¡Esperanza en la piedad de Dios, que no defrauda! alienta el Papa. Síntesis de la homilía del Día de los Difuntos

¡Esperanza en la piedad de Dios, que no defrauda! alienta el Papa. Síntesis de la homilía del Día de los Difuntos

Ante la devastación causada por el hombre que se cree ‘dios’ y las víctimas de los devastadores que piden paz y pan, Dios es la esperanza. Son las tres imágenes,  que señaló el Papa Francisco en su homilía de la Solemnidad de Todos los Santos, en el Verano, que es el cementerio monumental de Roma.

Con la primera lectura, escuchando al Ángel que – llevando el sello del Dios vivo – comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar: “No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles», el Obispo de Roma destacó: «¡Cuánta necesidad tenemos del poder del Señor, para que nos marque con el sello de su amor, para detener esta carrera loca de destrucción!». Y, poniendo en guardia contra la devastación de la Creación, de la vida, de las culturas, de los valores, de la esperanza – devastación causada por el hombre que se cree el Rey, ‘dios y se adueña de todo’ – subrayó que es la industria de la destrucción, un sistema de vida, el descarte de niños, ancianos, jóvenes sin trabajo.

Recordando a las víctimas del hombre-dios que destruye, el Santo Padre explicó que piensa en los más pequeños y pobres, los niños hambrientos, los enfermos, que parece que no cuenten, que no sean humanos:

«¡Esta multitud que está ante Dios y pide: por favor, salvación! ¡Por favor, paz! ¡Por favor, pan! ¡Por favor, trabajo! ¡Por favor, hijos y abuelos! ¡Por favor, jóvenes con la dignidad de poder trabajar!».

Sin olvidar a los perseguidos, en particular a los perseguidos a causa de la fe, el Papa Bergoglio alentó a pensar en la multitud de los santos desconocidos que están en la tribulación.

¡La tercera imagen es Dios, es decir la esperanza!, reiteró el Papa y enfatizó que ésta es la bendición del Señor, que todavía tenemos la esperanza:

«La esperanza de que tenga piedad de su pueblo, que tenga piedad de los que están en la Gran Tribulación. Y también que tenga piedad de los destructores y se conviertan. Y así la santidad de la Iglesia va adelante: con esta gente, con nosotros que veremos a Dios como Él es».

«En este mundo de devastación, de guerras, de tribulaciones, si queremos caminar hacia el Padre, debemos asumir la actitud de las Bienaventuranzas, que nos salvará de la destrucción de la Tierra, de la Creación, de la moral, de la historia y de la familia», subrayó el Papa, haciendo hincapié en la esperanza:

«Que el Señor nos ayude y nos dé la gracia de esta esperanza, así como también la gracia del coraje de salir de todo aquello que es destrucción, devastación, relativismo de vida, exclusión de los demás, exclusión de los valores, exclusión de todo lo que el Señor nos ha dado: exclusión de paz. Que nos libre de esto y nos dé la gracia de caminar con la esperanza de encontrarnos un día cara a cara con Él».

(CdM – RV)

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