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Francisco, en el Ángelus: Sed «transgresores» y vivid en el «estilo de Dios», con «cercanía, compasión y ternura»
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Francisco, en el Ángelus: Sed «transgresores» y vivid en el «estilo de Dios», con «cercanía, compasión y ternura»

El Papa Francisco ha pedido a los cristianos este domingo, 14 de febrero, que sean «transgresores», al igual que lo fue Jesús en su tiempo. Y que esa transgresión se manifieste practicando «el estilo de Dios», definido por estas tres palabras: «cercanía, compasión y ternura».

El Santo Padre ha hecho esta exhortación en su catequesis previa al rezo del Ángelus, en la que ha comentado el Evangelio dominical (Mc 1, 40-45), que relata el encuentro de Jesús con un leproso. Tras unas semanas de ausencia a causa de la pandemia, el Papa ha rezado la oración mariana desde el escenario acostumbrado —la ventana del Palacio Apostólico— y ante un número más elevado de fieles romanos y peregrinos que en otras ocasiones. El soleado día romano ha contribuido a ello, qué duda cabe. El viento que soplaba, por cierto, le ha jugado una mala jugada, al levantar en un momento dado sobre su rostro el tapiz colocado en la ventana.

Anécdotas aparte, Francisco ha explicado lo extraordinario del comportamiento de los dos protagonistas del Evangelio de hoy, pues en aquella época los enfermos de lepra eran considerados impuros y según la Ley estaban al margen de la sociedad: tenían que estar fuera de los lugares habitados, no podían relacionarse socialmente, no podían ir a la sinagoga ni al Templo, etc.

Tanto el leproso como Jesús, ha dicho, son «transgresores»: el primero porque a pesar de su enfermedad, considerada un castigo divino, se acerca a Jesús, en el que «pudo ver otro rostro de Dios: no el Dios que castiga, sino el Padre de la compasión y del amor, que nos libera del pecado y que nunca nos excluye de su misericordia»; y el segundo, Jesús, porque no se le limita a las palabras y, aunque la Ley se lo prohibe expresamente, extiende su mano y lo toca para curarlo, «algo impensable en aquel tiempo». «Con este gesto, Jesús muestra que Dios no es indiferente, que no se mantiene a una “distancia segura”; al contario, se acerca con compasión y toca nuestra vida para sanarla. Es el estilo de Dios».

Este «estilo de Dios» lo hacen realidad estas tres palabras: «cercanía, compasión y ternura», ha dicho el Pontífice, que ha pedido a los fieles congregados en la plaza un aplauso para aquellos «bravos confesores misericordiosos» que actúan con ternura y compasión, y que, en lugar de estar «con el látigo en la mano», recuerdan a quienes se les acercan que Dios no se cansa de perdonar.

El Papa ha concluido su enseñanza exhortando a los cristianos a vivir estas dos «transgresiones». Por un lado, la de tener el coraje de actuar como el leproso e ir al encuentro de Jesús tal como somos, saliendo de nuestro aislamiento; y por otro, a experimentar la transgresión de Jesús, que es la transgresión de «un amor que nos hace ir más allá de las convenciones» y que busca «superar los prejuicios» y «el miedo a mezclarnos con la vida del otro».

Elogio al gobierno de Colombia

Al finalizar la oración mariana, el Papa ha elogiado al gobierno colombiano del presidente Iván Duque, que esta semana ha otorgado un Estatuto de Protección Temporal para los inmigrantes venezolanos que están viviendo en ese país. «Y esto —ha puesto en valor— no lo hace un país riquísimo, superdesarrollado, no. Lo hace un país con tantos problemas de desarrollo, de pobreza, de paz… casi setenta años de guerrillas. Pero, con estos problemas, ha tenido la valentía de mirar a aquellos migrantes y de hacer este estatuto. ¡Gracias a Colombia, gracias!».

Francisco, asimismo, ha hecho votos, en este día de los santos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los pueblos eslavos, para que las Iglesias cristianas aumenten su deseo de «caminar hacia la plena unidad en el respeto de las diferencias». Y ha expresado por último su felicitación, oraciones y bendiciones a todos los enamorados, en este día de San Valentín.



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