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En la fiesta de la Virgen del Carmen

Con motivo de la fiesta de Nuestra Señora la Virgen del Carmen, patrona de las gentes del mar, quiero enviaros un afectuoso saludo a todos los miembros de la familia marinera de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol.

Celebramos esta fiesta a la luz de un lema con profunda resonancia marinera: “Rema mar adentro. Por tu Palabra, echaré las redes”. Estamos en el Año de la Fe y queremos poner en el centro de nuestras vidas a Jesucristo. Las gentes del mar deseamos acoger también hoy el evangelio de Jesucristo y anunciarlo con entusiasmo a cuantos no conocen a Cristo o viven alejados de Él. En el pasado mes de noviembre se celebró en Roma el vigésimo tercero Congreso Mundial del Apostolado del Mar. En su discurso a los congresistas, el papa Benedicto recordó que desde los albores del cristianismo el mundo marítimo ha sido vehículo eficaz de evangelización. La navegación marítima ha sido el cauce de los apóstoles y de los discípulos de Jesús para ir a todo el mundo. Y el papa recordaba que, también hoy, la Iglesia surca los mares para llevar el evangelio a todas las naciones y que la presencia de los agentes de la Pastoral del Mar en los puertos y las visitas que diariamente hacen a los barcos son el signo visible de la solicitud pastoral de la Iglesia. Se refirió el Santo Padre Benedicto a los complejos efectos de la globalización para las gentes del mar y dijo que la vulnerabilidad de las gentes del mar debe hacer más atenta la solicitud de la Iglesia. El papa tuvo un recuerdo especial para los pescadores y para sus familias por las dificultades presentes y por la incertidumbre del futuro, marcado por los efectos negativos del cambio climático y por la explotación excesiva de los recursos.

‘Remar mar adentro’, como nos recuerda el lema de este año, es introducirse con decisión en el camino de la santidad. Querer vivir la vida de hijos de Dios en plenitud, sin contentarnos con medianías. Pero no olvidemos que en las tareas evangelizadoras facilitar el encuentro con Jesucristo va de la mano con proclamar y defender con valentía la dignidad humana que con frecuencia es descuidada también en el mundo del mar. En este sentido, el Apostolado del Mar viene realizando en todo el mundo un acompañamiento desde la fe para llevar la luz de la fe a la vida de todos los hombres y mujeres del mar y ayudando solidariamente a los marineros necesitados y a todas sus familias. “Estamos viviendo un momento de crisis, comenta el papa Francisco…. ¡La persona humana está en peligro: he aquí la urgencia de la ecología humana! Y el peligro es grave porque la causa del problema no es superficial, sino profunda: no es sólo una cuestión de economía, sino de ética y de antropología. La Iglesia lo ha subrayado tantas veces. Y muchos dicen: sí es justo, es verdad… pero el sistema sigue como antes, porque las que dominan son las dinámicas de una economía y de unas finanzas que carecen de ética. Por lo tanto, hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos de la ganancia y del consumo: es ‘la cultura del desecho’. Si se estropea un ordenador es una tragedia, pero la pobreza, las necesidades y los dramas de tantas personas acaban entrando en la normalidad…”.

No abandonemos nuestra posición de primera línea en la evangelización de numerosos hombres y mujeres de diferentes nacionalidades que transitan por nuestros puertos y sigamos respondiendo sin titubear a la gente de mar que nos espera a bordo para llenar la profunda nostalgia de su alma mostrándoles el rostro solícito de la Iglesia que acoge.

La Iglesia siempre mostró preocupación y confianza hacia los hombres y mujeres del mar. Estos sentimientos son los mismos que alientan el recién iniciado ministerio apostólico del papa Francisco. Él nos pide que vayamos a las periferias para anunciar y testimoniar la Buena Nueva del Señor. En esas periferias del mar hay muchos hermanos que nos siguen esperando.

Que Nuestra Señora la Virgen del Carmen, estrella del mar, alumbre siempre nuestra esperanza y colme de bendiciones a todos los miembros de la familia marinera.

Con mi bendición y mi afecto

† Manuel Sánchez Monge, obispo de Mondoñedo-Ferrol



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