Opinión

Enviados

En poco más de un mes, tras una intensa preparación, estaremos celebrando nuestro Congreso Nacional de Laicos, buscando dinamizar el laicado en España y seguir dando pasos hacia una auténtica Iglesia en salida. Como todo el proceso que hemos desarrollado durante este tiempo, el protagonismo en estos tres días no será ni de los ponentes ni de los organizadores, sino de los congresistas. No en vano, el eje central del mismo vendrá constituido por los cuatro itinerarios —primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos y presencia en la vida pública—, dentro de los cuales tendremos la oportunidad de reflexionar juntos y seguir planteando propuestas para potenciar la vocación y misión de los fieles laicos.
No hemos de ver, pues, a los congresistas como privilegiados, sino como enviados. Enviados por diócesis, asociaciones y movimientos para actuar de enlace entre estas y el Congreso; enviados desde el Congreso para dar continuidad al proceso en sus comunidades de procedencia. En ellos está la clave.

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