Internacional

Entrevista con José Daniel Falla, nuevo Secretario General de la Conferencia Episcopal Colombiana

por José Alberto Rugeles M.

 

A sus cincuenta y cinco años, Mons. José Daniel Falla Robles es uno de los Obispos más jóvenes de Colombia. Este ingeniero industrial con un máster en administración de empresas a los treinta años dejó un porvenir brillante, para seguir el llamado de la Luz por excelencia que es Cristo.

 

Fue formador y rector del Seminario Menor de Bogotá -su diócesis de origen-, párroco primero de una parroquia que solo tenía un terreno en donde levantar el templo y luego de construirlo párroco en una parroquia totalmente diferente en el centro de Santafé de Bogotá.

 

Posteriormente fue durante años Rector del Santuario de Nuestra Señora de Monserrate, adonde suben millares de bogotanos a venerar las imágenes es de la Virgen y la del Señor de los Milagros. Siendo llamado a la plenitud del sacerdocio como Obispo auxiliar de Cali tres años después, en el pasado mes de julio fue elegido por sus hermanos en el Episcopado como nuevo Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia.

 

De regreso de Roma -en donde han estado un grupo de Obispos colombianos en Visita ad Limina Apostolorum- Mons. José Daniel con su característico modo de ser: sereno, afirmativo y claro, responde cordialmente a nuestras preguntas.

 

¿Cómo afronta el nuevo reto que la Providencia de Dios pone en sus manos?

“En este momento en la Conferencia Episcopal de Colombia hemos hecho una restructuración aprobada en la asamblea del Episcopado hace un año. Es una restructuración en donde se trata de dar un mayor apoyo a nivel pastoral a las diferentes jurisdicciones del país. La Secretaria tiene que estar enfocada a que esa nueva estructura siga adelante, vaya hasta su finalización y realmente se manifieste en una ayuda efectiva a las diferentes jurisdicciones, para que a través de todas ellas, esté habiendo una verdadera incidencia en las diversas comunidades y en el plano nacional

Esa es fundamentalmente la esencia de la Conferencia.

Al mismo tiempo una de las tareas será coordinar una serie de esfuerzos para que como Conferencia estemos ayudando también en este momento tan importante de la Patria, cuando se están tratando de buscar acercamientos con los grupos insurgentes para unos diálogos de paz. Entonces estamos a plena disposición del Gobierno Nacional para poder ayudar, pero también dar ciertas orientaciones en los momentos en que sea necesario, para que finalmente la paz en Colombia llegue como fruto de un proceso serio, en el cual se responda el clamor de nuestro pueblo de buscar ante todo la verdad de la justicia y la reparación”.

 

Un grupo de Obispos de Colombia incluyendo Ud., han realizado hace unos pocos la visita Ad Limina Apostolorum, ¿qué nos `puede decir de esta visita? y ¿cuál sería el balance y que impresión se lleva de Roma?.

“El balance es realmente muy positivo. Primero ese encuentro con el Santo Padre que siempre le llena a uno de fortaleza, de esperanza, de mucha claridad.

Maravillosos los encuentros con Su Santidad, en los cuales nos dio unas orientaciones claras para nuestro trabajo, para nuestra vida, sobre todo para la Santidad de nuestra Iglesia. Y al mismo tiempo fue la oportunidad para que todos los obispos que vinimos de Colombia estuviéramos muy unidos entre nosotros compartiendo también nuestras propias experiencias, compartiendo nuestra realidad y presentándola de esta manera en los diferentes Dicasterios, ante los diferentes Cardenales y poder recibir de ellos también algunas luces y orientaciones para la concreción ya de nuestra labor pastoral.

Indudablemente que es un encuentro maravilloso que nos fortalece en la fe en la cual sabemos que hemos estado unidos con todos nuestros fieles de las diferentes comunidades y hemos orado también por todos ellos

Nos vamos con la gran ilusión de seguir trabajando por la paz en nuestra Colombia, porque haya un incremento de nuestro Fe para que de verdad haya una consolidación cada vez más clara de las familias que son el motor y la fuente primaria de Evangelización, para que las nuevas generaciones vayan fortaleciéndose cada vez más en nuestra Fe y con esta consolidación podamos todos seguir creciendo como una Patria verdaderamente católica unida alrededor del Santo Padre”.

 

Recientemente el Pte. de la CEC y Arzobispo de Bogotá Mons. Rubén Salazar Gómez señaló que están “soñando con una Iglesia, verdadera comunidad de comunidades, en la que los lazos que nos unen se fortalezcan todos los días hasta llegar a ser ‘un solo corazón y una sola alma'”. Considera V. Excia. que esto es válido para toda la nación colombiana en el Año de la Fe?

“Bueno, yo diría que no solamente a toda la nación colombiana, sino a todo el mundo. Porque es finalmente volver al Evangelio. En el Evangelio vemos como nació el Cristianismo: nació como comunidad de comunidades. Y es allí en donde se va viviendo –en una comunidad pequeña- el amor de Dios, y la solidaridad mutua, la ayuda y el crecimiento en la Fe. En Colombia ha sido como una especie de horizonte muy nuevo que ha aparecido, lleno de entusiasmo. Y eso está arrastrando a muchas personas por allí, porque hemos entendido que indudablemente el trabajo en comunidades es en donde mejor se puede profundizar la palabra de Dios a nivel de la Lectio Divina, en ese compartir, que luego nos lleva a una acción de unirnos como hermanos y llevar adelante obras de apostolado en favor de los demás, sintiéndonos siempre la misma Iglesia”.

“Por eso la idea, que ya viene desde hace tiempo en la Iglesia, de la parroquia como comunidad de comunidades. Es lo que se ha propuesto a nivel del mundo entero y que debemos así actuar para que nuestra Iglesia se fortalezca y pasemos por esta crisis en la cual el mundo nos quisiera meter: de un individualismo, de cada cual defendiéndose como pueda…, en cambio este proceso de comunidad de comunidades es lo que salvará indudablemente el mundo y le dará fortaleza a la Iglesia, sostenidos en el tiempo. Volver a la génesis del Evangelio, volver a la génesis de nuestra Iglesia, eso es lo que tenemos que hacer, caminando con Jesucristo unidos en pequeñas comunidades.

 

¿Es la Iglesia colombiana Monseñor una Iglesia viva?

“Es una Iglesia viva indudablemente. Es una Iglesia viva que está en transformación. Claro que está en cambios, tratando de retomar todo lo bueno que hemos hecho durante tantos años y proyectándolo hacia los nuevos retos que tenemos ahora con la globalización, con este mundo que nos presenta tantos caminos tan diferentes, por los cuales muchas personas podrían extraviarse. Y por eso la Iglesia en este momento está mirando y tomando muy en serio la propuesta de la Conferencia de Aparecida, de una Nueva Evangelización, que nos debe llevar a formar comunidades pequeñas, en donde se viva el evangelio radicalmente para transformar el mundo”.

 

 

 

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José Alberto Rugeles Martínez

José Alberto Rugeles Martínez pertenece a los Heraldos del Evangelio.
Es abogado egresado de la Universidad Católica Andres Bello de Caracas.
Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral de la Archidiócesis de Madrid.
Hace parte de la Comisión Permanente del Foro de Laicos de España, es consejero de la Federación Mundial de Obras Eucaristicas de la Iglesia y es encargado de Medios de Comunicación Social de la Delegación Diocesana de Apostolado Seglar de Madrid.

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