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Iglesia en España

ENDESA ilumina la iglesia Santa María la Real, Valberzoso (Palencia)

Concedida ayuda para la iluminación de la iglesia parroquial de Santa María la Real, de Valberzoso (Palencia)

A iniciativa de la Delegación Diocesana de Patrimonio Cultural y Artístico, y tras la solicitud -fechada el 8 de abril de 2014- realizada por Mons. Esteban Escudero, Obispo de Palencia, la FUNDACIÓN ENDESA ha concedido una subvención por importe de 9.100 € (IVA incluido) para la iluminación de la Iglesia parroquial de Santa María La Real de Valberzoso (Palencia).

Este patrocinio, concedido el 22 de abril de 2014, se mantendrá por un plazo de dos años, caducando el 31 de diciembre de 2016. Al finalizar las obras del mencionado proyecto se instalará una placa conmemorativa del patrocinio otorgado.

Oficina de Comunicación de la Diócesis

5 de mayo de 2014

 

NOTA

Esta subvención NO forma parte del Convenio de proyectos de iluminación de catedrales, templos y otros edificios integrantes del Patrimonio Histórico-Cultural de la Iglesia vigente entre la CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA y la FUNDACIÓN ENDESA. Esta ayuda parte de la propia iniciativa de la Delegación de Patrimonio Cultural y Artístico de la Diócesis de Palencia.

 

Las ayudas enmarcadas en este Convenio, se deciden en la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y han sido varios los templos beneficiados por el mismo. El último de ellos ha sido el de la Iglesia parroquial de Santa María, de Fuentes de Nava (Palencia), para el que se destinaron 30.500 € el pasado 28 de enero de 2014.

 

LA LOCALIDAD

Valberzoso es una pequeña localidad del noreste de la provincia de Palencia, ubicada a 8 kilómetros de Barruelo de Santullán, y enclavada a los pies de la sierra del Hijar, limítrofe con Cantabria, en la carretera PP-2202 de Barruelo a Reinosa, y a una altitud de 1128 m. Actualmente es pedanía de Brañosera, el pueblo con el ayuntamiento más antiguo de toda España (año 824).

Es un pueblo con unas vistas espléndidas y rodeado de bosques de robledales, y aguas cristalinas que descienden de las estribaciones de la cordilla cantábrica. Este territorio es citado en la carta fundacional de la cercana Brañosera, como Valle Verezoso, sin determinar si ya estaba repoblado con gentes venidas del norte de la península.

Está citada en un documento del año 1173, en el que el Cardenal Jacinto puso bajo la protección del monasterio premonstratense de Aguilar a la iglesia de Valberzoso con sus propiedades. En el año 1204 el anteriormente citado monasterio compra la Iglesia de Santa Eufemia, y la cambia de advocación pasando a ser llamada Santa María la Real. Las referencias documentales de los siglos XIII-XIV son suficientes para justificar su pertenencia al monasterio aguilarense. El libro Becerro de las Behetrías de 1351 confirma que este pueblo pertenecía al abad de Aguilar de Campoo.

 

 

EL TEMPLO PARROQUIAL DEL SIGLO XII

La Iglesia de Santa María la Real se encuentra ubicada en la parte más alta del pueblo, en el lado norte, junto a las últimas casas, y en torno a una pequeña pradera en el lado este.

La Primitiva iglesia se cree que fue un pequeño monasterio dedicado a la mártir Santa Eufemia, y según algunos autores fue fundado por la Reina castellana Doña Sancha Alfonso.

La estructura de la Iglesia es de una sola nave, con puerta de entrada en el lado sur, espadaña a los pies, con una escalera de acceso para poder tocar las campanas y protegida por un muro con su tejadillo siglo XVII-XVIII, para salvaguardarla de las inclemencias del tiempo. Tiene un ábside semicircular con dos ventanas saeteras románicas, precedido de presbiterio rectangular, todo ello construido con excelente piedra de sillería arenisca dorada. El sillarejo y la mampostería están usados en el atrio y en el cuerpo de acceso a la espadaña.

El ábside se levanta sobre un pequeño zócalo, y se presenta con dos contrafuertes de sección rectangular, que dividen el tambor en tres paños. En el central y el lateral izquierdo se abren dos ventanas saeteras, formadas por arcos de medio punto, soportados por columnillas con capiteles decorados con talla de ramas de palma. Tienen chambrana decorada con rombos y una moldura interior, a modo de arquivolta con bolas. Los capiteles de la ventana central presentan cimacio decorado con entrelazados simples que se asemejan a las molduras del interior. Todo el alero está compuesto por una hilera de canecillos de formas geométricas, y una moldura que lo recorre a la altura del arranque de las ventanas. La sacristía se levantó en el siglo XVII en la parte norte, impidiendo la visión todo el ábside. Finalmente en el siglo XIX se construyó el cementerio, que está adosado al muro norte y a la sacristía.

El acceso al templo se realiza a través de una interesantísima portada de finales del siglo XII, con puerta de madera con restos de herrajes románicos. La portada románica aparece protegida por un atrio levantado en el siglo XVII -año 1671- fecha que aparece grabada en un sillar. Se organiza en torno a un arco de medio punto, alrededor del cual se disponen cuatro arquivoltas decoradas, la superior con decoración floral, y el resto con dientes de sierra, ajedrezado jaqués, puntas de diamante y sogueado. Las arquivoltas descansan a cada lado sobre pilastras y sobre cuadro columnas con capiteles con decoración geométrica en los capiteles de la izquierda, y decoración vegetal los de la derecha. El cimacio se prolonga como línea de imposta y está decorado con nido de abeja.

Sobre la portada aparece una hilera de canecillos lisos en los que se apoya la techumbre de madera del atrio. La espadaña, situada a los pies, tiene un solo cuerpo en el que se albergan las campanas y está rematada por un frontón.

El interior del templo presenta bóveda de horno en el ábside, y de cañón apuntado en el presbiterio y parte de la nave, y estructura de madera en el resto. La decoración escultórica se limita a los cimacios de las pilastras que separan el segundo y tercer tramo de la nave, y se corona con máscaras vomitando tallos entrelazados y flores cuatripétalas inscritas en círculos.

 

PINTURAS MURALES GÓTICAS

La iglesia parroquial conserva una muy buena colección de pintura mural gótica del siglo XV. Fueron realizadas en el año 1484, según se puede leer en una inscripción situada en la pared norte: “ESTA OBRA MANDO FASER JUAN GOES (Gotierres), PADRE DE TRYSTAN FYSOSE AÑO DE MIL E CCCC LXXX E IIII”. Se las puede atribuir al maestro de San felices, el taller de un pintor cuyo nombre desconocemos, que estuvo activo en toda la zona norte de Palencia y sur de Cantabria durante la segunda mitad del siglo XV. Los trazos del dibujo son gruesos, los colores primarios, y los contenidos, como si de un cómic se tratase, distribuidos en viñetas. Los temas son casi todos sagrados, bien tomados del Nuevo Testamento o del santoral católico.

En el muro norte está representada la última cena de Jesús, de forma muy ingenua; con panes y peces sobre la mesa y los doce apóstoles sentados a izquierda y derecha de Jesús, en el centro, presidiendo. Todas las figuras están nimbadas y además en actitud de diálogo o expectantes ante el anuncio y palabras del Maestro que porta un cáliz en sus manos. En el frontal de la mesa-altar, se nos muestra un jinete sobre su caballo portando una lanza ¿el caballero Tristán? y una decoración realizada a base imitación de suelo, realizado con mosaicos, tipo damero, sin ninguna perspectiva, y en la parte superior un adorno muy sencillo, con líneas verticales y horizontales marcando una falsa profundidad. En el centro la inscripción arriba citada con la fecha de la obra.

En el casquete, media naranja, del presbiterio los temas son marianos. Recordemos que la iglesia está dedicada a la Virgen. En la franja central están representadas las escenas de la Anunciación, Visitación de María a su prima Santa Isabel, Nacimiento de Jesús y la Circuncisión del Niño. En la inferior, un paje de los reyes Magos con dos caballos, la Adoración de los Reyes o Epifanía, la Huida a Egipto y la persecución de guerreros mandado por Herodes y el diálogo que mantienen con un labriego, que salva a la Sagrada Familia, al orientarlos en sentido contrario de su marcha.

En la franja superior está representada la Asunción de Nuestra Señora a los cielos por dos ángeles y otros dos que portan sendas filacterias. La Virgen está dentro de una almendra mística, como signo de ser madre del Dios hecho hombre en sus entrañas purísimas.

En la primera franja, parte baja del ábside, y a ambos lados de las ventanas románicas, están representados Santiago apóstol, San Miguel Arcángel, San Juan Bautista, San Gregorio Papa diciendo misa, la degollación de los Santos Inocentes, camino del Calvario, los azotes que Jesús recibió atado a la columna y el martirio de San Sebastián.

A ambos lados del arco toral se nos muestra a San Bartolomé apóstol, San Blas Obispo, San Andrés, Santa Catalina de Alejandría y San Antonio Abad -popularmente llamado San Antón- y en el lado opuesto Santa Bárbara y una gran cruz con dos terminaciones.

El tipo de decoración es geométrica y toda la pintura carece de perspectiva, es plana y está en relación con pinturas murales de la zona del norte de Palencia y sur de Cantabria, sobre todo con las del cercano pueblo de Mata de Hoz, La Loma, etc.

 

BIENES MUEBLES

La parroquia de Valberzoso conserva una de las tallas románicas más antiguas de la diócesis de Palencia; se trata de una Virgen con Niño del siglo XII, tallada en madera y con restos de policromía original. La obra sigue los cánones románicos, representando a la Virgen como el “trono de Dios”, sentada, con grandes ojos almendrados, vestida con túnica y manto real y sosteniendo al Niño colocado entre las piernas. La cabeza de la Virgen está semicubierta con elegante toca. Ambas imágenes tuvieron coronas reales. Los son hieráticos, sin comunicación entre ellos, mirada frontal y con un halo de misticismo altomedieval que nos transportan al teocentrismo que se vivía y se representaba

 

En la segunda mitad del siglo XVI se colocó un retablo de madera policromada en el ábside, que ocultaron las pinturas góticas. Este retablo actualmente se conserva ubicado en la pared del muro sur. Está compuesto por un sotobanco con los cuatro evangelistas, un segundo cuerpo con tres calles separadas por columnas acanaladas con capiteles jónicos, y dos relieves con escenas de San Juan Bautista bautizando al Señor y su decapitación. Todo el retablo rematado con un arquitrabe y frontón con Dios Padre en la parte superior. Es de muy buena factura, y de seguidores de Felipe Vigarny.

Una talla de madera policromada, representado a San Roque vestido de peregrino del siglo XVI y un san Antonio Abad, del siglo XVIII, ambos titulares de sendas cofradías que en el pueblo existieron, completan el arte mueble.

 

IGLESIA EN LA RUTA DEL ROMANICO NORTE PALENTINO

La diócesis de Palencia, en el norte de la provincia, cuenta con la mayor concentración de iglesias románicas de España. Son templos construidos entre los siglos XII y XIII dentro de un ámbito rural, de los cuales 26 han sido declarados BIC, entre ellos algunos tan importantes como San Salvador de Cantamuda, Santa María la Real y Santa Cecilia de Aguilar de Campoo, San Andrés de Arroyo, Santa María de Mave, que fueron focos de difusión.

El románico norte palentino es, no sólo bellísimos templos, sino un conjunto de actividades culturales, unas rutas paisajísticas y generadoras de turismo interior de primer orden. Además, desde la propia diócesis, y en colaboración con instituciones nacionales, autonómicas, locales y privadas, el arte más promocionado y conocido de toda la provincia. Al respecto, hemos de citar la labor realizada por la Fundación Santa María la Real, de Aguilar de Campoo, que con su director Don José María Pérez “Peridis” al frente, ha realizado la restauración, conservación y promoción de este espacio palentino tan cargado de historia, arte y cultura.

Desde la década de los 70 del siglo XX, se ha venido promocionando como ruta del románico norte palentino con grandes resultados.

La iglesia de Santa María la Real de Valberzoso, está dentro de esta ruta tan señera del románico norte palentino y es uno de los templos más visitados y demandados, por la conjunción de arquitectura, escultura, pintura mural y paisaje. Todo un lujo para los amantes de la belleza.

José Luis Calvo Calleja

Delegado diocesano de Patrimonio Cultural y Artístico



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