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Expectativas eclesiales para 2014 bajo el don del Papa Francisco – Editorial Ecclesia

Que el Papa Francisco es un extraordinario don, todo un acontecimiento para la Iglesia y la humanidad, lo avalan numerosísimos indicadores de la opinión pública y del mismo sentir de los ciudadanos y de los creyentes. Hasta en China, a través de la China Internacional Press Forum, Francisco es uno de los indiscutibles personajes del año, en concreto el tercero, tras los presidentes de Irán y de Rusia. Y aun cuando sobran más ejemplos, remitimos a nuestros lectores a las páginas 18 y 21 a 23  de este mismo número de ECCLESIA.

No cabe, por tanto, duda de que la figura del Papa seguirá marcando el año nuevo recién inaugurado, cuyas citas y expectativas llevan el marchamo de Francisco. Así,  en las mismas vísperas del anuncio inminente de sus primeros cardenales –en torno a dos decenas-, resulta de especial significación saber quiénes serán los pastores elegidos por Francisco para el Consistorio de los días 21 y 22 de febrero.

Con el mes de enero, concluye el plazo para la presentación de las respuestas al cuestionario preparatorio de la Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, que del 5 al 19 de octubre próximo estará dedicada a los retos de la familia en el contexto de la evangelización. Francisco ha querido que este cuestionario fuera más abierto y más incisivo que otras veces, invitando a contestar a sus preguntas a la entera comunidad eclesial. De ahí, también, pues, su renovado interés y sus expectativas.

El 11 de febrero, mediante un anuncio que sorprendió al mundo y cambió quizás para siempre y para bien la historia de la Iglesia y del pontificado romano, se cumplirá el primer aniversario de la renuncia de Benedicto XVI. Se trató y sigue tratándose de un gesto generoso, audaz, noble y profético que, según va pasando el tiempo, cobra mayor trascendencia y engrandece, aún más, la figura de quien la protagonizó.

También en febrero, en un mes eclesialmente hablando vertiginoso, se volverá a reunir la Comisión de los Cardenales para proseguir sus trabajos en orden a la reforma de la Curia Romana, y habrá, igualmente, una plenaria de la comisión cardenalicia para los asuntos económicos y organizativos de la Santa Sede. E igualmente en febrero, el día 26, comenzará la visita “ad Limina” de los obispos españoles, la primera, claro, a Francisco y la primera tras nueve años. En el contexto de la nueva evangelización, del relevo, por razones de edad, de los arzobispos de Madrid y de Barcelona y de las elecciones de todos los cargos de la CEE, excepto el de secretario general, previsto los días 13 y 14 de marzo, esta visita “ad Limina” adquiere, sin duda, una mayor importancia.

Junto a la visita “ad Limina” y las elecciones en la CEE,  2014  traerá a la Iglesia católica en España el segundo catecismo para la iniciación cristiana, “Testigos del Señor”. Con posible edición en julio, ha de convertirse en útil instrumento para el trabajo evangelizador con niños y adolescentes, con quienes la Iglesia se juega tan buena parte de su presente y de su futuro. Por otro lado, el 15 de octubre comenzará el año del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, que podría traer en 2015 – año, a su vez, y por decisión pontificia, dedicado a la Vida Consagrada- al Papa a España.

En nuestra página 19 informamos asimismo de la confirmación de la peregrinación del Santo Padre a Tierra Santa del 24 al 26 de mayo.  En el marco del cincuenta aniversario del histórico encuentro, tras un milenio de enemistades, entre el Obispo de Roma (entonces Pablo VI) y el Patriarca de Constantinopla (entonces Atenágoras), sus actuales sucesores, junto a otros representantes de distintas Iglesias y confesiones cristianas, se encontrarán, de nuevo, en el Santo Sepulcro de Jerusalén para visibilizar que el único camino de la única Iglesia de Jesucristo –y su fuerza y credibilidad evangelizadoras- es la unidad, es la reconciliación.

Y, ¿cómo esperar y cómo vivir todo esto más lo que vendrá? Con una actitud de apertura eclesial y docilidad al Espíritu, y siempre con el Papa. Evitando tanto nostalgias innecesarias como adolescentes ilusiones; y evitando tanto recelos ideológicos  y fosilizados como apropiaciones indebidas y excluyentes de su figura, de la figura de quien hoy, y por la gracia de Dios, es Pedro, todo un inmenso don para la Iglesia y el mundo.



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