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Francisco clama contra los «peligros gravísimos» que afrontan los migrantes que tratan de llegar a Europa
Inmigrantes sudaneses en torno a una moribunda fogata, ayer 27 de noviembre, cerca de la localidad francesa de Calais. Esta misma semana al menos 27 inmigrantes murieron ahogados en el Canal de la Mancha cuando intentaban llegar al Reino Unido / EFE.
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Francisco clama contra los «peligros gravísimos» que afrontan los migrantes que tratan de llegar a Europa

El Papa Francisco ha denunciado tras el rezo del Ángelus de este domingo 28 de noviembre los «peligros gravísimos» que afrontan los migrantes que tratan de llegar a Europa. Unos perecen ahogados en el Mediterráneo, otros en el Canal de la Mancha —27 de ellos esta misma semana—, otros sufren en la frontera de Polonia y Bielorrusia… Y algunos que son repatriados al norte de África —ha lamentado— caen en manos de los traficantes, que «venden a las mujeres, torturan a los hombres y los hacen esclavos». El Pontífice, que ayer se reunió con miembros de asociaciones y grupos que trabajan con ellos, les ha mostrado su «dolor» por la situación en que se encuentran, así como su «oración» y «cercanía».

«Agradezco a todas las organizaciones, sean de la Iglesia católica o no, especialmente a las Cáritas nacionales y a todos los que alivian sus sufrimientos», ha dicho. Y a continuación ha hecho un nuevo «llamamiento urgente» a las autoridades civiles y militares para que encuentren «soluciones que respeten la dignidad de estas personas». «Que la comprensión y el diálogo prevalezcan finalmente sobre todo tipo de instrumentalización», ha pedido.

¿Estoy atento a las cargas de mis hermanos o soy indiferente a ellas?

Previamente, el Papa ha comentado el Evangelio correspondiente a este domingo, primero de Adviento, que habla de la venida del Señor al final de los tiempos, y ha instado a los fieles a estar vigilantes y a vivir un cristianismo comprometido y vivo, que no sea «de sofá». El Señor nos pide que estemos vigilantes y ello conlleva no permitir «que tu corazón se vuelva perezoso y que tu vida espiritual se ablande en la mediocridad».

«Ten cuidado —advierte el Papa— porque se puede ser “cristiano adormecido”, anestesiado, sin ímpetu espiritual, sin ardor en la oración, sin entusiasmo por la misión, sin pasión por el Evangelio. Y esto nos lleva a “dormitar”: a seguir con las cosas por inercia, a caer en la apatía, indiferentes a todo menos a lo que nos resulta cómodo. Esto es una vida triste». El secreto para permanecer vigilantes —ha añadido— es la oración.

Fieles congregado en la Plaza de San Pedro, donde ya se ha colocado el abeto navideño, para el rezo del Ángelus en este primer domingo de Adviento.

El Pontífice ha pedido que no permitamos que nuestros días estén lastrados por la costumbre y las cargas de la vida. Ha advertido sobre la acedia, esa «pereza que nos sume en la tristeza, que nos quita la alegría de vivir y las ganas de hacer», a la que ha calificado de «espíritu maligno». Y ha pedido, por último, que nos preguntemos si estamos atentos a «las cargas que pesan sobre los hombros de los hermanos». ¿Estoy atento o soy indiferente a ellas?



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