Internacional

Fallece el padre Francisco Javier Jiménez, tras 37 años de misionero en Paraguay

El pasado día 8 de noviembre fallecía el padre Francisco Javier Jiménez Lizán, de la congregación de Los Sagrados Corazones, tras una vida dedicada a la misión en Paraguay. Desde hacía unos meses estaba afrontando con fe y serenidad una dura enfermedad. Tras una operación regresó a nuestro país, a Madrid, donde fue atendido por sus hermanos de la casa provincial de España.Francisco Javier Jiménez Lizan nació en Olite, Navarra, el 9 de febrero de 1944. Profesó en la Congregación de los Sagrados Corazones el 8 de septiembre 1963 y recibió la ordenación sacerdotal el 23 de marzo 1969. Tras sus primeras experiencias de ministerio sacerdotal en Málaga llegó al Paraguay a inicios del 1975. En la fiesta de Cristo Rey de noviembre del 1975 asumió como párroco de Ntra. Sra. de Fátima de Ciudad Presidente Franco, Alto Paraná, siendo primer párroco de la Congregación. A finales del 1979 se trasladó a la Parroquia Sagrados Corazones de Asunción. Asumió la formación de los postulantes en el año 1987 en la comunidad de Ñu Pora y fue superior de la Región del Paraguay en el periodo 1992-1994. Después de regresar en 1996 a la parroquia de Presidente Franco, en el 2005 se traslada a la Parroquia Santa Catalina de Fernando de la Mora. Desde el 2010 era párroco en Ntra. Sra. de Fátima.

“Todos le recordamos como un hombre bueno y entregado, sin horario para atender a las personas, un hombre compasivo, de sentir con todos los que acudían a él o con los que él visitaba en sus casas y en los hospitales en sus múltiples y rápidos desplazamientos en moto. Un hombre austero y sencillo con poco para sí y mucho para los demás por eso nos recordaba a San Francisco y al Beato Charles de Foucauld”, explica el superior regional de la Congregación de Los Sagrados Corazones, el padre José Ramón Torre-Marín.

Cuenta además que recordarán siempre a Francisco Javier como “un hermano preocupado por la comunidad religiosa y por ser hermano de sus hermanos. Un hermano que compartía sus búsquedas, sus inquietudes, sus preguntas y dificultades. Que vivía la comunidad y construía comunidad. Un hombre de oración de encuentro con el Señor Eucaristía en el Sagrario, en el Banquete eucarístico y en el pobre y el enfermo”.

 OMPRESS-MADRID (14-11-12)

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