Revista Ecclesia » Francisco, en la audiencia general: «No hay contraposición entre contemplación y acción»
Destacada Santa Sede Última hora

Francisco, en la audiencia general: «No hay contraposición entre contemplación y acción»

El Papa Francisco ha celebrado esta mañana su audiencia general, en la que ha continuado con el ciclo de catequesis centrado en la oración. En esta ocasión, el Pontífice se ha centrado en la oración contemplativa y ha asegurado que, aunque «algunos maestros de espiritualidad del pasado han entendido la contemplación como opuesta a la acción, en realidad, en Jesucristo, en su persona y en el Evangelio no hay contraposición entre contemplación y acción».

El Pontífice ha explicado que «ser contemplativos no depende de los ojos, sino del corazón» y ha indicado que «la oración purifica el corazón, y con eso, aclara también la mirada, permitiendo acoger la realidad desde otro punto de vista».

Durante su intervención, Francisco ha explicado que «el Catecismo describe esta transformación del corazón por parte de la oración citando un famoso testimonio del Santo Cura de Ars: “La oración contemplativa es mirada de fe, fijada en Jesús.” “Yo le miro y él me mira”, decía a su santo cura un campesino de Ars que oraba ante el Sagrario». Y ha insistido en que «todo nace de ahí: de un corazón que se siente mirado con amor. Entonces, la realidad es contemplada con ojos diferentes».

Una semana más en la Biblioteca del Palacio Apostólico, Francisco ha continuado su reflexión explicando que «Jesús es el maestro de esa mirada. En su vida no han faltado nunca los tiempos, espacios, silencios, la comunión amorosa que permite a la existencia custodiar intacta su belleza. Su secreto era la relación con el Padre celeste».

«Hay una única gran llamada en el Evangelio, —ha dicho Francisco— y es la de seguir a Jesús por el camino del amor. En este sentido, caridad y contemplación son sinónimos. San Juan de la Cruz sostenía que un pequeño acto de amor puro es más útil a la Iglesia que todas las demás obras juntas».

«Lo que nace de la oración y no de la presunción de nuestro yo, lo que es purificado por la humildad, incluso si es un acto de amor apartado y silencioso, es el milagro más grande que un cristiano pueda realizar. Y este es el camino de la oración de contemplación: ¡yo le miro, Él me mira! Este acto de amor en el diálogo silencioso con Jesús ha hecho mucho bien a la Iglesia», ha concluido.



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa