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Iglesia en España

Explicación de la elaboración y significado de la corona de Nuestra Madre de las Angustias de Zamora

La nueva corona de Nuestra Madre: “su valor, muy por encima de lo material”

Explicación de la elaboración y significado de la corona que será puesta en la imagen de Nuestra Madre de las Angustias de Zamora el próximo 20 de septiembre. Toda una teología tras los símbolos y los metales preciosos, y todo el cariño y la devoción de la gente que los ha donado como su mayor valor.

 

En la rueda de prensa que ha servido para presentar a los medios de comunicación la coronación de Nuestra Madre de las Angustias de Zamora, también ha tenido lugar la primera exposición pública de la nueva corona que el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, pondrá el próximo 20 de septiembre en la cabeza de la imagen de la Virgen.

 

El encargado de hacerlo ha sido Javier Lozano, autor de la corona junto con Javier Casaseca, ambos miembros de la Cofradía. Ha sido Lozano quien ha descubierto, con la presidenta de la Cofradía, Isabel García Prieto, el velo que cubría la corona, llegada hace unos días de Sevilla –donde ha sido elaborada por una prestigiosa casa de orfebres–, dándola así a conocer de forma pública.

 

En su intervención, Javier Lozano explicó que la corona, “en un molde cultural neobarroco, tiene una simbología basada en una teología previa, de forma que lo importante es la teología que sustenta toda la iconografía de la corona”. Reconoció las influencias de algunas otras piezas semejantes, ya que “no hemos pretendido ser originales”.

 

Preguntado por el valor de la corona, explicó que no es posible cuantificarlo monetariamente, ya que no se han tasado muchas de las piezas que los devotos donaron para su confección. Dio algunos detalles sobre el proceso de realización y subrayó que “el valor de la corona no es el oro, ni la plata, ni las piedras… lo importante es toda la devoción que hay detrás, las historias familiares, el cariño” de los donantes.

 

Él mismo señaló que en la corona está la medalla de oro con la que murió su madre, o la del padre de la presidenta de la Cofradía, “y así habrá muchas historias que no conocemos, y que dan cuenta del valor incalculable de la corona, pero incalculable por la devoción y el cariño que trae consigo”. Por ello, reiteró, “su valor está muy por encima de lo material”.

 

Reproducimos a continuación el texto que leyó en la rueda de prensa, y que puede leerse de una forma más extensa aquí.

 

Una corona para la Virgen

 

La corona como tal no pretende ser solo un adorno en la cabeza de Nuestra Madre, es más, es la cabeza de la Virgen la que adorna la corona y no al revés, pero si es cierto que la corona explicita los atributos, las gracias con que Nuestro Señor Jesucristo, y no nosotros, ha coronado a su Santísima Madre y Madre nuestra. La corona es la participación de la realeza del Dios hecho hombre que ella consintió llevar en su seno.

 

La corona es el signo externo de la participación en la Realeza de su Hijo. María, Madre del Señor, ha sido glorificada en el Cielo y participa ya de la resurrección gloriosa del Hijo de Dios, Ella que intercede por todos y cada uno de nosotros, se une así a la intercesión única de Cristo, El mediador universal, a favor de los hombres.

 

El material principal del que está hecha la corona es el oro, por ser el material más noble e incorruptible y cargado de simbología. Los adornos de la corona (imperiales, aureola o resplandor) están realizados en Plata sobre dorada con el que se ha querido representar cambiando de material a otro de menos categoría pero bañado de este de mayor categoría y significado (el oro) como el hombre dejándose bañar por el oro de la gracia.

 

Este material, el oro, está reservado exclusivamente para la corona que ciñe la cabeza de la Santísima Virgen y en mayor medida, y con mayor riqueza de gemas, a la simbología Trinitaria, que, colocadas en el vértice cenital de la corona, muestran como la Santísima Trinidad participa, por especial privilegio, a la Santísima Virgen de su propia y única realeza.

 

La corona está compuesta de siete imperiales uno por cada dolor de la Virgen. En cada medallón central de cada uno de los siete imperiales se han engarzado una medalla aprovechando algunas de las donaciones que nos han realizado.

 

El imperial central tiene engarzada la medalla del “Corazón de Jesús”, único mediador ante quien intercede su Santísima Madre, el resto de los imperiales ostentan diferentes advocaciones marianas que es como representar diferentes formas que tenemos de notar el amor de la Virgen.

 

Así están representada la Virgen bajo la advocación de:

– “Nuestra Señora de los Desamparados”, a los que María mira con especial afecto y solicitud materna.

– “Nuestra Señora del Carmen”, a quien tradicionalmente encomendamos las almas de los difuntos.

– “Nuestra Señora del Tránsito”, que aparte de ser según la tradición popular la patrona de la diócesis, es una de las grandes devociones que la Santísima Virgen tiene en Zamora

– “Virgen del Pilar”, imagen de hondísima devoción en España y símbolo de la fe de tradición apostólica, que desde el inicio de la expansión del cristianismo ha tenido en esta geografía.

– “Nuestra Señora de Guadalupe”, Especialmente unida a las tierras de Latino-América, y a la fe que aquellos que nos precedieron llevaron allí, donde prendió de manera admirable.

– “La Virgen Milagrosa”, advocación que también goza de una honda devoción en Zamora, desde que la trajeran las Hijas de la Caridad, y en la que se representa a María intercediendo continuamente y de manera extraordinaria a favor de nosotros, sus hijos.

 

Los imperiales se juntan en la parte superior para contener la bola del Orbe, símbolo de toda la humanidad a la que Cristo vino a salvar cuando se encarnó en el seno virginal de María. Encima del Orbe se encuentra la cruz, “el árbol donde estuvo clavada la Salvación del mundo” según cantamos en la adoración de la cruz el Viernes Santo.

 

A los pies de la cruz un gran diamante negro representa la finitud y la muerte vencida por Él en el sacrificio de la cruz con el cual redime al género humano. Sobre el crucero de esta cruz está superpuesta la “Dextera Dei”, la mano del Padre Eterno, por quien todo fue hecho y cuyo único Mediador es Jesucristo, el Hijo encarnado.

 

Por último sosteniendo el Orbe, símbolo de toda la Creación, se encuentra la representación del Espíritu Santo que, “procede del Padre y del Hijo y con el Padre y el hijo recibe una misma adoración y gloria. El Espíritu santo representado por una Paloma cuajada de brillantes y con aureola de oro.

 

Es esta simbología trinitaria la que “Corona” realmente a Nuestra Madre y Señora la Virgen María, queremos significar con ello que es la Trinidad la que hace partícipe, por especial privilegio, de su realeza, a la Madre de Dios.

 

No somos nosotros los que la coronamos, el obispo es el que en nombre de la Iglesia, como comunidad de creyentes, le impone la corona de forma física, pero realmente la corona es la participación de la realeza del Dios hecho hombre que ella consintió llevar en su seno. Dios pide permiso para entrar en la Historia y Ella, la humilde esclava, da su sí para engendrar al Rey de la Historia.

 

La corona está rodeada de un resplandor inspirado en el libro del Apocalipsis. “Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (cf. Ap 12,1).

 

En este resplandor hemos contado con todos estos elementos: los rayos flamígeros representan al sol, está rodeando la cabeza las doce estrellas y los querubines representan los ángeles y a los santos que vencen al dragón y todo esto sucede cuando esta Mujer vestida de sol que da a luz al niño y “ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo” (cf. Ap 12,10).

 

Texto de la corona

 

Dentro de la corona hay una inscripción grabada sobre el oro que dice lo siguiente:

 

“Se hizo esta corona en honor de Nuestra Madre de las Angustias con motivo de su coronación canónica, el 20 de septiembre del año 2014, fueron sus autores Fco. Javier Casaseca García y Fco. Javier Lozano Suárez, fue labrada por orfebrería Hermanos Fernández S.L.L. de Sevilla.

 

Coronada por el Obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán. Siendo presidenta de la cofradía Isabel García Prieto.

 

LAVS DEO VIRGINIQVE MATRI”.

 

Galería fotográfica de la corona y su presentación

 

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