Carta del Obispo Iglesia en España

En la encrucijada política, por el obispo de Ávila, Jesús García Burillo

El Obispo de Ávila recuerda las palabras del Cardenal Blázquez sobre la situación política

Para que cada uno “ejerza su responsabilidad civil buscando siempre el bien común”. Con este objetivo, el Obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo ha querido reflexionar en su alocución semanal a los fieles sobre el discurso del presidente de la Conferencia Episcopal (el Cardenal Ricardo Blázquez) en la última Asamblea Plenaria, acerca de la situación política en la que se encuentra el país en la actualidad. En él, D. Ricardo calificaba de “inéditos” los resultados electorales del pasado diciembre, y aseguraba que los obispos están llamados, como pastores de la Iglesia, “a decir una palabra sobre las especiales circunstancias políticas que está viviendo nuestro pueblo”.

Siguiendo esta misma línea, el Obispo de Ávila recuerda que la falta de acuerdo político nos ha llevado a unas nuevas elecciones, lo cual ha generado “grandes incertidumbres”. Por ello, centra su mirada en cuatro puntos concretos del discurso de abril del presidente de la CEE sobre “algunas realidades básicas que nos garantizan mayor estabilidad y una mirada más confiada al futuro”.

Así, Mons. García Burillo recoge las palabras del Cardenal Blázquez sobre el papel de la Iglesia en la firma de la Constitución de 1978 (“gestada en un ambiente de diálogo y consenso”, “reconciliándonos como ciudadanos y convivientes”), sobre la importancia histórica de Europa, sobre la importancia de garantizar la libertad religiosa (que “debe ser reconocido, ya que es inherente a la persona, que lo tiene por sí misma y no porque se le otorgue”), y sobre la laicidad positiva (que implica “cooperación” y “neutralidad”, por lo que D. Ricardo aboga por mantener los Acuerdos Iglesia – Estado “que no sin privilegios, sino instrumentos jurídicos de armonía con el derecho a la libertad religiosa”).

Termina su escrito el Obispo de Ávila destacando el interés que tiene la Iglesia de contribuir “mediante su específica misión pastoral al bien común de todo nuestro pueblo”, también en el contexto sociopolítico actual. Y recuerda que, según el espíritu marcado por el Papa Francisco, la Iglesia debe ser “misionera y en diálogo, que aliente una cultura del encuentro”.

Carta de monseñor Jesús García Burillo

En la encrucijada política, por el obispo de Ávila, Jesús García Burillo

Queridos diocesanos:

El pasado mes de abril tuvo lugar la Asamblea Plenaria de los Obispos Españoles, en la cual el Cardenal Ricardo Blázquez, Presidente de la Conferencia Episcopal, en su discurso inaugural, entre otros temas trató el panorama socio-político actual, sobre el que creo conveniente reflexionar.

A este apartado le llamó “En la encrucijada política”, y comenzó diciendo: «Aunque el fin que asignó Cristo a su Iglesia es, como nos señala el Concilio, “de orden religioso. Pero precisamente de esta misma misión religiosa derivan funciones, luces y energías que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad humana según la ley divina” (GS, 42), por ello estamos llamados, en nuestro caso como pastores de la Iglesia, a decir una palabra sobre las especiales circunstancias políticas que está viviendo nuestro pueblo. Los resultados de las elecciones generales celebradas el día 20 de diciembre del año pasado fueron inéditos».

Y, por la falta de acuerdo, se han convocado nuevas elecciones. En esta situación, que ha creado grandes incertidumbres, se «han removido hasta los cimientos de nuestra convivencia como pueblo; cuando esto acontece vacilamos y nos sentimos desconcertados, mirando al futuro con particular aprensión». Es un juicio certero sobre el momento actual. En esta situación, Don Ricardo recordó algunas realidades básicas que nos garantizan mayor estabilidad y una mirada más confiada al futuro:

  • «La Constitución española regula básicamente nuestra convivencia señalando los valores fundamentales y las instituciones básicas. La Constitución fue gestada en un ambiente de diálogo y de consenso, al que no fue ajena la Iglesia y más en concreto nuestra Conferencia Episcopal; deseábamos entrar en una nueva etapa en la que todos tuviéramos espacio, reconciliándonos como ciudadanos y convivientes».
  • «Nuestro marco más amplio como pueblo es Europa, en cuya historia España ha tenido una contribución importante. Europa ha ejercido un influjo inmenso con sus luces y sus sombras en la humanidad. Sería indebido que Europa se redujera a los aspectos económicos, técnicos y de bienestar. La desmemoria de la historia incapacita para proyectos atrayentes de futuro».
  • «La persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres deben estar inmunes de coacción, de modo que en materia religiosa ni se obligue a nadie a actuar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella, pública y privadamente, solo o asociado con otros. La discriminación es una ofensa a la persona, que lleva en su rostro el resplandor de Dios. El derecho a la libertad religiosa debe ser reconocido, ya que es inherente a la persona, que lo tiene por sí misma y no porque se le otorgue. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».
  • «La “laicidad positiva”, como expresó en alguna ocasión el Tribunal Constitucional, que implica “cooperación” y “neutralidad”, se ha encauzado a través de los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español. Hay también Acuerdos del Estado español con otras confesiones: judíos, protestantes y musulmanes. Ni en un caso ni en otro se trata de privilegios, sino de instrumentos jurídicos de armonía con el derecho a la libertad religiosa».

Queridos diocesanos, en este contexto social y político quiere vivir la Iglesia contribuyendo mediante su específica misión pastoral al bien común de todo nuestro pueblo. La parte esencial de esta misión la constituye nuestra tarea evangelizadora, según el espíritu marcado por el Papa Francisco: una Iglesia misionera y en diálogo, que aliente una cultura del encuentro. Que cada uno, en su misión de ser sal y luz del mundo, ejerza su responsabilidad civil buscando siempre el bien común.

+ Jesús, Obispo de Ávila

 

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