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Fallece Antonio García-Moreno, sacerdote y profesor de la Universidad de Navarra

El sacerdote y profesor emérito de la facultad de Teología de la Universidad de Navarra, Antonio García-Moreno, falleció el lunes 23 de marzo en Pamplona a los 87 años. Nació en Almendralejo, Badajoz, el 10 de septiembre de 1933. Fue profesor adjunto de Exégesis del Nuevo Testamento en la facultad desde 1971. Se licenció en Derecho Civil por la Universidad de Sevilla en 1957 y en Sagradas escrituras por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, en 1964. Posteriormente, en 1970, se doctoró en Sagrada Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y obtuvo el renuntiatus doctor en Sagrada Teología en 1978. Autor de ocho libros y coautor de otra veintena, entre los que destacan la Sagrada Biblia de la Universidad de Navarra y la Gran Enciclopedia Rialp, publicó además numerosos artículos de divulgación, muchos de ellos en la revista Mundo cristiano, y en los periódicos Hoy (Badajoz) y ABC (Sevilla). Estaba incardinado en la archidiócesis de Mérida-Badajoz, donde se ordenó sacerdote en marzo de 1961. Fue prefecto de Humanidades en el Seminario metropolitano de Mérida-Badajoz el curso 1964-65, prefecto de Teología en el mismo centro entre 1965 y 1968 y canónigo lectoral de la Santa Iglesia Catedral en 1978.

“Ha sido un hombre de la Iglesia”

Para el profesor Santiago Ausín, compañero del profesor García-Moreno en el departamento de Sagrada Escritura de la facultad de Teología, ha sido un sacerdote que a sus dotes de investigador y de estudioso universitario “ha unido sus cualidades personales de sobriedad y sencillez”. Recuerda que “era un gran conversador y de su trato siempre se aprendía algo. Ha sido un sacerdote celoso y preocupado por los acontecimientos de la sociedad. Ha sido un hombre de la Iglesia”. Además, de él destaca el trabajo pastoral y docente que realizó hasta su jubilación. “Se puede decir que todos los sacerdotes de Badajoz han sido alumnos suyos y han recibido, junto con el saber bíblico, el testimonio sencillo y profundo de un sacerdote cabal”. También señala el gran número de charlas de formación que dirigió que “translucían su brío sacerdotal”.

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