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Entrevista al arzobispo de Erbil: «La visita del Papa a Irak ha sido un milagro»

Pocos viajes de un Papa pueden resultar tan decisivos para el futuro de un país como el realizado por Francisco a Irak del 5 al 8 de marzo. Esa histórica visita —era la primera vez que un Pontífice acudía a la patria de Abraham— ha deparado una primera aproximación al islam chiíta en la búsqueda de esa fraternidad universal a la que el Santo Padre no deja de llamar. Y ha constituido, cómo no, un bálsamo para las heridas abiertas de la perseguida, ninguneada y reducida comunidad cristiana local, y la esperanza de reconstrucción para todo un país asolado por décadas de continuas guerras. En Erbil, la capital del Kurdistán, el Santo Padre celebró la única misa al aire libre del viaje ante unos 10.000 fieles. ECCLESIA ha conversado con el arzobispo de esta sede, Bashar Matte Warda, sobre lo que ha supuesto el viaje. Para el prelado caldeo, 51 años, redentorista, la visita de Francisco ha sido «un milagro».

—Monseñor, ¿cómo valora la visita?
—Fue un milagro y muy edificante. Su Santidad vino como «peregrino de la paz en nombre de Cristo, Príncipe de la Paz», y sembró grandes semillas de perdón y esperanza para el futuro. Sus mensajes son para todos en Irak, y también para la Comunidad Internacional.
Después de tantos años desafiantes y violentos, el mundo puede ver hoy a nuestro antiguo país, «la cuna de la civilización», extendiéndose felizmente para encontrar caminos exitosos hacia la coexistencia religiosa, la reconciliación y la cohesión social. El Papa Francisco subrayó que todos somos hijos de Dios y que la paz es un don precioso que hay que promover y proteger.

Los iraquíes no han aprendido en las escuelas nuestra historia cristiana y esto hace que les resulte muy difícil entendernos y aceptarnos. Esta visita ha mostrado que estamos aquí desde el siglo II y que formamos parte de la rica cultura de esta nación.

—En la misa en el estadio Franzo Hariri usted agradeció al Papa su «valentía» por visitar una «tierra llena de violencia» y sufrimiento.
—Sí, ha demostrado una inmensa valentía al venir en un momento tan difícil y durante la pandemia. Le expresamos nuestra profunda gratitud y nuestras oraciones.

Francisco, en la misa en Erbil: «La Iglesia de Irak está viva»—¿Cómo recibió la sociedad el encuentro con el ayatolá Al-Sistani?
—Ambos enviaron un mensaje de unidad que ha sido recibido muy positivamente. Otro significado es que el Papa está estableciendo un modelo de ir donde está el otro y le está hablando como ha hecho en sus otras visitas a Oriente Medio.

—¿Qué han dicho los medios de comunicación sobre el Santo Padre?
—Los medios han apoyado mucho al Papa y la visita. ¿Quién sino el Papa podría unir y movilizar a un pueblo, a pesar de sus diferencias, en un país en constante guerra y violencia? Su presencia y sus mensajes de fraternidad y convivencia nos unen como nación. Nadie ha visto esto en décadas, especialmente después de la invasión de 2003. La gente quiere semillas de paz, convivencia religiosa y cohesión social. Los medios de comunicación hablan de aprovechar el impulso de la visita para dialogar, buscar la convivencia fraterna y lograr un nuevo comienzo.

—Hace unos meses, el gobierno iraquí declaró festivo el día de Navidad, y ahora ha declarado el 6 de marzo, día del encuentro con Al-Sistani y de la reunión interreligiosa de Ur, como «Día Nacional de la Tolerancia y la Convivencia». Son pasos en la dirección correcta, ¿verdad?
—Sí, son pasos muy positivos y el apoyo de Al-Sistani a esta reunión muestra a todos que los cristianos debemos ser respetados por vivir nuestra fe en paz. Que mencione los derechos de los ciudadanos cristianos en lugar de los derechos de los iraquíes es enormemente significativo, ya que no tenemos derechos de ciudadanos.

Los cristianos contribuyen a Irak a través de la educación y la sanidad, y esta visita demuestra que podemos ayudar a unir un país muy dividido, ya que todos somos hermanos.

—Erbil es la capital de la región autónoma del Kurdistán. ¿Gozan los cristianos allí de más reconocimiento y protección que en el resto del país?
—Erbil proporcionó a los cristianos un santuario cuando huíamos de la violencia sectaria tras la invasión de 2003, y luego del ISIS. El primer ministro y el presidente del Kurdistán nos han apoyado mucho, y eso se pudo ver con todos los preparativos de la visita. Quiero expresar nuestro más profundo agradecimiento por su inmenso apoyo para que esta histórica visita resultara tan acogedora, agradable, segura, espectacular y exitosa. Todo fue perfecto y muy bien organizado.

—¿Cómo están las vocaciones sacerdotales en su diócesis en particular y en Irak en general?
—En Irak funciona actualmente un único seminario: el nuestro. Trasladamos el seminario desde Bagdad y pusimos los cimientos en Ankawa [localidad situada a cinco kilómetros de Erbil] en 2007, comenzando a funcionar en 2008-2009. Actualmente tenemos matriculados a 14 seminaristas procedentes de todas las partes del país. Aceptamos a todos los seminaristas caldeos del mundo. Incluso acogemos y formamos a los seminaristas que han sufrido el ISIS, cuyas familias fueron desplazadas y lo perdieron todo. Sin embargo, nuestro principal objetivo sigue siendo formar sacerdotes católicos más fuertes en un entorno inestable y violento. Animamos a los seminaristas a que dediquen su tiempo libre, especialmente los sábados y los domingos, a colaborar en parroquias enseñando el Catecismo e impartiendo charlas a los jóvenes y los más pequeños.

—La Iglesia iraquí es una Iglesia martirial. Más de mil cristianos han muerto allí por su fe en los últimos años…
—Uno de ellos es el padre Ragheed Ganni, que fue asesinado con tres subdiáconos (Basman Yousef Daud, Wahid Hanna Isho y Gassan Isam Bidawed) en 2007 frente a la iglesia caldea del Espíritu Santo de Mosul, donde era párroco. Además de ellos, tenemos al obispo Faraj Rahho, al padre Poulis Iskander, al pastor Mundhir al-Saqqa, al padre Yousif Abboudi, Tha’ir Sa’ad Abdulahad Abdul, al padre Wasim Sabih Yousif al-Qas… Somos una Iglesia mártir y «la sangre de los mártires es la semilla de la Iglesia».

—La única Universidad católica de Irak está también en Erbil. Se trata de un centro muy joven puesto en marcha por usted…
—La Universidad Católica de Erbil (CUE) fue creada en 2015 con la ayuda de la Conferencia Episcopal Italiana. También cuenta con el apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada y de los Caballeros de Colón.
La universidad es el conducto clave para mantener el cristianismo en Irak, ya que capacita a los jóvenes para competir por los puestos de trabajo. Actualmente tenemos 161 estudiantes de todas las confesiones, incluidos los yazidíes. Pero tenemos que crecer mucho más rápido para llevar la esperanza a los cristianos y a las minorías de tener una voz real en su país. Con el tiempo podemos extrapolar el modelo de la CUE por todo Irak.

Con la Universidad estamos transformando la vida de estos jóvenes, desplazados internos la mayoría. No solo damos una educación superior a los jóvenes cristianos, sino también esperanza a sus padres que, de otro modo, emigrarían si sus hijos no pudieran tener las oportunidades que la CUE les da. Para competir y aumentar la población estudiantil cristiana, también es necesario ofrecer educación gratuita.

Ayuda a la Iglesia Necesitada acaba de apoyarnos con 150 becas anuales para los próximos cuatro años. Será un donante básico fundamental, pero necesitamos encontrar más donantes para poder tener 1.000 estudiantes en 2025.

La Universidad es también un gran proyecto interreligioso, pues sus más de mil estudiantes sembrarán semillas inmensas para la cohesión social, la justicia, el pensamiento crítico y la tolerancia religiosa. Afectará a todas las comunidades del Kurdistán y de Irak. También creará los tan necesarios puestos de trabajo en las comunidades.



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