El Papa, durante su mensaje al final del del encuentro «La economía de Francisco»
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Francisco alienta a los jóvenes a «iniciar procesos, marcar caminos», frente a la cultura del descarte

En video y a distancia, pero con cercanía. El Papa se ha hecho presente en la conclusión del encuentro «La economía de Francisco», en el que ha dirigido su mensaje, su aliento y sus invitaciones a los jóvenes 115 países. A ellos, en primer lugar, les ha dado las gracias por la flexibilidad de cambiar los planes. Primero, por el cambio de fecha. Segundo, por el cambio de formato, que ha obligado a participar de manera online. Pero, de una u otra forma, se ha iniciado un proceso. Y eso es, precisamente, algo que el Santo Padre ha querido remarcar. «No olviden esta palabra: iniciar procesos, marcar caminos, apilar horizontes, crear pertenencias», ha manifestado.

«Este encuentro no es un punto de llegada, sino el empujón inicial de un proceso al que estáis invitados a vivirlo como vocación, cultura y pacto», les ha comunicado el pontífice. Un proceso de presente y de futuro en el que los jóvenes se encuentran entre los principales interesados. Por eso, Francisco les ha insistido: «No pueden quedarse fuera de la gestación de su futuro». A lo que ha añadido, «o están involucrados, o la historia los aventajará».

Cultura del encuentro frente a cultura del descarte

Más allá de las concreciones que el encuentro logre, Francisco ha realizado una invitación clave que implica un cambio de actitud y de paradigma. Les ha señalado que estos días, aun de manera telemática, han vivido «la cultura del encuentro, que es lo opuesto a la cultura del descarte, de moda». Y les ha retado a seguir en esta línea, porque «esta cultura del encuentro propicia que muchas voces puedan sentarse en una misma mesa para dialogar, pensar, discutir y crear desde una perspectiva poliédrica».

Y, frente a la cultura del descarte, también recordar que «es necesario asumir estructuralmente que los pobres tienen la dignidad suficiente para centrarse en nuestros encuentros, participar de discusiones, y llevar el pan a sus mesas». Lo contrario sería, ha remarcado el Santo Padre, volver a los tiempos del despotismo ilustrado: «Todo para el pueblo, nada con el pueblo». Tomar esta actitud de ayuda paternalista sería, en el fondo, obligar al descartado a «vivir en el propio descarte que le deja invisible».

Y el Papa les ha recordado que hay muros mentales, pero también muros reales. Y lo ha ilustrado con una anécdota propia. «Recuerdo la primera vez que vi un barrio cerrado, en 1970. Tuve que visitar a algunos novicios de la Compañía, y llegué a un país y luego, pasando por la ciudad, me dijeron: “Por ahí no se puede ir porque es un barrio cerrado”. Había muros y dentro de ellos, las casas», ha contado.

«Cada uno puede aportar mucho»

Francisco ha recordado en su mensaje de esta tarde que, de una crisis, «salimos mejores o peores». Como en otras ocasiones, ha vuelto a insistir en que hay que optar, y esa opción se hace a todos los niveles. Empezando por uno mimos. «Un futuro imprevisible ya está en gestación. Cada uno de ustedes, desde su lugar de acción y decisión, puede aportar mucho», ha dicho. Y les ha pedido valentía: «No elijan los atajos que seducen y les impiden mezclarse para ser levadura allí donde se encuentran».

«Pongámonos al servicio del bien común, Ojalá al final no estén los otros, sino que aprendamos a desarrollar un estilo de vida, un “nosotros”, pero un nosotros grande, no “pequeño y luego los demás”», ha señalado el Santo Padre, que ha querido mostrar esperanza en los jóvenes. «A ustedes les invito a reconocer que nos necesitamos para gestar esta cultura económica capaz de hacer que germinen sueños, suscitar profecías y visiones, hacer florecer esperanzas, estimular la confianza, vendar heridas, entretejer relaciones, resucitar una aurora de esperanza, aprender unos de otros a crear un imaginario positivo que ilumine las mentes, enardezca los corazones, e inspire a los jóvenes, sin excepción, la visión de un futuro lleno de la alegría del Evangelio. ¡Gracias!», ha concluido.

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