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Encuentro del Papa con la Delegación Ecuménica de Finlandia

Dar un testimonio compartido de la misericordia divina

Discurso del Papa Francisco a la Delegación Ecuménica de Finlandia con ocasión de la festividad de San Enrique (22-1-2015)

»Católicos y luteranos juntos pueden hacer mucho para dar testimonio de la misericordia divina en nuestra sociedad»
Queridos obispos, queridos amigos:
Con alegría os doy la bienvenida con ocasión de vuestra peregrinación ecuménica anual a Roma para celebrar la fiesta de San Enrique, patrono de vuestro país. El acto de este año se ha revelado un auténtico encuentro espiritual y ecuménico entre católicos y luteranos que se enmarca en una tradición que sigue adelante desde hace ya treinta años.

El santo Papa Juan Pablo II se dirigió a los miembros de la primera delegación ecuménica finlandesa que vinieron a Roma hace treinta años con las siguientes palabras: «El hecho de que hayáis venido juntos constituye por sí mismo un testimonio de la importancia de los esfuerzos en favor de la unidad. El hecho de que recéis juntos es un testimonio para nuestra fe, ya que solamente por medio de la gracia de Dios esta unidad puede conseguirse. El hecho de que recéis juntos el Credo es un testimonio de esta única fe común de toda la cristiandad» (ecclesia 2.205 [1985/I], pág. 76). En aquel momento, ya se habían dado los primeros e importantes pasos de un camino ecuménico común hacia la unidad plena y visible de los cristianos. Desde aquel entonces, mucho es lo que se ha hecho y –estoy seguro de ello– mucho es lo que se seguirá haciendo en Finlandia para «hacer crecer la comunión parcial existente entre los cristianos hacia la comunión plena en la verdad y en la caridad» (Juan Pablo II, Encíclica Ut unum sint, n. 14: ecclesia 2.740 [1995/I], pág. 853).

Vuestra visita tiene lugar en coincidencia con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Este año, nuestra reflexión se centra en las palabras que Jesús dirigió a la Samaritana  ante el pozo: «Dame de beber» (Jn 4, 7). En ellas se nos recuerda que la fuente de toda gracia es el Señor mismo, y que sus dones transforman a quienes los reciben, haciéndolos testigos de la verdadera vida, que procede tan solo de Cristo. Como nos narra el Evangelio, muchos samaritanos creyeron en Jesús gracias al testimonio de aquella mujer (cf. Jn 4, 39). Como ha observado usted, obispo Vikstrom, católicos y luteranos pueden hacer mucho juntos con vistas a dar testimonio de la misericordia divina en nuestra sociedad. Un testimonio cristiano compartido resulta particularmente necesario ante la desconfianza, la inseguridad, las persecuciones y los sufrimientos que tantas personas padecen en el mundo actual.

Este testimonio común puede verse apoyado y alentado por el avance en el diálogo teológico entre las Iglesias. La Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación, firmada oficialmente hace poco más de quince años entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia católica, puede seguir produciendo frutos de reconciliación y de colaboración entre nosotros. El Diálogo Nórdico Luterano-Católico en Finlandia y en Suecia sobre el tema «La justificación en la vida de la Iglesia» está reflexionando sobre importantes cuestiones derivadas de aquella Declaración conjunta. Cabe esperar que de ese diálogo surja aún más convergencia sobre el concepto de Iglesia, signo e instrumento de la salvación que nos es dada en Jesucristo.

Rezo para que vuestra visita a Roma contribuya a reforzar las relaciones ecuménicas entre luteranos y católicos en Finlandia, muy positivas ya desde hace años. Que el Señor envíe sobre nosotros el Espíritu de verdad y nos guíe hacia una caridad y una unidad cada vez mayores.

(Original italiano procedente del archivo informático de la Santa Sede; traducción de ECCLESIA)

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