Carlos Escribano, durante la homilía. / Foto: Archidiócesis de Zaragoza
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Escribano ya es arzobispo de Zaragoza, con la intención de «servir a la sociedad aragonesa»

Carlos Escribano Subías ya es arzobispo de Zaragoza, después de haber tomado posesión esta mañana en una jornada de fe que ha comenzado a las 10.15. Llega a la nueva sede con la intención de «servir a la sociedad aragonesa». Para ello, ha tendido la mano para «colaborar en construir una sociedad más justa, conforme a la dignidad de la persona, buscando múltiples fórmulas de colaboración y entendimiento en busca del bien común de toda la sociedad».

Con ilusión y responsabilidad. En la Seo cesaraugustana ha sido donde ha tenido lugar el encuentro del nuevo arzobispo con el nuncio apostólico de su Santidad, Bernardito Auza, y el administrador apostólico, Vicente Jiménez.

Con el objetivo de evitar la propagación de la Covid-19, el saludo a las autoridades —entre las que han estado presentes el alcalde de la ciudad de Zaragoza, Jorge Azcón; el deán del Cabildo Metropolitano, Joaquín Aguilar; y los miembros del Colegio de Consultores ha sido en el interior del templo, a puerta cerrada, y no en la plaza de la Seo, como marca la tradición.

Los medios de comunicación sí han podido inmortalizar el juramento y la promesa sobre los Santos Evangelios del prelado aragonés, que conoce bien la porción de la Iglesia católica que el papa Francisco le encomienda pastorear a orillas del EbroNo en vano, ejerció su ministerio sacerdotal en Zaragoza durante 14 años, antes de ser nombrado obispo de Teruel y Albarracín en 2010.

«Cuento con vosotros»

El nuevo arzobispo de Zaragoza ha querido, también, señalar que la actitud de servicio se dirige a todos los fieles de la archidiócesis. En su homilía, una frase se ha repetido: «Cuento con vosotros». Se lo ha dicho a los sacerdotes: «Cuento con vosotros para seguir anunciando la presencia de la Buena Noticia del Resucitado entre nosotros y pido al Señor que sean muchos los jóvenes que en nuestras comunidades se animen a seguir a Jesús desde la vocación sacerdotal».

También se lo ha dicho a los religiosos y religiosa: «. La experiencia de estos años de ministerio episcopal me ha enseñado lo importante que es vuestra presencia en una Iglesia diocesana; vuestros carismas, la fuerza de vuestro servicio nos enriquecen sin cesar». Y también a los laicos. «Estamos llamados a ser auténticos discípulos misioneros. Os necesito a todos, con ilusión renovada, para seguir anunciando con alegría al mundo que merece la pena ser cristiano, mostrando la belleza de una vocación a la que todos hemos sido llamados: la vocación al amor que nos lleva al seguimiento radical de Cristo», ha señalado Escribano.

Vuelta a casa

El nuevo arzobispo de Zaragoza conoce la sede, ya que fue sacerdote en esta archidiócesis. Por eso, ha empezado su homilía destacando su familiaridad. «El Santo Padre me envía de nuevo a la que ha sido mi casa durante muchos años. En esta Iglesia, en la vida pastoral de la misma y en sus parroquias, aprendí a ser sacerdote acompañado de los entonces arzobispos y obispos auxiliares y de mis hermanos en el presbiterio y de tantos fieles laicos y religiosos», ha asegurado.

Ha querido hacer referencia a la larga historia de la Iglesia en Zaragoza. «Vuelvo a una diócesis cargada de historia y de creyentes recios que han sabido mantener viva la llama de fe. Desde los tiempos de santa Engracia y de san Valero, han sido muchos los frutos de santidad que a lo largo de los siglos esta diócesis ha dado», ha asegurado. Al mismo tiempo, ha resaltado que son «modelos audaces a seguir en nuestra tarea de evangelizar este Tercer Milenio».

Escribano, rezando ante la Virgen del Pilar. / Foto: Archidiócesis de Zaragoza.

«Tradición pilarista»

Carlos Escribano, en la celebración de su toma de posesión, ha querido también surayar «la venerada tradición pilarista» de Zaragoza, «el providente encuentro entre la Virgen María, que se hace presente en carne mortal a orillas del Ebro, y el apóstol Santiago en un momento de decaimiento».  Y ha querido señalar que estos tiempos tanbién son de desánimo. «Salvando las distancias, también nosotros vivimos hoy momentos de dificultad por diversos motivos. Estamos ante una realidad social que ha cambiado mucho en los últimos años», ha resaltado.

Por eso, Escribano ha invitado a mirar el presente y el futuro con esperanza: «Si las miramos desde una perspectiva trascendente y con los ojos de un creyente, descubrimos en ellas la posibilidad de descifrar un código encriptado en el que comenzamos a encontrar sentido a muchas de las cosas que nos están pasando individualmente y como sociedad». Aún más, «la esperanza le anima también a transformar incluso los conflictos en ocasiones de crecimiento, proponiendo la perspectiva de la reconciliación», ha señalado el nuevo arzobispo zaragozano.

Aquí puedes leer la homilía completa de Carlos Escribano en su toma de posesión.

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