Revista Ecclesia » Francisco asegura en COPE que no ha pensado en renunciar
Destacada Última hora

Francisco asegura en COPE que no ha pensado en renunciar

Pese al buen aspecto que presenta, las especulaciones sobre el estado de salud del Papa Francisco han llevado a determinados medios italianos y argentinos a hablar de una posible renuncia. Cuestionado por ello en COPE, el Papa no le ha dado importancia, con ese sentido del humor argentino que le caracteriza. Y, además, lo desmiente tajantemente: “A mí ni se me pasó por la cabeza”. “¡Yo no sé de dónde han sacado que yo iba a presentar mi renuncia!”.

—Bueno, le debo preguntar en primer lugar, Santo Padre, ¿cómo se encuentra?
—Todavía vivo [Risas].

—Su operación reciente, que fue una operación de envergadura, nos dejó una cierta preocupación…
—Y sí, estas cosas que nacen de los divertículos… y qué sé yo… por ahí se deforman, se necrosan… pero gracias a Dios fue tomada a tiempo, y ya me ve.

—Tengo entendido, además, que la acción de un enfermero fue la que le señaló, la que le alertó en primer lugar.
—¡Me salvó la vida! Me dijo: «Usted tiene que operarse». Había otras opiniones: «No, que con antibiótico…» y él me explicó muy bien. Es enfermero de acá, del servicio sanitario nuestro, del hospital del Vaticano. Hace treinta años que está aquí, un hombre de mucha experiencia. Es la segunda vez en la vida que un enfermero me salva la vida.

—¿Cuándo fue la primera?
—La primera vez fue en el año 57, cuando pensaban que era una gripe, una epidemia de esas de gripe en el seminario, y me curaba el enfermero del seminario con aspirina. Y para los otros iba bien, pero conmigo no andaba y me llevaron al hospital, y me sacaron agua del pulmón. El médico dijo, no me acuerdo cuánto, digamos un millón de unidades de penicilina y tantas de estreptomicina —eran los únicos antibióticos de la época— y, cuando se fue, la enfermera dijo: «El doble».

—¿Y eso le salvó?
—Sí. Porque si no, no hubiera…

—Uno de los… no diré de los secretos mejor guardados del Vaticano, pero una de las cuestiones que tradicionalmente más interesa es la salud del Papa.
—Sí, evidentemente.

—No ha habido ninguna sorpresa, estaba todo programado…
—Estaba todo programado y se avisó… Después del Ángelus me fui directamente, eso sería casi a la una, y se avisó a las 15.30 horas, cuando ya estaba en los preliminares.

—Usted ha dicho, Santidad, que «mala hierba nunca muere…».
—Así es, así es, y eso vale para mí también, vale para todos.

—¿Los medios [sic] le han prohibido algo, hay algún ultimátum? ¿Hay algo que Su Santidad no pueda hacer y a lo que no esté dispuesto?
—No entiendo.

—¿Algo le han prohibido los médicos?
—¡Ah, los médicos! Perdón, le había entendido «los medios».

—[Risas] Bueno, los medios ya sabe que también tienen tentaciones. Pero los médicos en este caso.
—Ahora puedo comer de todo, cosa que antes con los divertículos no se podía. Puedo comer de todo. Todavía tengo las medicinas posoperatorias, porque el cerebro tiene que registrar que tiene 33 centímetros menos de intestino. Y todo me lo maneja el cerebro, el cerebro maneja todo nuestro cuerpo, y le lleva tiempo registrarlo. Pero vida normal, llevo una vida totalmente normal.

—Come lo que quiere…
—Lo que quiero.

—Camina, hace esfuerzo…
—Hoy toda la mañana en audiencias, toda la mañana.

—Ahora se va a un viaje a Eslovaquia y a Hungría. Tengo entendido que es el 34º viaje de su Pontificado.
—No me acuerdo bien del número, pero debe de ser.

—¿El programa va a ser igual de intenso? Yo creo que a los papas, Santidad, les hacen hacer una auténtica yincana. Yo siempre me he preguntado por qué los papas no van dos días más y reparten el trabajo en dos días más, porque de las 24 horas, 18 aproximadamente haciendo cosas. ¿Va a tener que medir más sus fuerzas después de la operación o no?
—Quizás en este primer viaje un poco más, porque uno tiene que reponerse del todo, ¿no?, pero al final va a ser igual que los otros, ya lo va a ver [Ríe].

—¿Teme Su Santidad que una de las cosas más insistentes con las que los medios, esencialmente italianos, le distinguen a usted, Santo Padre, es que cuando se pone en duda la salud del Papa muchos piensan o insisten en el viejo argumento de la renuncia, el me voy a casa, no puedo más…? Es una constante permanente, yo creo, en su vida como Papa, ¿no?
—Sí, incluso me dijeron que la semana pasada estuvo de moda eso. Eva [Fernández] me dijo eso, incluso me lo dijo con una expresión argentina muy linda, y yo le dije que no tenía idea porque yo leo un solo diario acá en la mañana, el diario de Roma. Lo leo porque me gusta el modo de titular que tiene, lo leo rápido y punto, no entro en el juego. Televisión no veo. Y recibo, sí, el informe más o menos de las noticias del día, pero de eso me enteré mucho después, algunos días después, que había una cosa de que yo renunciaba. Siempre que un Papa está enfermo corre brisa o huracán de cónclave [Risas].

Descarga la entrevista completa aquí



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa