Coronavirus

Francisco: «El cristiano es valiente y dice toda la verdad, porque es coherente»

La parresía ha sido el tema central de la misa que el Papa Francisco ha oficiado este sábado 18 de abril, víspera del Domingo de la Divina Misericordia, en la capilla de su residencia en Casa Santa Marta. En ella, la oración inicial ha sido por los discapacitados y por todas aquellas personas que los asisten en estos tiempos duros de pandemia.

«Hoy recibí una carta de una monja que trabaja como profesora de la lengua de signos para sordomudos», ha dicho el Santo Padre. «Me contaba el trabajo tan difícil de los operadores sanitarios con los enfermos discapacitados. Recemos por ellos, que están siempre al servicio de estas personas con diferentes habilidades, pero no las que tenemos nosotros».

La Eucaristía, como siempre, ha tenido lugar a las siete de la mañana ante un reducido grupo de personas. En su homilía, improvisada, y al hilo de las lecturas (Hechos de los Apóstoles 4,13-21, y las apariciones del Resucitado narradas por Marcos 16, 9-15), el Papa ha hablado de la parresía, de la franqueza y la valentía con la que predicaban los primeros apóstoles, «gente sin instrucción que quizá no sabían escribir».

«No se puede ser cristiano sin franqueza y valentía», ha dicho. «Si para explicar tu posición caes en ideologías o casuística te falta el estilo cristiano, la libertad de hablar».

Pedro no era un valiente nato —ha subrayado— y ahora tanto él como sus compañeros dicen que no pueden callar lo que han visto y oído. ¿De dónde viene ese coraje que antes había negado ante el Señor? Se trata del «don del Espíritu Santo. La franqueza y la parresía son un don que da el Espíritu Santo en Pentecostés».

«Esto es coherencia. La señal del cristiano es que es valiente y dice toda la verdad, porque es coherente. Y a esta coherencia nos llama el Señor en el envío y en la síntesis que hace Mateo de la Resurrección. Id con valentía, con franqueza, no tengáis miedo. No arrojéis fuera la franqueza. La misión nace de aquí: de este don que nos hace valientes en el anuncio de la Palabra. Que el Señor nos ayude siempre a ser valientes, que no quiere decir imprudentes. El coraje cristiano siempre es prudente, pero siempre es valiente».

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