José Horacio Gómez, arzobispo de Los Ángeles y presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Estados Unidos.
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Estados Unidos: Los obispos felicitan a Biden, segundo presidente católico en la historia del país

La Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) ha felicitado a Joe Biden por su triunfo en las elecciones presidenciales celebradas el 4 de noviembre. Lo hizo ya ayer sábado, día 7, poco después de que los medios de comunicación informaran de que el candidato demócrata había alcanzado los 270 delegados requeridos tras concluir el recuento en varios de los Estados en disputa. El presidente Donald Trump sigue sin aceptar la derrota. Considera que ha habido «fraude», y ha anunciado batalla en los tribunales. «Decenas de miles de votos ilegales fueron recibidos después de las 8 p.m. del día de la elección, cambiando los resultados en Pennsylvania y otros Estados», ha denunciado.

«(…) Reconocemos que Joseph R. Biden, Jr. ha recibido los votos necesarios para ser elegido 46º Presidente de los Estados Unidos. Felicitamos al Sr. Biden y reconocemos que se une al fallecido presidente John F. Kennedy como el segundo presidente de los Estados Unidos en profesar la fe católica. También felicitamos a la senadora por California Kamala D. Harris, que se convierte en la primera mujer elegida como vicepresidenta», dice la declaración episcopal que firma el presidente de la institución y arzobispo de Los Ángeles, José Horacio Gómez.

Tras señalar que «el pueblo estadounidense ha hablado», el arzobispo Gómez pide a los líderes políticos que «se unan en un espíritu de unidad nacional y se comprometan a dialogar y comprometerse por el bien común». Su declaración, que no cita expresamente a Trump, presidente en ejercicio, prosigue en estos términos: «La democracia requiere que todos nos comportemos como personas virtuosas y autodisciplinarias. Requiere que respetemos la libre expresión de opiniones y que nos tratemos unos a otros con caridad y cortesía, aunque podamos estar profundamente en desacuerdo en nuestros debates sobre cuestiones de derechos y políticas públicas».

La USCCB afirma también que «en este momento de la historia estadounidense, los católicos estadounidenses tienen el deber de ser pacificadores, promover la fraternidad y la confianza mutua, y orar por un espíritu renovado de verdadero patriotismo en nuestro país».

Hay que dejar constancia de que el triunfo de Biden ha sido anunciado por las grandes cadenas de televisión, pero no por organismo oficial alguno. Como es sabido, en Estados Unidos los ciudadanos eligen a los integrantes de un colegio electoral, cuyos miembros son los que designan luego (lo harán el 14 de diciembre) al presidente entre ambos candidatos. El recuento de estos votos electorales se llevará a cabo el 6 de enero y el presidente tomará posesión el día 20 de ese mismo mes. Hace veinte años, en las reñidas elecciones que enfrentaron a Bush hijo y Gore, este último no reconoció su derrota hasta el mismo 14 de diciembre. Tal vez por ello, Biden no ha sido reconocido todavía como Presidente por la mayor parte de la comunidad internacional, incluida la Santa Sede. En su alocución tras el rezó del Ángelus de este domingo 8 de noviembre, el Papa Francisco no ha hecho alusión alguna a las elecciones estadounidenses.

El voto por religiones

El grado de polarización en la sociedad estadounidense es tal que Biden, un candidato sin excesivo carisma, se ha convertido en el presidente más votado de la historia del país. Y es que más que unas elecciones a la presidencia, los comicios se han parecido más a un plebiscito sobre la continuidad, o no, de Trump en la Casa Blanca.

Vicepresidente con Obama durante dos legislaturas, Biden nació el 20 de noviembre de 1942 (va a cumplir, por tanto, 78 años) en Pennsylvania, en el seno de una familia católica de origen irlandés. Desde hace décadas reside en Delaware, Estado por el que ha sido senador durante seis mandatos. Su larga trayectoria política, iniciada en 1972, incluye también una candidatura a la presidencia en 1988. Está casado en segundas nupcias —en ese mismo año de 1972 perdió a su primera mujer y a una hija en un accidente de tráfico— y es padre de otros dos hijos, uno de ellos con su segunda esposa y próxima primera dama, Jill Tracy Jacobs. Pese a estar bautizado y considerarse católico, no se opone al aborto.

Cuando aún no ha finalizado siquiera el recuento en algún Estado, los institutos demoscópicos ya han explicado cómo han votado los electores en función de su religión o ausencia de ella. Así, por ejemplo, los no creyentes se han inclinado en gran mayoría antes por Biden (72%) que por Trump (26%), al igual que los judíos (68% Biden, 31% Trump) y musulmanes (64%-35%). Entre los cristianos, hay una gran diferencia entre evangélicos y católicos. Los primeros se han decantado abrumadoramente por Trump: ocho de cada diez votos en el caso de los evangélicos de raza blanca han sido para él. Pero en los segundos, el 22 % del electorado, el voto se ha repartido prácticamente a partes iguales: un 50% para Trump y un 49% para Biden, según según AP VoteCast.

En el voto católico ha habido, además, una gran polarización en función de la raza y el componente étnico. Así, el 57% de los católicos blancos ha optado por Trump (siete puntos menos que hace cuatro años), mientras que un 42% lo ha hecho por su rival demócrata, once más que el respaldo que le otorgaron entonces a Hillary Clinton. Ahora bien, entre los católicos hispanos el porcentaje ha sido de 67% a favor de Biden, por un escueto 32% para Trump.

Trump, por último, ha arrasado también entre los mormones, obteniendo casi tres de cada cuatro votos entre los electores de esta confesión.

Los dos candidatos apelaron a los católicos en campaña a votar en consonancia con su fe. La campaña republicana, sin embargo, puso énfasis en el apoyo de Biden al derecho al aborto, y la demócrata resaltó que Trump ha ignorado en su mandato las cuestiones relacionadas con la justicia social.

La Conferencia Episcopal Estadounidense celebra su plenaria del 15 al 19 de este mes de noviembre. Será una asamblea on line a causa de una pandemia que ya obligó a suspender el encuentro de primavera.

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