Año de la Misericordia 2015 - 2016 Especiales Ecclesia

Entre los últimos de los últimos, Francisco abre en Roma la Puerta Santa de la Caridad

Entre los últimos de los últimos, Francisco abre en Roma la Puerta Santa de la Caridad, 18-12-2015

Foto: El Papa abre la Puerta Santa de la Caridad – RV

Radio Vaticana).- “Dios viene a salvarnos y no encuentra mejor manera para hacerlo que caminar con nosotros, hacer nuestra vida”, dijo Francisco en la apertura de la Puerta Santa de la Cáritas Roma, en Termini, donde se asiste a miles de personas necesitadas. Por esto, exhortó el obispo de Roma “si tú quieres encontrar a Dios buscalo en la humildad, en la pobreza, es donde él está escondido, en los más necesitados, en los enfermos hambrientos, carcelados”. jesuita Guillermo Ortiz -RV

Texto completo de la homilía pronunciada de italiano por el Papa. Traducción jesuita Guillermo Ortiz, Radio Vaticana

Dios viene a salvarnos y no encuentra mejor manera para hacerlo que caminar con nosotros, hacer nuestra vida. En el momento de elegir el modo como hacer la vida, no elige una gran ciudad de un gran imperio, no elige una princesa una condesa por madre, una persona importante un palacio de lujo. Parece que todo haya sido hecho intencionalmente casi de escondido María una joven de 16 0 17 años en una villa perdida de las periferias del imperio romano. Ninguno conocía esa villa, seguro. José, un joven que la amaba y quería esposarla, era un carpintero. Todo simplicidad. Todo escondido. Y también el rechazo, porque eran novios y en una villa así pequeña, ustedes saben cómo son las habladurías, dan vueltas. Y José se da cuenta que ella está embarazada. Todo escondido y también con las calumnias y las habladurías. El ángel explica a José el misterio. Ese hijo que espera tu novia es obra del Espíritu Santo. Cuando José se despertó del sueño hizo lo que el ángel le dijo. Pero todo escondido. Las grandes ciudades del mundo no sabían nada.

Si tú quieres encontrar a Dios buscalo en la humildad, en la pobreza, es donde él está escondido, en los más necesitados, en los enfermos hambrientos, carcelados. Y Jesús cuando nos predica la vida nos dice cómo será nuestro juicio. No dirá vení conmigo porque hiciste tantas ofrendas a la iglesia. La entrada al cielo no se paga con dinero. No dirá tu eres muy importante, has estudiado tanto… Los honores no nos abren la puerta del cielo. ¿Que nos dirá Jesús para abrirnos las puertas del cielo?: Estaba hambriento y me diste de comer y enfermo, en la cárcel y has venido a verme.

Jesús está en la humildad. El amor de Jesús es grande. Por esto hoy, al abrir esta puerta santa, yo quisiera que el Espíritu Santo abriera el corazón de todos los romanos y les hiciera entender el camino de la salvación, que no está en el lujo, no es el camino de las grandes riquezas, no es el camino del poder, es el camino de la humildad. Los más pobres, los enfermos, los carcelados… Pero Jesús dice aún más, los más pecadores si se arrepienten nos precederán en el cielo primeros en el cielo. Ellos tienen la llave. Aquel que hace la caridad y aquel que se deja abrazar de la misericordia del Señor.

Nosotros hoy abrimos esta puerta y pedimos dos cosas. Primero que el Señor nos abra las puertas del corazón. Todos somos pecadores. Todos tenemos necesidad de sentir la palabra del Señor; que el Señor venga. Y segundo, que el Señor nos haga entender que el camino de la vanidad, de las riquezas, del orgullo no son caminos de salvación.. Que el Señor nos haga entender que su caricia de Padre su misericordia, su perdón es cuando nosotros nos acercamos a aquellos que sobran, a los descartados de la sociedad. Esta puerta que es la puerta de la caridad; la puerta donde son asistidos tantos descartados. Que nos haga entender que también seria lindo que cada uno de nosotros, que cada uno de los romanos se sintiera descartado y sintiera la necesidad de la ayuda de Dios. Hoy nosotros rogamos por Roma por todos los habitantes de Roma, por todos, empezando por mí, para que el Señor nos de la gracia de sentirnos descartados, porque no tenemos ningún mérito. Solamente Dios nos da la misericordia, la gracia. Y para acercarnos a esa gracia tenemos que acercarnos a los descartados, a los pobres, a los que tienen más necesidad. Porque seremos juzgados por esta cercanía. Que el Señor hoy, abriendo esta puerta nos de esta gracia a todos los habitantes de Roma. Para poder recibir el abrazo de la misericordia donde el padre abraza al hijo herido. Pero es el Padre Dios el que está herido de amor y por esto es capaz de salvarnos a todos.

 

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