Diócesis Iglesia en España

Fallece el canónigo compostelano Alejandro Barral

Fallece el canónigo compostelano Alejandro Barral

Había nacido en O Grove en 1930. Fue canónigo de arte de la catedral de Santiago, director del museo catedralicio y secretario del Consejo de fábrica. Cargos de los que dimitió en 2006 al cumplir los 75 años. Durante dos décadas fue el responsable de las obras de conservación del patrimonio de la seo compostelana.

Entre sus actuaciones más destacadas cabe mencionar la recuperación del coro lígneo del Maestro Mateo, la conservación del coro de madera o la reparación de las cubiertas. También se notó su mano en la recuperación del museo catedralicio, que organizó con criterios científicos. También fue un firme defensor de la redacción de un Plan Director de la catedral que se ajustase a la realidad del edificio y a sus necesidades de financiación para conservar su inmenso patrimonio.

Sus conocimientos y su amor al arte le valieron, entre otras distinciones, ser nombrado Profesor Honorario de la Universidad Francisco de Vitoria en 2010. También tuvo tiempo para escribir cuatro libros. Dos sobre la catedral a la que le dedicó los mejores esfuerzos de su vida, una “Guía de la archidiócesis de Santiago de Compostela” y otro sobre “Santa María la Real de Conxo”.

El miércoles 21 de noviembre se oficiará el funeral por el canónigo compostelano Alejandro Barral

A las cinco de esta tarde se celebrará en el altar mayor de la catedral de Santiago el funeral de exequias del canónigo emérito Alejandro Barral, fallecido ayer a los 88 años. Sus restos se velan en la Capilla de las Reliquias de la seo compostelana.

Había nacido en O Grove en 1930. Fue canónigo de arte de la catedral de Santiago, director del museo catedralicio y secretario del Consejo de fábrica. Cargos de los que dimitió en 2006 al cumplir los 75 años. Durante dos décadas fue el responsable de las obras de conservación del patrimonio de la seo compostelana. Entre sus actuaciones más destacadas cabe mencionar la recuperación del coro lígneo del Maestro Mateo, la conservación del coro de madera o la reparación de las cubiertas. También se notó su mano en la recuperación del museo catedralicio, que organizó con criterios científicos. También fue un firme defensor de la redacción de un Plan Director de la catedral que se ajustase a la realidad del edificio y a sus necesidades de financiación para conservar su inmenso patrimonio.

Sus conocimientos y su amor al arte le valieron, entre otras distinciones, ser nombrado Profesor Honorario de la Universidad Francisco de Vitoria en 2010. También tuvo tiempo para escribir cuatro libros. Dos sobre la catedral a la que le dedicó los mejores esfuerzos de su vida, una “Guía de la archidiócesis de Santiago de Compostela” y otro sobre “Santa María la Real de Conxo”.

Despedida al canónigo emérito Alejandro Barral

El obispo auxiliar de Santiago, Jesús Fernández, presidió en el altar mayor de la catedral compostelana el funeral de exequias del canónigo emérito Alejandro Barral. Una vez finalizados los oficios, el cuerpo fue enterrado en el claustro de la catedral.

Como establece el ritual de exequias con misa por un sacerdote difunto, sobre el féretro se colocaron la casulla y la estola que Alejandro Barral utilizó en su ministerio y el evangeliario. La primera lectura fue del libro del Apocalipsis (Ap 4, 1-11). El Evangelio fue el pasaje de la resurrección de Lázaro, que sólo recoge el Evangelio de san Juan (Jn 11, 1-27), y fue proclamado por el presbítero permanente Eduardo Amado.

El obispo auxiliar comenzó su homilía transmitiendo la unión y las oraciones de mons. Julián Barrio, que estos días participa en Madrid en la asamblea plenaria de la Conferencia Espiscopal. Dijo mons. Fernández que el fallecimiento de un ser tan querido como don Alejandro Barral nos conmueve el corazón, que pone a prueba nuestra esperanza. En la explicación del significado del pasaje de Lázaro, mons. Fernández aseguró que las lágrimas de Jesús ante la tumba de su amigo “nos reconcilian con nuestra condición humana y desvelan el verdadero hombre, que además, no permanece impasible ante el dolor ajeno. Con su gesto nos enseña hasta qué punto el dolor que causa la muerte no se quita con un maquillaje. Realmente sólo se redime, sólo se transfigura con la presencia de Jesucristo, el Señor de la vida”.

Mons Fernández recordó a las personas e instituciones que acompañaron al fallecido durante su última enfermedad, en especial su familia, de la que dijo que “ha sido la caricia de Dios para él”. Tras recordar la labor sacerdotal y los cargos desempeñados por Alejandro Barral a lo largo de su ministerio, terminó pidiéndole “al Señor que acoja grato el ánfora de don Alejandro, en la que apretadamente se contienen todos estos desvelos y entrega sacerdotal”.

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Print Friendly, PDF & Email