Fabio Baggio
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Fabio Baggio, subsecretario del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral: «La integración es un proceso bidireccional»

El sacerdote scalabriniano Fabio Baggio, subsecretario del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, ha explicado esta tarde que «La integración entre comunidades de acogida y desplazados es un proceso bidireccional». Baggio es, junto con Czerny, uno de los máximos responsables del Vaticano en el trabajo con personas migrantes, y ha intervenido en el webinar organizado esta tarde por la Red Migrantes con Derechos, la CEE y el Instituto Universitario de Estudios Migratorios (IUEM) de la Universidad Pontificia Comillas.

Las palabras de Baggio han seguido a la oración introductoria de José Cobo, obispo auxiliar de Madrid y miembro de la Comisión de pastoral social y promoción humana de la CEE. Baggio ha desgranado las principales intenciones de la Santa Sede para la celebración de la Jornada del  Migrante y del Refugiado, que se celebra este próximo domingo 27 de septiembre.  Insistiendo en la integración, Baggio ha señalado, con metáfora futbolera, que la integración «no es solo ponerse la camiseta de un local, sino “te vas a llamar local”».

Este año, el tema de las jornadas gira en torno a los desplazados internos, sobre los que Baggio ha alertado de su invisibilidad. «Este grupo constituye uno de los más invisibles», ha apuntado. Al quedarse en territorio nacional, es más difícil darse cuenta de las «vulnerabilidades que viven». El padre Baggio ha desgranado los cuatro verbos en torno a los que gira la  atención pastoral a migrantes: además de integrar, proteger, acoger y promover.

Uno de los puntos que ha señalado a nivel internacional en cuanto al «proteger» es el de los conflictos étnicos existentes en muchos países, en los que es necesaria una «reconciliación que debe ser anterior a la reconstrucción». en cuanto al promover, se ha referido a que en muchos países hay desplazados internos sin documentos de identidad que les hacen ser unos «don nadie», dificultando ser ayudados por las instituciones públicas.

Otro de los aspectos que ha señalado, es que los miembros de las iglesias locales deben trabajar «trabajar juntos,n o en paralelo, el obispo es el que tiene que coordinar. Y así nos da la directiva para que cada uno haga un trabajo complementario. Y después aprendemos a trabajar con nuestros hermanos y hermanas cristianos. También trabjamos con las instituciones, sin quitar su responsabilidad, sino llamando siempre a la atención que les corresponde, también de las agencias internacionales». En este sentido, ha insistido en que «los agentes de pastoral tenemos que colaborar para el Reino de Dios, no cada uno por su cuenta».

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