Iglesia en España

Fallece en Lima la misionera gallega Josefa Domínguez Pérez

Fallece en Lima la misionera gallega Josefa Domínguez Pérez

La delegación de misiones de Ourense informa del fallecimiento de la misionera Josefa Domínguez Pérez, Sierva de San José, en Perú. Nada más conocer esta triste noticia, la superiora general de las Siervas de San José envió, desde Lima, el siguiente comunicado a todas las comunidades de religiosas de esta congregación:

“Gracias, por tu mano amiga, Señor de la Esperanza.

Con esta frase, Josefa Domínguez Pérez, Sierva de San José, quiso celebrar sus 50 años de fidelidad del amor de Dios para con ella. Desde el 10 de agosto de 1963, día de sus primeros votos, la vida de Josefa no fue más que un canto de una vida generosamente entregada. Hace 71 años nació Josefa en Arnoia (Ourense). Después de unos años de misión educativa en las comunidades de Pamplona y Bilbao, fue destinada al Perú. Cuarenta y cinco años entregados a la educación de la niñez y juventud de Tingo María, Breña, Iquitos, Soloco, Pucará, Chiriaco, pueblos donde ella sembró mucho amor, amistad, flores y servicio generoso.

La escarapela que llevaba en Fiestas patrias, refleja también su apuesta por el Perú, aportando su granito de arena para colaborar en la construcción de una sociedad justa, fraterna y humana. ‘Marta, Marta, te afanas por muchas cosas, una sola es necesaria…’, le gustaba profundizar estas palabras de Jesús, que no acababa de entender. Josefa fue una Martha total, su espíritu emprendedor y de servicio la llevó siempre de un lado a otro, corriendo para hacer lo que le pedían, para dar gusto, para colaborar, hasta el final. Un día como hoy, 8 de setiembre de 2016, fiesta del nacimiento de la Virgen María, eligió sólo lo necesario, el Manantial de la Vida. Nos duele mucho tu partida tan inesperada, Josefa. Unimos nuestro dolor al de tu familia, que siempre te ha acompañado con ternura y generosidad sin límites en tu misión en el Perú. Ahora, desde lejos, te sigue acompañando con dolor, pero con esperanza, con fe y un cariño inmenso. Hasta siempre, querida Josefa, gracias porque fuiste una buena hermana y una buena amiga; gracias porque tu vida entregada y tu inesperada partida nos recuerda lo que realmente es necesario”.

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