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Francisco, en el Ángelus: «Por favor, que los dirigentes políticos sean capaces de hacer la paz en Siria»

«Pensad en los niños que no tienen qué comer. Por favor, que los dirigentes sean capaces de hacer la paz en Siria». Este es el llamamiento que ha hecho el Papa Francisco a la conclusión del rezo del Ángelus de hoy domingo, 28 de junio, a los participantes en la IV Conferencia de  la Unión Europea y la ONU para apoyar el futuro de Siria y de la región, que comienza el próximo martes. El Santo Padre ha pedido oraciones por su éxito, a fin de que se pueda aliviar la situación que se vive en este atribulado país y en las naciones vecinas, en particular en el Líbano, donde hay refugiados más de un millón de sirios. Francisco ha invitado también a rezar por el pueblo de Yemen, especialmente por los niños que sufren la gravísima crisis humanitaria que atraviesa igualmente este país, y por las víctimas de las graves inundaciones registradas en Ucrania occidental.

Antes, al comentar el Evangelio dominical (Mt 10, 37-42), ha explicado que cuando Jesús dice que «el que ama a su padre o a su madre (…) más que a mí, no es digno de mí», no pretende subestimar el amor a los padres y a los hijos. «Pero sabe —enfatiza el Papa— que los lazos de parentesco, si se ponen en primer lugar, pueden desviarse del verdadero bien. La corrupción en la vida pública, a veces, procede de que el amor a los parientes es mayor que el amor a la patria. Todos podríamos dar muchos ejemplos a este respecto. Sin mencionar las situaciones familiares en las que los lazos familiares se mezclan con elecciones opuestas al Evangelio».

Con respecto a la «paradoja del Evangelio» cuando este dice que «el que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará», el Pontífice ha hablado de los muchos ejemplos gratificantes de personas abnegadas que se están sacrificando por los demás en estos días de pandemia. Y ha citado el testimonio de un sacerdote conmovido porque se le había acercado un niño y le había dicho: «Padre, estos son mis ahorros, poco cosa, para los pobres por la pandemia».

«El voluntariado —ha dicho también— es una de las cosas más grandes que tiene la sociedad italiana. Se hace por amor, simplemente por el servicio. La gratitud, el reconocimiento, es en primer lugar un signo de buenos modales, pero también es un distintivo del cristiano. Es un simple pero genuino signo del Reino de Dios, que es el reino del amor gratuito y generoso».

«La plenitud de la vida y la alegría —ha concluido— se encuentra al entregarse por el Evangelio y por los hermanos, con apertura, aceptación y benevolencia».

Al despedirse, Francisco ha enviado un saludo especial a los participantes en la misa de rito congoleño celebrada esta mañana en Roma, en la que se ha rezado por la República Democrática del Congo. «Saludos a la delegación congoleña. Son valientes», ha dicho al grupo presente en la Plaza.

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