Internacional

Entrevista a Miguel Woites, director de la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA)

Entrevista a Miguel Woites, director de la Agencia Informativa Católica Argentina – AICA, con motivo de la 52° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, con el tema: Fake news y periodismo de paz (Ascensión del Señor, 10/13-5.2018)

En 1956, cuando la Iglesia en Argentina no tenía ningún medio de comunicación para llegar al pueblo nació AICA, tras una labor ininterrumpida por algo más de seis décadas es una de las agencias de información católica con amplia presencia en el mundo de habla hispana.

Desde su nacimiento la dirección fue confiada a un joven laico, militante de la Juventud Obrera Católica, el bonaerense Miguel Woites, quien abrazó este servicio como un auténtico apostolado. Con una sencillez extraordinaria, a sus casi 90 años este periodista -que ha sido presidente del Club Gente de Prensa (que agrupa a los periodistas católicos de la Argentina) y miembro del Consejo Directivo de la Federación Internacional de Agencias Católicas (FIAC)-, cree fuertemente en que vale la pena romperse todo por un ideal.

No presume de su amistad con el papa Francisco aunque diversos episodios de su vida personal hablan de la cercanía del Pontífice con este padre de cinco hijos, todos ellos continuadores de la misión de este medio informativo.

En tiempos de gran polarización a causa de las noticias falsas, conversamos con Miguel Woites que nos habla de «fidelidad a la verdad» en medio del vértigo informativo en el vivimos. Esa verdad que el papa Francisco propone en esta jornada a todos los comunicadores sociales y periodistas como antídoto a la mentira y camino para la paz.

– ¿Cuántos años haciendo periodismo?

El próximo 11 de junio cumpliremos 62 años ininterrumpidos haciendo nuestra tarea de transmitir la vida y la acción de la Iglesia católica en la Argentina y en el mundo.

– ¿Cómo nace AICA?, ¿qué momentos marcaron sus primeros pasos?

La idea de la creación de AICA nació en momentos muy penosos para la Iglesia en la Argentina. En 1955, en medio de una persecución religiosa que culminó con la quema de la curiaeclesiástica de Buenos Aires y varios templos históricos, la Iglesia se encontró en la total imposibilidad de hacer oír su voz. De ahí que después de esta experiencia, la Conferencia Episcopal Argentina, en la asamblea plenaria celebrada en diciembre de 1955 en Santa Rosa de Calamuchita, provincia de Córdoba, resuelven la creación de AICA. El 11 de junio de 1956 apareció el primer número de su boletín informativo y esa fecha se considera como el inicio de AICA.

– ¿Cuáles son los pilares de AICA?

Nuestra mesa de trabajo tiene cuatro patas: 1) Total adhesión al magisterio y a la jerarquía de la Iglesia; 2) Firme voluntad de buscar y transmitir la verdad; 3) Cuidado celoso de que las noticias sean manifiestamente positivas evitando difundir informaciones que puedan dañar la fe y la confianza de los lectores; 4) Todos los que hacemos AICA estamos comprometidos en el apostolado de las comunicaciones sociales.

– Han sido muchos los momentos cruciales para cumplir con la misión que asumió AICA…

En 62 años de vida, fueron muchos los acontecimientos eclesiales y nacionales de los que fuimos parte. El desarrollo del Concilio Vaticano II, el nacimiento del Celam, las dos visitas papales de san Juan Pablo II a la Argentina, son hitos muy importantes en la vida de AICA. Pero sin lugar a dudas que la llegada de un hijo de nuestra Patria a la silla de Pedro, fue el acontecimiento más sorpresivo y más emocionante que puso a prueba nuestra capacidad de trabajo. La demanda de información que se generó en todo el mundo fijó sus ojos en nuestra agencia ya que disponíamos del único archivo de noticias de la Iglesia en la Argentina y los textos de las alocuciones y homilías del cardenal Bergoglio. A cinco años de la asunción de Francisco la cantidad de noticias que genera en torno suyo no decae.

– AICA, una escuela para el periodismo católico en Argentina…

El periodismo se estudia en las aulas, pero es en el ejercicio de la profesión que uno se convierte en periodista o comunicador. La experiencia acumulada, el prestigio ganado, la veracidad en el trato de la información, la confianza de la jerarquía eclesiástica y sobre todo el sentirnos compenetrados y ser parte de la vida de la Iglesia, convierten a AICA, no sé si en una escuela, pero sin duda en un ente que tiene mucho para dar. Varios columnistas religiosos de los medios nacionales más importantes hicieron sus primeras armas en AICA. Y a menudo en encuentros, congresos o reuniones de comunicadores invitan a AICA a exponer nuestra experiencia o el modo de encarar y tratar la información de la Iglesia.

– Las redes sociales, ¿cómo han afectado su trabajo?

Las redes sociales son nuevos espacios de evangelización y de propagación de la Buena Noticia, que presentan el desafío de adaptarse a las nuevas formas de mostrar la información. El mensaje es el mismo, pero adaptado al lenguaje propio de cada medio y cada tiempo. Por eso, incorporamos jóvenes que aportan fuerza y empuje a los mensajes, traduciéndolos al lenguaje propio de estos nuevos medios.

– ¿Cómo han evolucionado los lectores de AICA, qué buscan y por qué los leen o los siguen?

En las últimas décadas, y sobre todo en los últimos años, el público se ha diversificado (en gran medida debido a la aparición de nuevas tecnologías de la comunicación). Fue entonces que los contenidos se adaptaron a las nuevas necesidades del medio, ampliando de ese modo nuestra información a todos aquellos lectores, católicos o no, que se acercan no sólo buscando información específica sino también en busca de satisfacer necesidades de índole espiritual o que desean obtener información con valores, noticias positivas, iniciativas solidarias.

– Los «fake news», ¿Cómo se viven y afrontan desde AICA?, ¿Se puede siempre prevenir la difusión de las noticias falsas?

Desde el comienzo AICA tiene por premisa “fidelidad a la verdad antes que a una dudosa primicia”, y a pesar de la velocidad que cobró la información en los últimos años, seguimos apegados a esa línea. Además nuestras fuentes de información son agencias u oficinas de prensa oficiales y las noticias que nos llegan por otros canales las chequeamos con fuentes oficiales antes de publicar. Nos podemos equivocar en algún dato o información, pero confiamos en la fuente, si la fuente no es confiable es muy raro que demos cabida a esa información. Renunciando a ese vicio de cierta vanidad de “llegamos primero”.

– ¿Cuánto o qué cuesta ‘corregir’ una información falsa?

Si la información es falsa, no nos cuesta nada “desenmascararla” al momento. Hoy en las redes sociales circulan muchas informaciones falsas. Algunas con evidente mala intención, pero juega en nuestro favor la experiencia de tantos años en este campo. Además, si me permite un pequeño acto de inmodestia, debo decirle que en 62 años nunca AICA tuvo que desmentir alguna información emitida.

 

– En el mensaje de la 52 JMCS hay una invitación a redescubrir el valor de la profesión periodística. Desde su experiencia ¿por dónde habría que empezar?

Redescubriendo la vocación, el llamado, ese primer enamoramiento con la verdad y el deseo de querer transmitirlo para que muchos sean partícipes. Estar informados es un modo de hacer Iglesia, de formar comunidad. Un deseo de hacer el bien. Cuando la tarea periodística tiene otros fines: comerciales, políticos, mezquinos, o se pone al servicio de los sectores de poder pierde su esencia.

 

El Papa propone una permanente búsqueda de la verdad y diálogo constructivo como antídoto al virus de la falsedad, esto puede parecer simple para un medio católico…

El católico cree en la Verdad y debe ser testigo de esa Verdad, y esa Verdad está por arriba de la propia interpretación subjetiva e intencionada. No siempre es fácil. Pero la propuesta del Papa indica una conducta, un comportamiento. Ya Pío XII, aun antes del Concilio en una audiencia a las pocas agencias católicas de aquel tiempo les recordaba que «el ideal de la agencia de prensa consiste en conservar la objetividad más franca. Tiendan siempre hacia este ideal y no sacrifiquen jamás la verdad, el precepto divino y el bien común para satisfacer a los amos de turno”. En este sentido, tal como nos pide el papa Francisco, debemos ser “puentes” que unen y no que generan división.

– El mensaje papal llama a promover un periodismo de paz… y el Santo Padre dice: «…informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas», ¿Cómo interpela esta frase a quienes hacen AICA?

Constantemente Francisco nos llama a hacer hincapié en las personas. Como “custodios de las noticias”, en AICA asumimos cada día la responsabilidad por el impacto que nuestras noticias pueden tener, tanto en las personas involucradas como en el público que las recibe. Desde ese lugar nos comprometemos, tratamos de brindar información responsable, noticias positivas que puedan formar a nuestros lectores en buenos valores, que transmitan el espíritu cristiano que tenemos la misión de llevar a los demás. En la redacción de AICA cuando tenemos que decidir si publicamos o no una noticias tenemos como muletilla preguntarnos “¿Suma?”.

Ma. Elena Rojas Orellana

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