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«Enlázate por la Justicia» alerta del impacto de una economía que no pone a las personas y al planeta en el centro

Coincidiendo con la celebración, el 8 de mayo, del Día Internacional del Comercio Justo, la iniciativa «Enlázate por la Justicia» ha publicado el documento «Las personas y el planeta en el centro de la economía. Los impactos de un sistema económico que no prioriza la vida» en el que alerta del impacto de una economía que no está poniendo a las personas y al planeta en el centro de sus prioridades.

Los integrantes de Enlázate por la Justicia, Cáritas, Cedis, Confer, Justicia y Paz, Manos Unidas y Redes,  dentro del ciclo #ConectaPobreza, ponen de manifiesto la influencia «que tienen nuestros hábitos de consumo en la pobreza y en el deterioro del planeta, ya sea el uso del agua, de la telefonía móvil, la alimentación, el transporte o el vestido. Esta última entrega dedicada a la economía cierra el círculo y lanza una mirada sobre el resto de desafíos abordados en el marco de esta campaña».

De esta forma, el documento aborda las causas y otras tantas consecuencias del actual sistema económico que, «si bien parte de un enfoque orientado hacia el Estado de Bienestar, más desarrollado en los Estados democráticos y con compromiso en la justicia social, no ha logrado reducir la desigualdad, proteger la vida, disminuir la discriminación o repartir los bienes, por lo que no contribuye a la felicidad pública», aunque, en el lado positivo, «el capitalismo ha generado mayores ingresos per cápita, ha reducido los niveles de pobreza absoluta y ha aumentado la esperanza de vida, lo que podemos traducir por un aumento material del bienestar».

https://twitter.com/EnlazatePJ/status/1390586850713247745

El afán de lucro, el crecimiento y las finanzas

La primera causa que identifica el documento sobre esa incapacidad del sistema para reducir la desigualdad es la divergencia entre el reto de dar respuesta a las necesidades humanas y el afán de lucro. Y es que «no es lo mismo el afán de las personas que quieren obtener los ingresos suficientes para llevar una vida digna, que el afán de lucro ilimitado que busca más de lo necesario. A lo que conduce poner las necesidades ilimitadas como base de la organización económica actual es al enriquecimiento ambicioso que resulta tan depredador a nivel humano como la sobreexplotación de los recursos naturales».

El crecimiento es la segunda causa, «teniendo en cuenta que el sistema económico actual se mide en relación a su capacidad para generar crecimiento y obtener beneficio. El crecimiento en cortos periodos de tiempo no permite que se regeneren los recursos naturales ni los elementos que intervienen en el proceso económico, ni tampoco dignificar a las personas que hacen funcionar el sistema ni a las que nunca pueden entrar en él. Esto alimenta un sistema que promueve el individualismo y la competencia en las relaciones económicas para la maximización de las ganancias».

Y la estructura del sistema financiero es la tercera causa señalada en el documento. «Estamos ante un modelo donde se ha logrado minimizar así la economía real de bienes y servicios frente a la economía del crédito y la deuda financiera, y ante un mercado de valores, de futuros y otros productos financieros que alejan la economía de la vida real y tangible».

Razones para la esperanza

Ante este panorama «sombrío», el documento ofrece razones para la esperanza, «varias de ellas ligadas al marco legal vinculante de que se ha ido dotando en las últimas décadas la comunidad internacional para avanzar en la lucha contra la pobreza y la garantía universal de derechos humanos». La primera de ellas está en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, concretamente en el ODS 8 («Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos») y el ODS 12 («Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles»).

Cabe señalar, también el principio vital del «Buen Vivir», propio de los pueblos originarios, que recoge una visión del mundo centrada en el ser humano como parte de un entorno natural y social que se ha plasmado como principio constitucional en algunos países de la Amazonía con los que Enlázate por la Justicia ha trabajado en la campaña «Si cuidas el planeta, combates la pobreza».

 

La Economía de Francisco

La Economía de Francisco es un proceso de la Iglesia católica que se puso en marcha en 2019 y que está contribuyendo a dotar de alma a la economía, haciéndola más justa, inclusiva y sostenible sin dejar a nadie atrás. Desde la aportación de grupos de jóvenes economistas y empresarios del mundo, el papa Francisco invita a “estudiar y practicar una economía diferente, la que hace vivir y no mata, que incluye y no excluye, que humaniza y no deshumaniza, que cuida la creación y no la depreda” con el objetivo de poner en marcha “un nuevo modelo económico, fruto de una cultura de comunión, basado en la fraternidad y la equidad”.

Como cierre de esta etapa culminante de la campaña “#CuidaPlanetaCombatePobreza”, se invita a actuar a la luz del número 7 del Decálogo Verde ( y a asumir estilos de vida basados en un consumo responsable: utilizar más mercados locales y empresas sociales; pedir a nuestro banco que no invierta en combustibles fósiles ni en armas; garantizar la dignidad de los empleados que estén a nuestro cargo; proteger los bienes comunes; optar por el comercio justo; y apoyar una Ley de Diligencia Debida para España.



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