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Francisco en el Ángelus: «El chismorreo es una peste más fea que el COVID»

Este domingo, 6 de septiembre, el Papa Francisco se ha unido desde el balcón del Palacio Apostólico a los fieles que vuelven poco a poco a llenar la Plaza de San Pedro, en el rezo del Ángelus. Tras la oración, el Pontífice ha reflexionado sobre «la corrección fraterna» de la que habla el Evangelio de hoy y ha denunciado «el chismorreo» al que ha calificado como «una peste más grave que el COVID». Francisco ha asegurado que este pasaje nos invita a reflexionar sobre la doble dimensión de la existencia cristiana: «Aquella comunitaria, que exige la protección de la comunión, y aquella personal, que requiere la atención y el respeto de cada conciencia individual».

Además ha pedido «que la Virgen María nos ayude a hacer de la corrección fraterna un hábito saludable, para que en nuestras comunidades se puedan establecer siempre nuevas relaciones fraternas, basadas en el perdón mutuo y, sobre todo, en la fuerza invencible de la misericordia de Dios».

La pedagogía de la «recuperación»

El Santo Padre ha insistido en que para corregir al hermano que se ha equivocado «Jesús sugiere una pedagogía de recuperación», articulada en tres pasajes:

  • «Repréndelo entre tú y él solo». Francisco ha explicado que no debemos «poner su pecado delante de todos. Se trata de ir al hermano con discreción, no para juzgarlo, sino para ayudarlo a darse cuenta de lo que ha hecho». Cuántas veces hemos tenido esta experiencia «que alguien viene y nos dice mira en esto te has equivocado, tendrías que cambiar esto, quizás al principio nos enfadamos, pero luego agradecemos porque es un gesto de hermandad, de comunión, de ayuda y de recuperación».
  • «Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos». El Papa ha señalado que este es «un precepto de la Ley de Moisés» y que aunque parezca contra el acusado, «en realidad servía para protegerlo de falsos acusadores». Jesús va más allá, ha destacado, «los dos testigos son pedidos no para acusar y juzgar, sino para ayudar».
  • «El amor de dos o tres hermanos puede ser insuficiente» y es por eso que en este caso, Jesús añade: «Díselo a la comunidad, es decir a la Iglesia».
    Si la primera intervención fracasa, Francisco ha expuesto que es una buena idea «no desistir y que se las arregle, me lavo las manos, no, esto no es cristiano», sino «recurrir al apoyo de algún otro hermano o hermana, incluso puede no ser suficiente y tengamos que recurrir a poner a nuestro hermano de nuevo en las manos de Dios».

«El chismorreo cierra el corazón de la Iglesia»

No obstante, el Papa ha advertido de no confundir esto con el «chismorreo»: «Cuando nosotros vemos un error, un defecto, un desliz, de un hermano o una hermana, generalmente la primera cosa que hacemos es ir a contárselo a los demás, a chismosear. Y las habladurías cierran el corazón a la comunidad y cierran la unidad de la Iglesia», ha denunciado el Papa.
«El gran chismoso es el diablo, que siempre va diciendo las cosas malas de los otros, porque es el mentiroso que busca desunir a la Iglesia y de alejar a los hermanos y no hacer comunidad».

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