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Grégoire Ahongbonon
Iglesia en España

EncuentroMadrid: Grégoire Ahongbonon habla de los despreciados en África, los enfermos mentales

EncuentroMadrid: Grégoire Ahongbonon habla de los  despreciados en África, los enfermos mentales
La gratuidad en el origen del cambio
Grégoire Ahongbonon (Benin) se ocupa desde hace décadas de los más frágiles y despreciados en África, los enfermos mentales. En EncuentroMadrid nos contó por qué inició esta aventura y cómo la lleva a cabo (domingo, 16:30, Casa de Campo).

“Los enfermos mentales representan una vergüenza para las familias, para la sociedad, para los poderes públicos, y debería serlo para la humanidad entera. Cuando veo a un hombre bloqueado en un tronco, es la imagen de mi propia persona y de la humanidad. Cuando veo a una mujer desnuda en la calle, prisionera en un tronco, es la imagen de mi madre y de todas las mujeres del mundo” (Grégoire Ah.).

Grégoire Ahongbonon rescata de la calle o de sus propias casas a los enfermos mentales, les da ropa limpia, medicamentos y un hogar (“jamás volverás a dormir en la calle”, les dice, a sabiendas de que niños y viandantes los apedrean y apalean). Finalmente, hace todo lo posible para que los enfermos puedan volver a sus casas y sean aceptados.
Frente al buenismo occidental, que muy habitualmente mira para otro lado, o justifica fácilmente su pasividad con buenos sentimientos pasajeros e ineficaces, nos topamos con la historia de Grégoire que, sin pedir permiso a nadie, ha comenzado a cambiar el mundo, desde sus entrañas más hirientes y humanas, acompañando y sanando a aquellos que no tienen a nadie y que son perseguidos por todos.
“Si un pobre hombre como yo, que no sabe de nada, que es un inútil, un inútil en todo, ha vuelto su mirada a estos enfermos, que están olvidados por todos los intelectuales, por todos los sabios del mundo; si Dios ha querido que un miserable como yo emprenda una actividad semejante es para que podamos todos abrir los ojos, es para permitir a la humanidad abrir los ojos. Hay hombres que están olvidados y Dios nos interpela, nos interpela a todos.” (Grégoire Ah.)



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