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España y Portugal, unidos en oración frente al coronavirus

Al amparo de la imagen de Nuestra Señora de Fátima, que habitualmente se venera en la «capelinha», la Conferencia Episcopal Española se unió a la convocatoria de la Conferencia Episcopal de Portugal para el rezo del Rosario ante la crisis del COVID-19.

Una oración que fue retransmitida por TRECE y COPE que pudieron seguir millones de españoles a través de la televisión y la radio en la Solemnidad de la Anunciación del Señor. El acto estuvo presidido por el obispo de Fátima, cardenal António dos Santos Marto, vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Portugal. «Vamos a rezar el rosario, como lo pidió insistentemente Nuestra Señora en este lugar, y concluiremos este momento de oración con la consagración de nuestros dos países al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, implorando su auxilio y protección en este momento de tribulación que estamos viviendo actualmente», dijo antes de empezar la oración a Nuestra Señora

Un acto al que según expresó el cardenal portugués, «queremos confiar a su corazón materno nuestras súplicas, para que las presente junto a Dios e interceda por nosotros». En plena crisis por el coronavirus, «este rosario quiere tener presente a las víctimas directas e indirectas de la pandemia que nos afecta; a los profesionales de la salud, incansables en sus esfuerzos por socorrer a los enfermos; a las autoridades, en su esfuerzo para encontrar soluciones y por todos nosotros y por nuestras familias».

Desde la basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, donde dos Santos recordó que están sepultados los santos Francisco y Jacinta Marto «también víctimas de una pandemia» se pidió especialmente la intercesión de la santa de quien se celebra el centenario de su muerte: «ella, que experimentó la soledad del hospital en sus últimos momentos, consuele con su intercesión a tantos enfermos que en estos días y de forma dramática, experimentan la soledad del aislamiento al que están sujetos».

De esta forma, España y Portugal se unieron en una misma oración que según calificó el presidente de la CEE, cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona «es una hermosa iniactiva de comunión y súplica a la Virgen para que concluya esta pandemia».

Tras la oración del rosario, en la que se fueron introduciendo diferentes peticiones «en nombre de los obispos de Portugal y España» se renovó la consagración al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María de los dos países.

Tal y como expresó dos santos, al acto se unieron las conferencias episcopales de Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Polonia, República Dominicana, Rumanía, Eslovaquia, Hungría, Tanzania, Timor Este y Zimbaue.

Oración de consagración

Corazón de Jesucristo, médico de las almas, Hijo amado y rostro de la misericordia del Padre, la Iglesia que peregrina sobre la tierra en Portugal y España, naciones que son Tuyas:

Mira para Tu costado abierto, que es su fuente de salvación, y Te suplica en esta singular hora de sufrimiento;  asiste a Tu Iglesia, inspira a los gobernantes de las naciones, escucha a los pobres y a los afligidos, enaltece a los humildes y a los oprimidos, sana a los enfermos y a los pecadores, levanta a los abatidos y a los desanimados, libera a los cautivos y prisioneros y líbranos de la pandemia que nos afecta.

Corazón de Jesucristo, médico de las almas, elevado en lo alto de la Cruz y palpado por los dedos del discípulo en la intimidad del cenáculo, la Iglesia que peregrina sobre la tierra en Portugal y España, naciones que son Tuyas:

Contempla como imagen del abrazo del Padre a la humanidad, ese abrazo que, en el Espíritu del Amor, queremos darnos unos a otros según Tu mandato en el lavatorio de los pies, y Te suplica en esta singular hora de sufrimiento; ampara a los niños, a los ancianos y a los más vulnerables, conforta a los médicos, a los enfermeros, a los profesionales de la salud y a los voluntarios cuidadores, fortalece a las familias y refuérzanos en la ciudadanía y en la solidaridad, sé la luz de los moribundos, acoge en Tu reino a los difuntos, aleja de nosotros todo mal y líbranos de la pandemia que nos afecta.

Corazón de Jesucristo, médico de las almas e Hijo de Santa María Virgen, por medio del Corazón de Tu Madre, a quien se entrega la Iglesia que peregrina sobre la tierra en Portugal y España, naciones que desde hace siglos son Suyas y en tantos otros países:

Acepta la consagración de Tu Iglesia Al consagrarse a Tu Sagrado Corazón, la Iglesia se entrega a la protección del Corazón Inmaculado de María, configurado por la luz de Tu pascua y aquí revelado a tres niños como refugio y camino que conduce a Tu Corazón. Sea Santa María Virgen, Nuestra Señora del Rosario de Fátima, la Salud de los Enfermos y el Refugio de tus discípulos nacidos junto a la Cruz de Tu amor.

Sea el Inmaculado Corazón de María, a quien nos entregamos, quien diga con nosotros, en esta singular hora de sufrimiento, acoge a los que perecen, da aliento a los que a Ti se consagran y renueva el universo y la humanidad. Amén.

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