Carta del Obispo Iglesia en España

Felicitación Pascual, Julián Barrio Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela

Felicitación Pascual, Julián Barrio Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela

Queridos diocesanos: «He resucitado y siempre estoy contigo; tú has puesto sobre mí tu mano”. La liturgia considera que estas fueron las palabras que el Hijo dirigió al Padre después de su resurrección, después de volver de la noche de la muerte al día eterno de la Vida. Cristo ha pasado de la muerte a la vida, camina delante de nosotros y nos llama a seguirlo. “¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí, ha resucitado” (Mc 16, 6).

La resurrección de Cristo “ha consistido en un romper las cadenas para ir hacia un tipo de vida totalmente nuevo, a una vida que ya no está sujeta a la ley del devenir y de la muerte, sino que está más allá de eso, una vida que ha inaugurado una nueva dimensión de ser hombre”. Nosotros por el bautismo “fuimos sepultados en la muerte para que con El, resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también vivamos nosotros una vida nueva” (Rom 6,4). Nuestra conciencia de bautizados nos compromete a renunciar a todo aquello que se oponga a la santidad cristiana. A la orla del nuevo vestido del Resucitado nos agarramos, sabiendo que también él nos sostiene firmemente cuando nuestras manos se debilitan. Aceptemos que Jesús Resucitado entre en nuestra vida. No busquemos en nuestras amarguras donde está la muerte a Aquel que vive.

“Cristo resucitado es Luz que ilumina los rincones de nuestra historia y de nuestra vida personal para hacernos pasar de las tinieblas del pecado y de la muerte a la luz de la gracia y de la vida”. Seamos cristianos que caminen en la Luz, que amen la luz, que se dejen iluminar por la luz de Cristo y transmitan esa Luz a todos los rincones de su vida con las palabras y el testimonio honesto y justo, sabiendo que hemos sido marcados con la cruz santificadora y salvadora de Cristo y con el óleo perfumado delbautismo y el crisma de la confirmación. Seamos espejos de la Luz de Cristo, hombres nuevos que tienen rostro de resucitados, alimentados con el Pan de la Eucaristía.

Dejemos las formas paganas de vida y vivamos en caridad nuestra condición de hijos de Dios. «Despojaos de la vieja levadura para ser una nueva masa» (1Cor 5,7). “No temáis”, “Alegraos”, “Id y anunciad”. Dios es fiel, y su amor es más fuerte que la misma muerte. Alegraos porque Jesús está aquí, en medio de nosotros, resucitado y resucitándonos. Anunciad a todos que Cristo ha resucitado y que se manifiesta allí donde nos amamos y vivimos la fraternidad, teniendo sed del Dios vivo.

¡Felices Pascuas de Resurrección del Señor!

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela.

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