Diócesis Iglesia en España

Festividad de san Juan de Ávila en Toledo

FIESTA DE SAN JUAN DE AVILA EN LA ARCHIDIÓCESIS DE TOLEDO

Homenaje y felicitación a los sacerdotes en sus bodas de oro y plata.

El jueves 10 de mayo los sacerdotes de la archidiócesis de Toledo celebraron, en el Seminario Mayor, la fiesta de su patrón San Juan de Ávila. En este día se felicitaba y homenajeaba a los sacerdotes que celebran sus bodas de oro, los ordenados en 1968, 9 sacerdotes; y de plata, ordenados en 1993, 21 sacerdotes.

Los actos comenzaban con la celebración de la Eucaristía que presidía el arzobispo, D. Braulio Rodríguez Plaza. Con él concelebraban el obispo auxiliar, D. Ángel Fernández, D. Ángel Rubio, obispo emérito de Segovia y D. Rafael Escudero, obispo de la prelatura de Moyobamba en Perú, también otros sacerdotes, entre ellos los que celebraban sus bodas de oro y plata.

En su homilía, tras los saludos, D. Braulio, decía que “era un día de acción de gracias y para gozar de la compañía de los hermanos sacerdotes”. Se fijaba el arzobispo en la vida de San Juan de Ávila, maestro de vida sacerdotal y de empeño pastoral en la atención evangelizadora. Señalaba que “en San Juan de Ávila se centra toda la vida espiritual efervescente del siglo XVI en España, relacionándose con la mayoría de los artífices de las distintas espiritualidades de ese siglo”. Indicaba que “con precisión y fuerza vive todo el proceso de cambio cultural, social y religioso de su época, hombre de referencia para todos y abierto a las nuevas corrientes del pensamiento europeo por su estancia en la universidad de Alcalá de Henares”. “Piensa en un apostolado en las Indias, pero es en Sevilla donde comienza su carrera de predicador incansable”. El arzobispo daba gracias a Dios “por cada uno de vosotros, por vuestras personas, por vuestra tarea sacerdotal al servicio del Pueblo de Dios, de tantas personas, año tras año, tantas veces sin respuesta, otras sin reconocimiento. No se trata de ensalzarnos corporativamente, pero sería faltar a la verdad, a cuanto los sacerdotes han hecho por sus hermanos cristianos, y aún por la sociedad.”

Alertaba del número menor de sacerdotes diciendo que “será una pobreza para esta sociedad, porque junto a nuestros pecados y deficiencias el entregar la vida en gratuidad sin tener en cuenta horas y circunstancias escasea en nuestro mundo”.

El arzobispo aportaba algunas reflexiones a la luz de la doctrina del maestro Ávila.

Afirmaba que “bienvenida sea la separación Iglesia-Estado, pero estamos lejos de la autonomía del orden secular, autonomía que no puede desvincularse del Dios creador y de su plan de salvación. Esto está ocurriendo con la llamada ideología de género que afecta al ser humano en lo que es él mismo, de modo peligroso.” D. Braulio manifestaba su preocupación ante el secularismo que respeta, no si reticencia. Los católicos, señalaba, vamos reduciendo nuestra creencia religiosa a lo mínimo, “la fe no tiene relevancia práctica en la vida cotidiana, es un planteamiento individualista de la fe, un acomodarse al espíritu mundano”.

Hacía también el arzobispo referencia a la misión de los fieles laicos en la sociedad. Señalaba la dictadura del relativismo indicando que “hay que hablar al corazón de los jóvenes que continúan teniendo sed de autenticidad, de bondad, de verdad. Hay que seguir insistiendo que la fe cristiana es esencialmente eclesial”.

Manifestaba, también, “el eclipse total del sentido escatológico de nuestras comunidades cristianas, fe y esperanza no se limitan a este mundo. Fe y esperanza son la base de nuestros esfuerzos para prepararnos a la llegada del Reino de Dios en su plenitud”.

“No a la religión privada. En la medida en que la fe se convierte en un asunto meramente privado pierde su propia alma” indicaba

Por último, el arzobispo pedía a los sacerdotes “crecer en capacidad para suscitar vocaciones al sacerdocio ministerial, signo de salud de una Iglesia local. Nos corresponde animar una respuesta generosa y libre a esa llamada”. Reiteraba las felicitaciones y pedía la ayuda de Santa María y el Maestro Ávila.

Tras la misa en el salón de actos Mons. Melchor José Sánchez de Toca Alameda, subsecretario del consejo pontificio de la cultura hablaba de “el sacerdote y la cultura”. Luego se desarrollaba el homenaje de gratitud a las sacerdotes que este año celebran sus Jubileos Sacerdotales. Con la comida y un rato de sobremesa concluía esta jornada sacerdotal en la archidiócesis de Toledo. 

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