Diócesis Iglesia en España

Fallece el misionero pacense José Lozano Guillén

Fallece el misionero pacense José Lozano Guillén

A finales de septiembre fallecía el misionero de la diócesis de Mérida-Badajoz José Lozano Gillén. Pedro Losada que lo conoció escribe sobre quien fuera amigo y compañero sacerdote:

“Existe una frase muy conocida por todos y que la utilizamos con frecuencia: El hábito no hace al monje. Esta frase la podemos aplicar a nuestro compañero, sacerdote y buen amigo José Lozano Guillén, recientemente fallecido.

De padre zamorano, de Valparaíso y madre santamarteña. La vida familiar les llevó a regresar de Valparaíso, patria chica de su padre a Santa Marta, de donde era su madre Cristina. Allí nació el más pequeño de cuatro hermanos, José, el día 3 de mayo de 1935. Después de sus primeros estudios escolares y fallecido su padre, se traslada la familia a Badajoz y José comienza a trabajar en una ferretería de la ciudad donde fue muy querido.

Nos conocimos desde nuestra más temprana edad en las Congregaciones Marianas regidas por los Padres Jesuitas, que influyeron muchísimo en la formación de la juventud de aquella época de la posguerra. El espíritu ignaciano forjó la vida juvenil de Pepe Lozano, como todos le conocemos y allí se afianzó el espíritu misionero.

En edad adulta, con una vocación definida, ingresa en nuestro Seminario Diocesano de San Atón, donde estudia los primeros años de latines y Filosofía. De carácter simpático y alegre, ya en el seminario se distinguía y animaba la vida con su violín y con el órgano en las celebraciones litúrgicas. Tenía muy claro que tocaba para el Señor y para los demás.

La época de los años sesenta se distingue por la llamada del Papa Juan XXIII hacia Hispanoamérica. De nuestra diócesis respondieron varias tandas de sacerdotes y partieron para servir a las diócesis hermanas de Hispanoamérica. Cinco compañeros, junto con Pepe Lozano, respondieron a la llamada del Papa y marcharon a estudiar la Teología en el Seminario Teológico de Hispanoamérica ubicado en Madrid, hoy ya no existe, regido por la OCSHA, la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana, cuyo Director Don Melquiades Andrés Martín fue un gran formador de seminarios. Allí recibió José Lozano la formación teológica por un elenco de profesores de lo mejor que existía en aquella época, entre ellos nuestro Arzobispo Emérito D. Antonio Montero Moreno. En Madrid recibe la ordenación sacerdotal el 26 de junio del año 1965 y celebra su primera misa en su pueblo natal, Santa Marta de los Barros. Su primer destino, y después de una larga travesía en barco, fue Costa Rica, donde se pone al servicio del obispo Monseñor Arrieta. Allí desarrolla su labor pastoral durante un período de una veintena de años. Fueron años duros por el trabajo, por los numerosos puestos misionales que tenía que recorrer y por la difícil climatología en determinadas épocas del año. Cuando piensa en volver hace escala en Puerto Rico y el Arzobispo de San Juan de Puerto Rico le convence para quedarse y enseguida le adjudica una parroquia pequeñita, pero por su preparación y su valía humana y religiosa, enseguida ocupa varios cargos en la diócesis de Ponce y el Arzobispo le nombra párroco de San Ramón Nonato en la localidad de Juana Díaz, donde ha desarrollado otra veintena larga de años de su vida sacerdotal, siempre al pie del cañón, siempre muy unido y obediente a su Arzobispo, Por esta ingente labor y por sus cualidades humanas y espirituales le nombra Monseñor, a cuya efeméride tuve la suerte de asistir en nombre de nuestra diócesis. Monseñor que no es un título honorífico. Se concede cuando se ha pasado una vida al servicio de la Iglesia. Después del fatal terremoto que arrasó a toda la isla y otras deficiencias físicas su salud se ha ido debilitando hasta que el pasado día 29 entregó su vida a Dios Nuestro Padre. Descanse en paz el buen amigo, sacerdote y misionero José Lozano Guillén”.

OMPRESS-BADAJOZ (16-10-18)

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