en su obra de salvación. La fuerza de la gracia tiene que combinarse con nuestras obras de misericordia, que somos llamados a vivir para testimoniar qué grande es el amor de Dios».



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