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Esperanza en la primera misión católica en Kasai (Congo)

Luz para una antigua misión del Congo, gracias a la ayuda de la Iglesia española

San José de Mikalayi fue la primera misión católica en Kasai, una amplia zona del sur de la República Democrática del Congo. La fundaron los misioneros de Scheutt en 1891. Hoy, aquel pequeño puesto misionero es una respetable población de 3.000 habitantes, que se ha convertido en el centro de referencia espiritual de toda la región.

Y es que aquellos misioneros se pusieron manos a la obra para construir la catedral –de ladrillo, humilde, pero la primera del sur del Congo– y junto a ésta, y a la casa para los misioneros, pusieron en marcha una ebanistería, un molino, una herrería y una bomba de agua que abastecía al conjunto. Todo esto sigue en marcha. Cientos de carpinteros y herreros han aprendido así el oficio. Después se estableció un convento de los Hermanos de San José, y otro de las Hermanas de la Caridad, que son quienes fabrican el pan y el vino para las celebraciones eucarísticas.

 

Con el establecimiento de la misión vino también la educación. Nada menos que dos escuelas primarias, tres escuelas secundarias, cada una con su propio internado para el gran número de chicos y chicas que vienen de fuera, y un Instituto de Enfermería, también con su internado. Un total de cerca de 2.500 alumnos.

Además, cuenta con un hospital de referencia con todos sus servicios: laboratorio, salas de operaciones, pediatría, medicina interna, farmacia, maternidad, centro de vacunación…

Los padres de Scheutt no esperaban este desarrollo de lo que actualmente es el centro religioso de la zona. El 1 de abril de 1920 inauguraron una central hidroeléctrica que empezó con una turbina propia de aquella época, 35 kw – un hogar español consume de media unos 8,2 Kw. Se rehabilitó aumentando la potencia en diversas ocasiones. Pero hoy el problema no es la central, sino el canal que conduce el agua hacia la turbina. 21 metros de este canal se han venido abajo. Sin agua, no hay electricidad, y la carencia de electricidad la sufren los talleres, los colegios y, sobre todo, las instalaciones hospitalarias. La oscuridad cuando llega la noche es total.

Desde España, el Fondo Nueva Evangelización de la Conferencia Episcopal, Manos Unidas y Ayuda a la Iglesia Necesitada han acudido a la solicitud del padre Juan Ángel Tshimpaka Luwanda, el párroco de San José de Mikalayi. Como ocurre muchas veces en África, el problema no es la mano de obra sino los materiales. Para recuperar el canal se necesitan 350 sacos de cemento y 50.500 ladrillos, además de barras de hierro para el encofrado que den solidez a las orillas. Coste del proyecto: 50.000 euros, de los que sólo el 25% irá destinado a la mano de obra.

La primera misa en Mikalayi la celebró el misionero belga Emery Cambier el 8 de diciembre de 1891, Día de la Inmaculada. Esta fecha se recuerda como el momento de la fundación de la Iglesia católica en Kasai. El misionero llegó solo, fue a encontrarse con el rey del lugar y, a base de gestos y gracias sobre todo a su ocarina – una especie de silbato con notas – logró que el rey le cediera la colina de Mikalayi para establecer la misión. La luz de la fe – al contrario que la eléctrica – no se ha apagado desde entonces…

OMPRESS-R. D. CONGO (5-2-13)



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