Papa Francisco

Francisco elogia a un embajador que le presentó a su familia acompañados de la empleada de hogar

Francisco elogia a un embajador que le presentó a su familia acompañados de la empleada de hogar

Invita a la ‘revolución de la ternura’, porque Dios se abajó y habló nuestro lenguaje

Y señaló que hace una o dos semanas fue al Vaticano para presentar las credenciales el embajador de un determinado país.  Con él estaba su familia y la señora que hacía limpieza en su casa desde hacía mucho años, y explicó: “esta es una familia extendida”.

Esta mujer era de la familia, una señora sola. Y no solamente la pagaban bien, en regla, sino que cuando tuvieron que venir a visitar al Papa para presentar las credenciales le dijeron: “Tú vienes con nosotros, porque tú eres parte de la familia”.

Este es un ejemplo, esto es dar espacio a la gente, dijo el papa Francisco. “Y entre la gente sencilla, con la sencillez del Evangelio, esa sencillez buena. Hay ejemplos así, de ampliar la familia”.

El Santo Padre puso este ejemplo al responder sobre el individualismo del mundo de hoy, “que tienen tantos nombres”.

Respondiendo también a la pregunta que le hizo el sacerdote, el Papa señaló la palabra ternura. Porque “la ternura es la caricia de Dios”. Y recordó que una vez en un sínodo surgió la idea de que “tenemos que hacer la revolución de la ternura”. Y que algunos padres, hace años, le dijeron que esto no sonaba bien. En cambio hoy podemos decir “falta ternura, falta ternura”.

Asimismo invitó a acariciar no solamente a los niños sino también a los enfermos y a los pecadores… “Y existen ejemplos buenos de ternura…”, dijo. Porque “la ternura es un lenguaje que vale para los más pequeños, para aquellos que no tienen nada: un niño conoce a su papá y mamá por las caricias, después la voz, pero siempre es la ternura”.

Finalmente precisó que le gusta escuchar cuando el papá o la mamá hablan con el niño que inicia a comunicarse, e imitando el susurro con el cual los padres le hablan dijo, “hablan así…, todos lo hemos visto, es verdad. Esta es ternura, abajarse al nivel del otro. Es el camino que hizo Jesús. Jesús no usó el privilegio de ser Dios: se abajó y habló nuestro idioma y habló con nuestros gestos”.

Sergio Mora

(ZENIT – Roma).-

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