Cultura

Florencia, poema de Francisco Vaquerizo

Para este mes de vacaciones y turismos, aquí va mi recuerdo de Florencia. Os deseo un feliz agosto.

El dos de septiembre, Dios mediante, presentaré en Yebra mi último libro. “El vocero de los sin voz”, drama histórico en tres actos sobre fray Melchor de Yebra, un franciscano del XVI. Saludos cordiales. Francisco.

FLORENCIA

Estuve un día en Florencia,

oye, y te digo una cosa:

pocas ciudades con tanta

capacidad creadora.

Ella misma es, de por sí,

una verdadera joya;

allí el corazón se encoge,

la fantasía se agota,

el ánimo se anonada

y la consciencia se atrofia.

Es tanta su maravilla

y su hermosura es tan pródiga

y sus mármoles tan vivos

y sus piedras tan gloriosas

que, ante tamaño portento,

la imaginación zozobra.

En Florencia, cada noche

el Dante viene de ronda

y su amada Beatriz

sonríe desde  la gloria;

el Arno acuna luceros

en el vaivén de sus ondas,

Botticelli, a las ventanas

de los Uffici se asoma

y el Petrarca llora versos

en honor de su Madona.

A un paso del Puente Viejo,

hablando están de sus cosas

Donatello y Miguel Ángel.

Y, cuando en el Duomo doblan

los campaniles del Giotto,

el tiempo se hace memoria.

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