Santa Sede

Explicación de la rescripto del Papa sobre la nueva ley del proceso matrimonial

Explicación de la rescripto del Papa sobre la nueva ley del proceso matrimonial

Cumplimiento y observancia. El Decano de la Rota Romana explica el rescripto del Santo Padre

Mons. Pio Vito Pinto, Decano del Tribunal de la Rota Romana, explica en un artículo que publica esta tarde ”L’Osservatore Romano”, y que reproducimos a continuación, el rescripto del Santo Padre sobre la nueva ley del proceso matrimonial.

”En la relación introductiva con que se abría el Sínodo ordinario, el cardenal Erdo describía uno de los principales objetivos de la reunión sinodal. Efectivamente el relator general afirmaba: “En virtud del sacramento del matrimonio, la familia cristiana se convierte en un bien para la Iglesia, pero su inclusión en el contexto de la Iglesia es igualmente buena para la familia, que es ayudada en ámbito espiritual y comunitario, también en las dificultades, y contribuye a salvaguardar la unión matrimonial y discernir acerca de su cumplimiento o de sus carencias eventuales”.

Resultaban, pues, claras para los Padres Sinodales, la realidad y la misión de la Iglesia como las definió su mismo fundador divino, Jesús. La Iglesia ”in via” no es la Iglesia de los perfectos, sino la comunidad de los fieles que todos los días se reconocen pecadores y por lo tanto necesitados de conversión, punto fuerte de la eclesiología de Francisco.

El Sínodo ha mostrado así que el gran número de fieles heridos o en un estado de relación difícil en la adhesión ? en la práctica de la fe ? a las verdades del Evangelio, no es una carga, sino una oportunidad, que empuja a muchos de estos “heridos” a convertirse, una vez reconciliados y sanados, en verdaderos misioneros de la belleza del sacramento del matrimonio y de la familia cristiana. Es necesario mencionar de nuevo las palabras del cardenal Erdo: “La inserción orgánica del matrimonio y de la familia de los cristianos en la realidad de la Iglesia también requiere que la comunidad eclesial preste una atención misericordiosa y realista a los fieles que conviven o viven solamente como matrimonio civil porque no se sienten preparados para celebrar el sacramento, dadas las dificultades que tal elección podría acarrear en la actualidad. Si la comunidad consigue mostrarse acogedora con estas personas, en las diversas situaciones de la vida, y presentar claramente la verdad sobre el matrimonio, ayudará a estos fiele a tomar una decisión sobre el matrimonio sacramental “.

El rescripto decidido por el Papa Francisco sobre la reforma del proceso matrimonial, introducida con dos motuproprio del 15 de agosto 2015, muestra claramente que la reforma jurídica es perfectamente coherente con la visión eclesiológica de su pontificado, como él mismo ha confirmado en los actos de éstas últimas semanas, después de trazarla gradualmente desde el principio de su magisterio.

En la homilía de la misa de apertura del Año Jubilar, el 8 de diciembre, el Pontífice describía el pleno cumplimiento del Concilio Vaticano II: ” Un verdadero encuentro entre la Iglesia y los hombres de nuestro tiempo. Un encuentro marcado por el poder del Espíritu que empujaba a la Iglesia a salir de las aguas poco profundas que durante muchos años la habían recluido en sí misma, para reemprender con entusiasmo el camino misionero. Era un volver a tomar el camino para ir al encuentro de cada hombre allí donde vive: en su ciudad, en su casa, en el trabajo…; dondequiera que haya una persona, allí está llamada la Iglesia a ir para llevar la alegría del Evangelio y llevar la misericordia y el perdón de Dios.”

Todavía antes en el importante discurso de conmemoración del quincuagésimo aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, Francisco hacía una síntesis de la eclesiología conciliar, destacando cómo el papel jerárquico del Pontífice Romano está finalizado al servicio, y hace de él un “testigo supremo de la fides totius Ecclesiae, garante de la obediencia y de la conformidad de la Iglesia con la voluntad de Dios, el Evangelio de Cristo y la Tradición de la Iglesia ”.

Sobre esta base eclesiológica se asienta el rescripto pontificio que se publica hoy, articulado en dos partes, definitivamente interpretativo e integrativo de los dos motuproprio.

En la primera, ya que toda ley que hace época, como la ley de reforma del proceso matrimonial, encuentra resistencias comprensibles, el Papa ha reiterado, como hizo Juan Pablo II con la promulgación del Código de Derecho Canónico de 1983, que la ley ya está promulgada y exige la observancia (véase la constitución apostólica Sacrae disciplinae leges). Hoy el rescripto de Francisco, como en su día la promulgación del Código de Juan Pablo II, obedece a la lex suprema, que es la salus animarum, de la cual el sucesor de Pedro es el primer maestro y siervo.

La segunda parte del rescripto se refiere específicamente a la Rota Romana como Tribunal Apostólico, que siempre se ha distinguido por la ”sapientia” en sus decisiones judiciales, de las que es expresión el regreso a la fórmula de la duda genérica (en los tribunales inferiores permanece, sin embargo, la obligación de la duda específica, como puede ser por ejemplo, la exclusión de la prole); manifestando, con la óptica de la diaconía eclesial, la solicitud de la justicia en la doble sacralidad: por una parte la defensa de la verdad misma del vínculo matrimonial, por otra el derecho de los bautizados a recibir de la Iglesia la declaración solícita y gratuita de la verdad de dicho vínculo”.

Ciudad del Vaticano, 11 de diciembre de 2015 (Vis).-

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