San Jerónimo, pintado por Caravaggio
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Francisco destaca a san Jerónimo como modelo de «inculturación»

El Papa Francisco publicó ayer la carta apostólica Scripturae Sacra Affectus (Estima por la Sagrada Escritura), con ocasión de la celebración de san Jerónimo, de quien se cumplen 1600 años de su fallecimiento. En su memoria del padre de la Iglesia que redactó la Vulgata, Francisco ha asegurado que «con su traducción, Jerónimo logró “inculturar” la Biblia en la lengua y la cultura latina».

Francisco ha asegurado que «el trabajo de traducción de Jerónimo nos enseña que los valores y las formas positivas de cada cultura representan un enriquecimiento para toda la Iglesia». En el documento menciona dos claras analogías. Una, la de la «hospitalidad», precisamente días después de la Jornada del Migrante y del Refugiado. La otra, la de «los misioneros a quienes debemos la preciosa labor de publicar gramáticas, diccionarios y otras herramientas lingüísticas que ofrecen las bases de la comunicación humana y son un vehículo del “sueño misionero de llegar a todos”».

Estudiar la Biblia

En su carta, Francisco destaca la necesidad de estudiar la Biblia para entenderla bien, algo que no está al alcance de todos, ni siquiera en traducciones. «Si la Biblia es ­—recuerda el Papa refiriéndose al Concilio Vaticano II— como alma de la sagrada teología y columna vertebral espiritual de la práctica religiosa, es indispensable que el acto interpretativo de la misma esté sostenido por competencias específicas». Se trata, por tanto, de un servicio el de estudiar e interpretar la Biblia.

Francisco ha resaltado que «las Facultades de Teología deben esforzarse para que la enseñanza de la Sagrada Escritura esté programada de tal manera que se asegure a los estudiantes una capacidad interpretativa competente, tanto en la exégesis de los textos como en la síntesis de la teología bíblica».

En esa llamada al estudio de la Sagrada Escritura hay una llamada al amor por esta, y el Papa hace una llamada especial a los jóvenes: « Uno de los problemas actuales, no sólo de religión, es el analfabetismo: escasean las competencias hermenéuticas que nos hagan intérpretes y traductores creíbles de nuestra propia tradición cultural. Deseo lanzar un desafío, de modo particular, a los jóvenes: Vayan en busca de su herencia».

Recuerda el Papa que el estudio no es cosa de un día, y que para san Jerónimo «el estudio no se limitaba a sus primeros años juveniles de formación, sino que era un compromiso constante, una prioridad de todos los días de su vida».

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