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Final feliz en el secuestro de dos sacerdotes en Malí y Nigeria
El P. Léon Dougnon había sido secuestrado en Malí el 21 de junio.
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Final feliz en el secuestro de dos sacerdotes en Malí y Nigeria

En los últimos días han recuperado la libertad dos sacerdotes que habían sido secuestrados por extremistas islámicos en Malí y Nigeria. Se trata de los presbíteros Léon Dougnon, de la diócesis maliense de Mopti, y de Elijah Juma Wada, de la nigeriana de Maiduguri.

El Padre Dougnon, de 51 años, había sido secuestrado el 21 de junio cuando se dirigía al funeral de otro cura muerto en un accidente de tráfico: el P. Óscar Théra, de la diócesis de San. Iba acompañado de otras cuatro personas, una de ella catequista, cuando su vehículo fue interceptado por hombres armados. Estos dejaron en libertad a los laicos pero lo retuvieron a él con el pretexto de que debía reparar el automóvil. La liberación se produjo el 13 de julio, informa el P. Edmond Dembele, secretario general de la Conferencia Episcopal de Malí. El Padre Léon es el párroco de Ségue, una de las seis parroquias de la diócesis de Mopti. Fue ordenado en 2002.

En Malí también lleva más de cuatro años secuestrada Gloria Cecilia Narváez Argoti, de la Congregación de Hermanas Misioneras de María Inmaculada. Esta religiosa colombiana no fue liberada en octubre, cuando los islamistas sí dejaron ir a otros rehenes, entre ellos al misionero italiano Pierluigi Maccalli, de la Sociedad de Misiones Africanas.

El sacerdote nigeriano Elijah Juma Wada.

Logró escapar

El P. Wada, por su parte, había sido secuestrado en Nigeria el 30 de junio. Sus captores, presuntamente miembros de Boko Haram, interceptaron su coche en la carretera de Damboa a Maiduguri, capital esta última del estado de Borno. El presbítero, responsable de la parroquia de San Pablo en la localidad de Buma, consiguió escapar de sus captores el 8 de julio.

En Nigeria han sido secuestrados en los últimos años numerosos sacerdotes. La mayoría de las veces se trata de secuestros cometidos por delincuentes comunes con fines de extorsión. La Conferencia Episcopal anunció hace tiempo que no satisfaría el pago de ningún rescate. Los obispos han clamado en numerosas ocasiones contra la falta de seguridad. En una declaración del pasado mes de febrero, afirman: «La inseguridad, puesta claramente de manifiesto con la pérdida generalizada de vidas y propiedades, ha dejado la impresión de que los líderes del país son incapaces —o peor aún, no están dispuestos— de asumir las responsabilidades de su cargo».



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