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Fallece en Vigo Cristina de Castro, una vida al servicio del Apostolado del Mar

Esta mañana fallecía en la residencia de mayores de Moledo, de Vigo, Mª Cristina de Castro García, quien fundara en la diócesis de Tui-Vigo el Apostolado del Mar. Nació en Vigo en 1935 y estuvo vinculada profesionalmente a la Escuela Náutico Pesquera. Mujer excepcional, de recios valores humanos y cristianos que desarrolló en su compromiso apostólico de dedicación total a la lucha en favor de los derechos de las gentes del mar. Su valentía, su fortaleza, sus conocimientos y su fe, unidos a una exquisita sensibilidad y respecto al ser humano, han hecho de Ella una persona ejemplar, querida, respetada y admirada por todos los que la han tratado.

El Apostolado del Mar en la diócesis de Tui-Vigo, como servicio de la Iglesia a las gestes del mar, ha estado desde sus inicios unido a Cristina. En el año 1955 se crea la Pía Unión del Apostolado del Mar con un grupo de sacerdotes y otro de mujeres para consagrarse al apostolado entre las gentes del mar. El de mujeres, en el que se integra Cristina, se llamó «Legión Ntra. Sra. Stella Maris» con estatutos propios que perdura hasta el año 1984, año en comienza una nueva andadura diocesana del servicio a las gentes del mar. Cristina, que mantiene su consagración como laica, ejerce como responsable diocesana, a la vez que se integra en la Coordinadora Nacional del Apostolado del Mar, presidida por el entonces obispo promotor Mons. D. José Sánchez. En 1988 es nombrada Delegada Nacional para el sector pesquero.

En el año 1995, Cristina es convocada para participar en Roma en la XIII Reunión Plenaria del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Movilidad, y explicar la situación de la familia marinera. Tras la intervención del Santo Padre Juan Pablo II, se elaboró un sencillo documento de Orientaciones Pastorales, publicándose más tarde la Carta Apostólica Stella Maris sobre el Apostolado del Mar.

A través de las parroquias marítimas se creó en este mismo año una asociación de mujeres de pescadores denominada «Rosa dos Ventos», a la que apoya el Apostolado del Mar dándole protagonismo reivindicativo de sus derechos. Ellas son la voz de sus maridos, en la defensa de su dignidad como persona, tanto en su lugar de trabajo como en la defensa de su vida familiar. Cristina de Castro es miembro fundador y coordinadora de dicha asociación.

Coordinado por Cristina, y en unión con otras asociaciones de  esposas de marinos, a nivel internacional, se tuvo una comparecencia en el Parlamento de Estrasburgo y se realizó el proyecto europeo «FEM» (familias europeas de marinos) con mujeres de Francia, Alemania, Bélgica y Finlandia. Del resultado se elaboró un documento que se presentó ante la Unión Europea y particularmente al gobierno de España, llevándose a cabo una reflexión en varias mesas de Trabajo, con los responsables de los Ministerios implicados, con el fin de mejorar la calidad de vida de estas familias, con graves carencias en el terreno laboral, familiar y social. La finalidad de estos encuentros, y la insistencia permanente de Cristina, era que se redujera paulatinamente la excesiva jornada de trabajo (18-20 horas diarias) y que la permanencia en la mar no fuera superior a 4 meses, y 2 en casa. También se llevó a cabo un programa de Formación Humana y Cultural subvencionado por el Ministerio de Trabajo.

Promovida también por Cristina y sus colaboradores, se ­publicó, durante varios años, la revista «BOGA» que recoge todas las actividades de la asociación «Rosa dos Ventos».

Dentro del Apostolado del Mar de nuestra diócesis, y junto con un animoso equipo, se crea en 1997 la oficina llamada “Stella Maris” de atención a todas las necesidades tanto espirituales como económicas y de asesoría de los marineros y sus familias. Magnífica realidad diocesana en la que Cristina ha puesto en los últimos veinticinco años todo su corazón apostólico y que, por su entrega y testimonio de servicio, sigue dando en la actualidad hermosos frutos.

Descanse en paz la que ha sido un verdadero “ángel” de las gentes de la mar. Que María, Estrella de los Mares, la lleve de su mano ante el Señor de la Gloria y pueda celebrar así la Pascua en la morada eterna.

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