Iglesia en España

Entrevista a Manuel López, director del Secretariado de Catequesis en Cadiz y Ceuta

Entrevista a Manuel López, director del Secretariado de Catequesis en Cadiz y Ceuta

“A algunos el ‘traje de la Primera Comunión’ ya se les quedó pequeño y necesitan actualizarlo” 

Comienza el curso escolar y con él muchos niños se preparán este año para recibir la Primera Comunión. Para los que piensan que la catequesis es sólo cosa de niños y jóvenes, hablamos con el director del Secretariado Diocesano de Catequesis, Manuel López, que nos explica cómo la catequesis es algo más que eso, ya que forma parte del proceso de la vida del cristiano.

¿Ha cambiado la catequesis en estos años?

La catequesis, en cuanto tal, no ha cambiado, pues su misión no es sino poner a las personas en relación con Dios, después de la conversión. Es importante situar la catequesis antes de nada en un proceso por el que la Iglesia, movida por el Espíritu, anuncia y difunde el Evangelio en todo el mundo.

Actualmente, ¿cómo está estructurada la catequesis?

En la sociedad actual, donde la increencia es algo generalizado, la Iglesia sigue proclamando explícitamente el Evangelio mediante el “primer anuncio”, llamando a la conversión.  Inicia en la fe y vida cristiana, mediante la “catequesis”  y los “sacramentos de iniciación”, a los que se convierten a Jesucristo, o a los que reemprenden el camino de su seguimiento, incorporando a unos y reconduciendo a otros a la comunidad cristiana.  De la misma manera, suscita continuamente la misión, al enviar a todos los discípulos de Cristo a anunciar el Evangelio, con palabras y obras, por todo el mundo.

El proceso evangelizador, por consiguiente, está estructurado en etapas o “momentos esenciales”: la acción misionera para los no creyentes y para los que viven en la indiferencia religiosa; la acción catequético-iniciatoria para los que optan por el Evangelio y para los que necesitan completar o reestructurar su iniciación; y la acción pastoral para los fieles cristianos ya maduros, en el seno de la comunidad cristiana.

¿Qué catecismos se usan actualmente en la catequesis?

La Iglesia no ha variado su doctrina. Los contenido de la fe son los mismos, pero esos contenidos, a la hora de trasmitirlos, los ha enmarcado teniendo en cuenta las características de la sociedad, de las familias que tiene delante. Por este motivo, la Conferencia Episcopal ha elaborado un proyecto que responde a la Iniciación Cristiana de carácter evolutivo, acompañando a los catecúmenos. Se inicia a la edad de seis años, en la etapa del despertar religioso y para esta edad se ofrece el libro Los primeros pasos en la fe, dirigido a los padres y a los catequistas para que puedan, con este material, iniciar, despertar a los niños a la fe.

Para la primera etapa de la iniciación sacramental, tenemos el catecismo Jesús es el Señor. Un catecismo que, a través de su guía, aborda de manera muy buena el desarrollo de los temas del catecismo, la formación de los catequistas desde las tres dimensiones “Ser”, “Saber” y “Saber Hacer”, así como la formación de los padres de los niños que acuden a la catequesis, pues a algunos el “traje de la Primera Comunión” ya se les quedó pequeño y necesitan actualizarlo. Con este catecismo se cubre la catequesis llamada de Primera Comunión.

La segunda etapa de la Iniciación Cristiana infantil termina con la recepción del Sacramento de la Confirmación. Para esta etapa se dispone del catecismo Testigos del Señor, que acaba de ser presentado en la Conferencia Episcopal en junio y que nuestro obispo diocesano tiene previsto presentarlo durante este mes de septiembre. Este texto acompaña “el crecimiento y la primera síntesis de la fe”.


¿Qué implicación tienen las familias en la catequesis?

Esta pregunta tiene tantas respuestas como familias. Ya el nombre de la catequesis, ha supuesto un cambio. No se habla de catequesis de comunión, sino de catequesis para Iniciación Cristiana. Hay familias en las que la preparación de la Primera Comunión no es algo ajeno en el seno familiar, sino que es consecuencia de una fe vivida, celebrada y orada dentro de la unidad familiar.

Hay familias que en este momento, al acompañar a sus hijos en el proceso catequético, vuelven a retomar, madurar, y profundizar en la fe que un día recibieron de sus padres y familiares. Llegando incluso, después de un proceso a incorporarse en las tareas parroquiales.

Para otras familias, las implicaciones son mínimas. Recibir a Jesucristo en la Sagrada Eucaristía, no es lo más importante, sino la fiesta, los regalos, el convite…
Las comunidades ofrecen tanto a los padres como a los niños, un momento importante para madurar en la fe, es una oferta, una invitación, que en algunos casos es muy bien recibida y en otras no hay respuesta.

Ante situaciones de parejas casadas por lo civil, o divorciadas, qué criterios hay para atender a esos niños

La sociedad va cambiando, lo notamos cada uno de nosotros en primera persona y en nuestros círculos familiares y de amistad. Esta realidad va en aumento, pero el mensaje de Jesucristo no es para unos pocos, es para todo el mundo “hasta los últimos rincones” y también estas personas que viven estas situaciones familiares son destinatarios del mensaje de Jesús.

Antes de comenzar el despertar a la fe y la Iniciación Cristiana, estos niños tienen que haber recibido el Sacramento del Bautismo, o en su caso, recibir unas catequesis que los preparen para recibir este sacramento y así tomen conciencia de su nueva dignidad, al ser bautizados y hechos hijos de Dios.

Las comunidades no ponen impedimento de ningún tipo para las personas que quieren conocer el mensaje de Jesús, todo lo contrario, ofrecen facilidades para que descubran la riqueza del Evangelio.

¿Cuántos años se dedican a la Iniciación Cristiana?

El proceso catequético de la Iniciación Cristiana, no es sino una acción subsidiaria de la Iglesia, pues el compromiso de educar a los hijos en la fe, se adquiere en el Bautismo. Y cuando esto falla, pues es la Iglesia a través de los catequistas, la que ofrece este ministerio para ayudar a los padres, nunca para suplirlos.

Se nota perfectamente desde el primer día de catequesis, los niños que en sus casas han oído hablar de Dios, Jesucristo o la Virgen y los que no han oído nunca. Los que ya saben recitar las oraciones y los que ni siquiera saben santiguarse.

A la Iniciación Cristiana propiamente dicha se dedican tres cursos pastorales. En las comunidades es donde están la mayoría de las personas, medios y esfuerzos concentrados, pero hay que tener claro que no es la referencia del proceso catequético en la Iglesia.

En nuestra Diócesis qué implantación tiene el catecumenado de adultos no bautizados

El catecumenado de personas adultas, no bautizadas o bautizadas, es donde debemos poner el esfuerzo y la máxima atención. Como ocurría en los primeros siglos de la Iglesia, la actual situación de increencia no es muy diferente.

Hoy hacen falta personas que se hayan encontrado con Jesucristo, que en sus vidas se manifieste este encuentro mediante el testimonio, la fe compartida y comprometida con todos y en especial con los más necesitados, al estilo de Jesucristo.

Siempre se ha atendido y cuidado mucho a las personas que no fueron bautizadas en la infancia, por diferentes motivos o circunstancias. En este año hemos tenido cinco adultos que han recibido los tres sacramentos de la Iniciación Cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía), en una celebración presidida por nuestro Obispo, Don Rafael Zornoza, en la catedral, la noche de la Vigilia Pascual.

En este proceso de acercamiento a la fe, la Iglesia contempla cuatro tiempos o etapas “mediante los cuales el catecúmeno ha de avanzar, atravesando puertas o, por así decirlo, subiendo escalones” (Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos, 6). Estos tiempos o etapas se van recorriendo según el ritmo de avance de cada catecúmeno.

Este año hay cerca de veinte adultos que están en este proceso de acercamiento a la fe.

¿Qué tipo de formación reciben los catequistas?

Para ser catequista no vale cualquiera. El Directorio Diocesano para la Catequesis establece unas condiciones en los números 166-168; indica las condiciones mínimas para que una persona pueda ser llamada o aceptada para el servicio de la catequesis: gozar de cualidades humanas (madurez, equilibrio, capacidad de relación y dialogo, apertura al mundo, saber trabajar en equipo…); ser creyente (haber hecho una opción básica cristiana, vivir en comunión con la Iglesia, integrado en la comunidad y estar dispuesto a llevar adelante un proceso personal y comunitario de maduración cristiana y eclesial); tener suficientes motivaciones vocacionales (aceptar ser catequistas como tarea y ministerio al servicio de la Iglesia).

Asimismo, establece que con aquellas personas que no alcancen estas condiciones, se deberán poner todos los medios para alcanzarlas, entre las que se encuentran las escuelas de catequistas; y si en un plazo razonable no lo logran, se pide que cesen en el servicio catequético.

En nuestra diócesis se invierte mucho en la formación de los catequistas. Parroquias, arciprestazgos y diócesis organizan muchos cursos para preparar y actualizar a los catequistas. En los últimos cuatro años se han realizado más de cien cursillos y unas Asambleas Diocesanas de catequistas con una presencia muy elevada, con unos quinientos catequistas de media.

Entrevistas publicada en la página web del Obispado de Cádiz y Ceuta 

Print Friendly, PDF & Email

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.