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Enrique Rojas: «La felicidad no está en la posada sino en medio del camino»

El doctor Enrique Rojas, catedrático de neuropsiquiatría, impartió ayer una conferencia en el máster de «Neuropedagogía, Creatividad y Gestión de la Capacidad y del Talento», según informa el obispado de Córdoba. En su disertación, llegó a la conclusión de que «la felicidad no está en la posada, sino en medio del camino», parafraseando al Quijote. Buena parte de sus exposición en el centro de Magisterio «Sagrado Corazón» adscrito a la Universidad de Córdoba trató sobre cómo ser más felices.

Rojas subrayó que la «felicidad está hoy en primer plano en nuestra cultura, comenzó a hablarse de ella al final de la revolución francesa y sobre todo en el siglo diecinueve con el romanticismo y en los albores del siglo veinte, tras las dos guerras mundiale». Según el doctor, la felicidad consiste en estar contento con uno mismo y comprobar que hay relación entre lo que se desea y lo conseguido. El catedrático de psiquiatría propone la administración inteligente del deseo como resultado de la fórmula entre logros partido por expectativas; es decir, la felicidad consiste en «moderar las ambiciones y las expectativas» una actitud que significa «la mejor manera de no sentirse mal por no alcanzar metas propuestas».

«¿Quién es el ser humano?»

El doctor Rojas distribuyó su exposición en cinco puntos. En primer lugar, se detuvo en la pregunta «¿quién es el ser humano?» para subrayar sus cuatro principales características: inteligencia y lenguaje, afectividad, voluntad y espiritualidad.

En segundo lugar, explicó los indicadores de madurez de la personalidad y ofreció un decálogo en el que aparecen las principales manifestaciones de una persona madura. Según este prestigioso especialista y escritor, estos indicadores radican en diez rasgos fundamentales de la personalidad: conocerse a sí mismo, tener una buena conexión entre corazón y cerebro; ser capaz de superar las adversidades y traumas del pasado y tener una buena educación de la voluntad. En este sentido destacó que hoy se considera que la voluntad es más importante que la inteligencia y sumó a esta relación de factores la capacidad de aprender las habilidades de la comunicación interpersonal y en la convivencia ordinaria, además de situar de forma adecuada la sexualidad en un mundo hipersexualizado.

Durante su exposición, el doctor Rojas abundó en el concepto de inteligencia refiriéndose a ella como la «capacidad para captar la realidad en sus distintas modalidades». Así, habló de «Inteligencias plurales» que son la inteligencia teórica, práctica, social, analítica, sintética, discursiva, matemática y creativa. En este punto, se detuvo especialmente en dos modalidades de inteligencia: la inteligencia emocional y la inteligencia auxiliar.

La inteligencia emocional, un trabajo «artesanal y pedagógico»

 El doctor Rojas explicó el origen de la inteligencia emocional, actualmente plenamente integrado en la psicología moderna y representa la” habilidad para mezclar al mismo tiempo las herramientas de la razón y los componentes de la emotividad”. Para Enrique Rojas alcanzar el desarrollo de la inteligencia emocional es un trabajo «artesanal y pedagógico, en un mundo en el que una de las epidemias mundiales son las parejas rotas».

Por su parte, la inteligencia auxiliar es la correcta utilización de ciertos instrumentos que elevan la inteligencia básica de nivel y que son: el orden, la constancia, la voluntad, la motivación y la capacidad de observación y tomar nota. Al respecto, aludió a la figura de Joan Miró que, ante las preguntas de un turista japonés sobre la clave de su éxito como pintor, dijo que se debía a «un poco de talento, orden y constancia».

Hoy se sabe que la inteligencia se nutre de la lectura y este hábito es para el cerebro lo que el ejercicio físico es para el cuerpo, explicó el psiquiatra. Al mismo tiempo insistió en la importancia de «ser capaz de apagar el móvil, redes sociales, ordenadores y televisión para alcanzar la lectura, puerta principal para la cultura y la educación».

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