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Entrevista a monseñor José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador

Entrevista a monseñor José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador

 

El próximo 23 de mayo, la plaza del Divino Salvador del Mundo, en la capital salvadoreña se convertirá en el escenario donde monseñor Oscar Arnulfo Romero será beatificado. Este reconocimiento al obispo conocido como “la voz de los sin voz” constituye un punto histórico en la evangelización, en la vida de fe de El Salvador, de Centroamérica, de América Latina e incluso del mundo entero. Así lo señala monseñor José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador, en esta entrevista concedida a ECCLESIA.

  1. Momento histórico para los salvadoreños ¿Cómo está el ánimo del pueblo tras el anuncio de la beatificación de monseñor Romero?

Lo que estamos viviendo es verdaderamente grandioso, nosotros decimos que es un verdadero “kairos”, es el paso del Señor en nuestra patria. Nunca habíamos tenido un momento como este, la dicha que un salvadoreño sea elevado a los altares. Estamos sumamente conmovidos, impresionados de la mejor manera que se puede imaginar y además conscientes de esta bendición extraordinaria de Dios para nuestro pueblo. El ánimo de los salvadoreños es sumamente alto, debo ser sincero al decir que no en todos.

  1. ¿Por qué razones?

Porque como bien sabemos la figura de monseñor Romero, lamentablemente no es bien vista por todos, y eso es lógico, puesto que monseñor Romero fue asesinado por salvadoreños, por personas, hay que decirlo, que comparten la fe cristiana. Precisamente por eso se atrasó tanto su beatificación, el proceso se alargó. Fue difícil establecer el ‘odium fidei’ en ese caso, del todo particular, donde el mártir no es asesinado, no es martirizado por paganos contrarios a la fe cristiana, como clásicamente ha sido siempre el martirio, sino por cristianos mismos. Lo hicieron por odio a la fe, dado que monseñor Romero por su fe, ve a Jesús en los pobres y por eso los ama, por eso defiende sus derechos, por eso está siempre con ellos y por eso lo matan.

  1. ¿Qué esperar de los que no comparten esta alegría?

Yo esperaría que aún aquellos pocos que no se sienten contentos, posiblemente por alguna vinculación con los asesinos, hay que decirlo, con los verdúgos, pues que se conviertan y que la sangre de monseñor Romero sea también causa de salvación para ellos, y entonces sea una total bendición para todo El Salvador y más allá, para centroamérica, latinoamérica, y para el mundo entero. Monseñor Romero es muy querido y por eso estamos contentosy muy agradecidos.

  1. ¿Qué significado tiene  para su país este acontecimiento?

Tiene un gran significado, el hecho que un salvadoreño, cien por ciento salvadoreño sea declarado santo, sea declarado mártir signifca tanto. Por eso estamos sumamente tan agradecidos con Dios y con el Papa. El Salvador ha sido mundialmente famoso por su violencia, hoy encambio somos vistos por el mundo entero por algo que es sumamente bueno, la figura de monseñor Romero. El ha sido el exponente positivo que ha hecho contrapeso siempre a la situación violenta y difícil que hace noticia en nuestro país. Por eso decimos que es una gran bendición para nuestro país, una bendición del cielo si, el hecho que el mundo entero ponga su mirada en nuestro país y que nuestro pequeño país se vuelva la cuna de un santo. Esa es una bendición muy grande y que porsupuesto va tener consecuencias muy positivas. Estamos muy esperanzados que esto nos va traer una situación de paz, ojalá que si.

  1. Usted era muy joven cuando monseñor Romero fue asesinado ¿qué recuerda de ese tiempo?

Tuve la dicha de venir al Seminario San José de la Montaña el año 1977 para comenzar mis estudios de filosofía, y fue el año mismo en que monseñor Romero vino como arzobispo a San Salvador, tomó posesión de este cargo y lo hizo en la iglesia de San José de la Montaña, justo el templo contiguo al Seminario, y nosotros asistimos a su toma de posesión y después él vino con nosotros, con los seminaristas y los sacerdotes del Seminario a pasar la tarde. Tengo la experiencia de haberlo visto en la reunión del clero porque ahí en el Seminario se hacía la reunión del clero y bueno eran tiempos difíciles y en algunas ocasiones había que discutir temas sumamente delicados, y él le pedía tiempo a los sacerdotes para ir a la capilla del Seminario, consultaba con el Señor. Por eso muchas veces hemos dicho que el principal consejero de monseñor Romero era el Santísimo Sacramento porque iba junto al sagrario y luego volvía y tomaba las decisiones a las distintas propuestas de sus sacerdotes.

  1. ¿Retiene otros recuerdos?

No se me olvida un programa de radio en el que monseñor Gregorio Rosa Chávez (entonces sacerdote) preguntó a monseñor Oscar Romero: ¿Usted ha tenido tantos triunfos en la Iglesia como arzobispo y reconocimientos que le han dado en distintos países, ha hablado a multitudes, a personas de mucha cultura; quiero preguntarle sino se pone nervioso cuando tiene que hablar a personas de mucha importancia o a grandes multitudes, ¿no siente nervios?, y él contestó: Si, dijo. La verdad es que me pongo nervioso pero me viene a la mente el pensamiento ¿qué es lo que interesa?, no es mi persona, no es mi palabra, no es mi mensaje el que tengo que expresar sino interesa que quede bien Jesús, su persona y su palabra, y esto me da serenidad y hablo después de pensar esto con toda tranquilidad. No olvido esta respuesta, siempre con su sencillez, con su humildad pero al mismo tiempo con una profunda verdad.

  1. Sintonizaba la radio para escuchar a monseñor Romero…

Puedo decirle que tengo el recuerdo muy grato de haber escuchado sus homilías, porque las escuchábamos todos, la verdad que todas las personas del país estábamos pendientes de la predicación de monseñor Romero y a veces habían sacerdotes que hacian coincidir su Misa con la Misa de monsenor Romero, a tal punto que cuando tocaba la homilía en el templo ponían la homilía de monseñor Romero y en vivo estaba saliendo en la iglesia la voz Panamericana, que era la radio monseñor Romero, esto en la mañana, y en la tarde pues ya estaba grabada. Grababan la homilía de monseñor Romero y la ponían como homilía en la Misa -si eso es litúrgico, no quiero entrar en ese punto- pero el hecho es que se oía además en todos los hogares. Yo era seminarista y también en el seminario escuchábamos la homilía de monseñor Romero. Siempre estábamos escuchando su predicación.

  1. ¿Cómo eran sus homilías?

Su predicación era llena de fe, de amor a Dios, con verdadero sentido profético, hablando del Señor anunciando su palabra y denunciando las injusticias y todo pecado, toda situación de pecado. Suspalabraseran llenas de esperanza, llenas de consuelo para los pobres, para el pueblo de Dios. Eso yo lo escuché de viva voz de monseñor Romero y retengo que es uno de los privilegios más grandes de mi vida.

  1. Es el tercer arzobispo de San Salvador después de monseñor Romero. ¿Esto le plantea una mayor exigencia en su ministerio?

Ciertamente, hay una mayor exigencia pero yo diría una feliz exigencia, es una bendición que nos ayuda a interpelarnos, a responder al momento histórico que vivimos, iluminados por el testimonio, la palabra, por la figura de monseñor Romero, por la autenticidad suya. Estoy convencido de esa mayor exigencia pero no la veo sino como una bendición, como una situación totalmente positiva y tenemos a monseñor Romero también como nuestro gran intercesor. No quisiera adelantarme a los hechos pero me gustaría mucho que monseñor Romero fuera declarado patrono de los obispos del mundo entero, porsupuesto de América Latina y de nuestro país, y qué decir del obispo de San Salvador. Personalmente, pongo mi ministerio en las manos de Dios por intercesión de monseñor Romero.

  1. ¿Qué puede decirnos de los preparativos para la beatificación?

Se han conformado las comisiones y la primera comisión está conformada por la propia Conferencia Episcopal de El Salvador, que se ha declarado en reunión permanente. Somos los obispos los que estamos al frente de todo, lo que significa que todas las decisiones serán tomadas por los obispos. Luego se ha formado la comisión ejecutiva, una comisión de espiritualidad y una comisión mixta que mira por la realización del evento en armonía con el Estado. Felizmente el Estado salvadoreño está en armonía con la Santa Sede, no sólo porque tiene relaciones diplomáticas sino porque hay sintonía, hay una buena relación. Tenemos un presidente católico praticante. Yo diría que en su gran mayoría el gabinete de gobierno, por no decir que todos los ministros son católicos y practicantes, y hay la buena voluntad de colaborar con la Iglesia. Ellos han formado sus comisiones y nosotros también, -ellos son conscientes de que la celebración es eclesiástica, es nuestra, es de la Iglesia, porque monseñor Romero es un obispo de la Iglesia-. Nos han ofrecido apoyo en orden de seguridad, de logística que haga factible la movilización de todas las personas que asistirán al evento.

 

  1. ¿Cuál será el lugar para gran acontecimiento?

La plaza Del Divino Salvador del Mundo está señalada para el evento, se ubica contigua la plaza dedicada a monseñor Romero y contaremos con todas las calles y parques aledañas, también algunos estadios y jardines donde las personas podrán estar y seguir la celebración a través de pantallas gigantes. Todo el centro de la ciudad se va a constituir en un escenario de la beatificación de monseñor Romero. Estamos contentos, abiertos, y con el mejor espíritu estamos esperando a todos para que nos hagan el honor de estar presentes en este gran evento.

  1. Esta beatificación marcará un antes y un después para la Iglesia salvadoreña…

La beatificación de monseñor Romero marca un punto importante para la evangelización y para la vivencia de fe de los pueblos, porque monseñor Romero es un modelo a seguir pero también es un maestro diría yo. Su vida y su doctrina es programática y su manera de ser, sobre todo el estilo de pastoral, una pastoral viva, pragmática, totalmente entregada a Dios y a las personas, que se sale de los templos para ir a las personas, sobretodo dedicada a más los pobres y en la defensa de sus derechos y comprometido con a la justicia social. Esta es una novedad en nuestro ambiente, hay que decirlo, la forma en que monseñor Romero vivió y precisamente ese estilo nuevo le trajo muchos problemas, muchas dificultades y en algunos momentos -lo sabemos- se sintió solo- porque era una novedad. Sin embargo esa novedad de la pastoral de monseñor Romero es totalmente evangélica, la vivencia radical del Evangelio. Es una manera nueva pero auténtica de vivir la fe. Y cuando el Vaticano beatifica a monseñor Romero, entonces nos está poniendo la figura de monseñor Romero como modelo a seguir.

  1. Será una beatificación especial..

En el caso de monseñor Romero que es conocido y amado en todo el mundo creo que esto hará también de la beatificación ‘una beatificación especial’ porque pasa a ser una beatificación universal (disculpeme la expresión), entonces habrá un antes y un después. Marcaráun punto histórico en la evangelización, en la vida de fe de El Salvador, de Centroamérica, de América Latina e incluso del mundo. Su doctrina es muy similar a la de Aparecida, el lenguaje de la predicación de monseñor Romero es muy parecido a la del documento de Aparecida y las demás conferencias de América Latina, y si Usted me disculpa diría que también hay una gran similitud con la doctrina del Papa Francisco. Y entonces esto marca una vida nueva, una evangelización nueva, una iglesia renovada con una pastoral viva, de cercanía. Por esto estamos sumamente contentos porque no se trata solo de la beatificación de una persona sino que trata de beatificar por así decir un estilo de vida nueva, un estilo de pastoral nueva y qué bendición que sea nuestro queridísimo monseñor Romero.

  1. El Salvador no es la tierra de hace 35 años ¿Qué es lo que más valoran los fieles de este tiempo sobre la figura de monseñor Romero?

Sin duda alguna la dimensión la pastoral suya, la figura del Buen Pastor, un pastor cercano como hemos dicho a las ovejas y comprometido en el bien de estas, un pastor pobre para los pobres y esto tiene mucho valor sobre todo en el ambiente nuestro donde hace falta tanto la justicia social. Precisamente la violencia que vivimos tiene como fundamento la injusticia social entonces la beatificación de monseñor Romero, es cierto que se da en un tiempo distinto, pero posiblemente ahora su predicación sea más actual y más valiosa. Él siempre quiso la paz, trabajó por la paz de este país y dio la vida por la paz de este país y por eso luchó por la justicia para que hubiera una paz estable y verdadera, y no la hemos conseguido todavía. Terminó el conflicto armado pero seguimos en una situación de violencia a causa del conflicto entre las pandillas y de las pandillas para con la sociedad misma. Entonces la beatificación de monseñor Romero viene muy bien, en un momento muy oportuno para que este pueblo se vea movido a vivir en justicia y así obtener la paz.

15.¿Qué caracteriza a la Iglesia salvadoreña de hoy?

La Iglesia en El Salvador es una iglesia ciertamente nueva y con un alma grande, con mucho ánimo y con mucha juventud y por tanto yo diría que ofrece una gran esperanza y bueno ahora esta iglesia se ve premiada con un santo que sube a los altares, monseñor Romero. Ciertamente este país apesar de ser tan pequeño y de vivir mucha pobreza tiene una gran riqueza que es su fe, los jóvenes están muy cerca de Dios, por eso tenemos abundancia de vocaciones sacerdotales, religiosas y también misioneras, tenemos ya un buen número de vocaciones con este carisma de la misión y bueno los cleros de nuestras diócesis han aumentado y siguen creciendo y nos alegra muchísimo. La fe de nuestras comunidades es muy grande tanto en la ciudad como en el campo. Yo diría que esa es nuestra característica, bendito sea Dios. Es un desafío para nosotros, para los sacerdotes ciertamente porque tenemos que luchar por mantener esta fe y de ser posible incrementarla en el pueblo de Dios, pero bendito sea Dios que encontramos una fe grande en El Salvador.

  1. ¿Qué retos afronta la Iglesia en El Salvador?

Los retos que se enfrentan en cualquier parte también aquí nosotros los enfrentamos pero principalmente dar un aporte en clave de reconciliación, ser agentes de reconciliación en una sociedad polarizada, dividida ideológicamente pero lo que es más grave una sociedad golpeada por la violencia. Entonces la Iglesia tiene que ser un punto importante, un referente importante que mueva a la sociedad hacia un centro de reconciliación, de justicia social, de paz, de fe, en otras palabras tenemos que ir a Cristo, tenemos que ser más conscientes de la necesidad de Cristo. Hemos dicho que somos un país con bastante fe, bendito sea Dios, pero esa fe tiene que madurar, tiene que ser auténtica para que podamos vivir en justicia social, en fraternidad, en unidad y en paz. Precisamente esta es nuestra súplica al cielo. Que monseñor Romero interceda por este país y por el mundo entero para que podamos vivir en paz, una paz estable y duradera, una paz fruto de la justicia, que podamos todos amarnos como hermanos.

María Elena Rojas

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