Miguel-Ángel-Olaverri
Internacional

Entrevista a Miguel Ángel Olaverri, nuevo obispo salesiano en el Congo

‘Señor, ensancha cada día el espacio de mi tienda’

Entrevista a Miguel Ángel Olaverri, nuevo obispo salesiano en el Congo

Josep Lluís Burguera.

El nuevo obispo de la diócesis de Punta Negra, en la república africana del Congo es un navarro de Pamplona, que desarrolló toda su formación inicial como miembro de la Inspectoría de Valencia. Poco tiempo después de su ordenación en Barcelona, en 1976, marchó como misionero al África central y ecuatorial.

Apenas dos semanas después de su nombramiento, acaba de pasar por Valencia, en donde sigue manteniendo vínculos muy estrechos con salesianos y amigos. Durante el encuentro de párrocos del pasado 4 de marzo, en la Obra Salesiana San Juan Bosco, tuvo tiempo para dirigirles un saludo, compartir mesa con la comunidad salesiana y contar sus sensaciones actuales a ‘salesianos.edu’.

P – ¿Has sido el último nombramiento episcopal del Papa emérito Benedicto XVI?

R – Sí, fue el nuncio de París quien me dio la noticia el viernes 22 de febrero: me dijo que el Papa había creado una nueva diócesis en el Congo y mi nombramiento como Obispo de Punta Negra, donde ya estoy dos años como administrador apostólico.

P – ¿Te ha pillado muy de sorpresa este nombramiento?

R – Lo más difícil para mí fue aceptar hace dos años el nombramiento de administrador apostólico porque tenía que sustituir al que era entonces el obispo con el que había trabajado muy estrechamente durante ocho años en la diócesis; me encontré muy a gusto trabajando a su lado, dejaba mucha iniciativa a todo lo que era iniciar y coordinar la pastoral de jóvenes en la diócesis, los equipos para la construcción de contenidos para un nuevo catecismo y también en aquel entonces inicié dos emisiones diferentes en la televisión.

P – En esta diócesis que vas a presidir, cuáles son los principales retos que tendrás que afrontar.

R – La diócesis se creó en 1948 y, en la actualidad, el primero y más importante de los retos en ella es la construcción de la comunión eclesial: aquí hubo una dificultad muy seria con el antiguo obispo en lo que era separación de etnias, privilegios a unos mucho más que a otros y luego, tratar de que a partir de este nombramiento mío, la zona rural, que está muy abandonada y es selvática, pueda tener infraestructuras y gente para poder llevar la evangelización adelante. Los transportes se están mejorando, no en todos los sitios, pero sí al menos en la mitad de las misiones del interior de la selva. Tenemos dos zonas pobladas con autóctonos (antes llamados “pigmeos”), que son las zonas más alejadas de la capital de la diócesis, unos 180 kilómetros y están a 10 kilómetros de la frontera con Gabón: tienen un acceso muy difícil, siempre por el río y es casi imposible de ir allí. En esas dos misiones estamos casi acabando la casa parroquial y la iglesia que inauguraremos a finales de junio.

P – ¿Así que estás en una de las zonas más remotas de África?

R – Cuando hablamos en nuestras diócesis de las zonas de selva ecuatorial, ahí sí que es muy difícil el acceso porque no hay medios de transportes. Hace unos meses, tuvo que conducir por pistas totalmente anegadas durante cuatro años por la noche. Y este año las lluvias son torrenciales. Estas dificultades de transporte hacen que muchos sacerdotes diocesanos destinados a esa zona, al no tener medios, abandonen la misión o pasen mucho más tiempo en la ciudad que en la propia misión.

P – Danos algunos datos de tu diócesis.

R – La diócesis puede tener una longitud de 300 kilómetros y la extensión de dos veces Navarra. En este momento tengo 62 sacerdotes diocesanos allí, otros 21 más en Europa y 11 más que son religiosos, entre ellos 5 sacerdotes salesianos. Religiosos hay 14, no más y religiosas, 54; de 4 y 11 congregaciones diferentes, respectivamente.

Tenemos 19 parroquias en la ciudad y 11 en la zona rural y en toda esta zona no contamos con ninguna comunidad ni de religiosos ni religiosas, lo cual es una dificultad muy grave para la evangelización porque su presencia es siempre un factor muy importante de desarrollo en todos los sentidos. En la actualidad contamos con 32 seminaristas mayores y también contamos con un seminario menor.

P – ¿Es un hecho extraordinario en esa parte de África el que el obispo sea un blanco?

R – Sí, porque en esta diócesis prácticamente el único europeo soy yo y dos salesianos italianos que llegaron hace dos años a la parroquia San Juan Bosco de Punta Negra; en general todo el personal es africano. Mi nombramiento es especial porque con una problemática étnica no es fácil elegir porque no hay posibilidad de elección o eres de una parte o de otra. Y por otra parte a muchos de estos sacerdotes africanos los tuve como seminaristas en mis primeros años de Brazaville, en donde compartimos durante cinco o seis años en los grupos de revisión de vida y conocí a muchos de ellos en esta época, de modo que nos conocemos bastante bien, hay una confianza mutua y, aunque los problemas de todo tipo no faltan, éstos son un desafío para que la gente acepte ir a trabajar a la zona rural y no solo a la urbana.

P – ¿Qué puedes aportar con tu estilo y corazón salesiano en aquellas tierras?

R – En primer lugar una atención muy particular a los sacerdotes jóvenes sabiendo que en el seminario mayor no existe casi la práctica pastoral para con ellos y así estar atento y animarlos con iniciativas. También, al tener una comunidad salesiana en la que he vivido durante ocho años en esta ciudad, -en el Congo llevamos ya cincuenta y tres años- una atención muy completa a la pastoral de jóvenes que la hemos confiado a la comunidad salesiana. La apoyo lo más que puedo estando muy presente en las actividades con jóvenes a nivel diocesano. Me interesa también el futuro de los jóvenes en la creación de empleo, en las escuelas profesionales; el cuidado de los internos en la cárcel central en donde la mayoría de ellos son jóvenes, de modo que intentamos que los traten con respeto, nos relacionamos con sus familias y nos preocupamos de ofrecerles salidas profesionales cuando dejen la cárcel. Y además toda esa empatía hacia los jóvenes porque en África todavía hoy el joven no cuenta mucho. Solo a partir de los cuarenta años se le reconoce un poco en la sociedad.

P – ¿Qué lema y escudo has pensado?

R – Quiero poner en el escudo episcopal a la izquierda la figura del Buen Pastor que llevamos los salesianos en el crucifijo de la Profesión Perpetua y a la derecha una tienda de campaña, porque mi lema en la Ordenación sacerdotal, que quiero mantener en la consagración episcopal, la frase del profeta Isaías: “Señor, ensancha cada día el espacio de mi tienda”. Para mí ha sido una experiencia en estos años de África saber que el Señor me ha obligado a que ensanchara mi propia tienda para acoger cada vez a más gente.

Y con la preocupación también de crear comunión eclesial, tan necesaria en nuestra circunstancia actual, me gustaría poner esa pequeña frase latina “Ut unum sint”, “Que sean uno”, porque me parece que ir siempre en la búsqueda de la unidad es lo mejor que yo puedo hacer en mi diócesis para que las cosas marchen bien.

Print Friendly, PDF & Email

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.