Nacional Última hora

Elizalde: «Los migrantes no son números, son personas»

«Es necesario conocer para comprender. A veces hablamos de los migrantes y refugiados como números. No son números, son personas. Cuando los conocemos los comprendemos. Y nos damos cuenta, por ejemplo, de que la precariedad que nosotros hemos experimentando con sufrimiento a causa de la pandemia es un elemento constante en la vida de los desplazados». Este es el recordatorio que ha hecho en la mañana de este domingo, 27 de septiembre, Jornada Mundial del Migrante y del Refugiados, el presidente de la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española, Juan Carlos Elizalde. El obispo de Vitoria ha presidido la Eucaristía que ofrece La 2 de TVE, retransmitida en esta ocasión desde la capilla de la Ciudad Escuela Muchachos (CEMU) de Leganés, el conocido centro que fundara en 1970 el «tío Alberto» (Alberto Muñiz Sánchez), donde se da acogida y formación a niños, niñas y jóvenes con dificultades sociales adaptativas en su integración. En la actualidad, en sus clases y talleres se preparan unos 400 chavales.

Elizalde ha comenzado su homilía recordado el desastre humanitario del campo de refugiados de Moria, en la isla griega de Lesbos, donde un incendio calcinó hace unas semanas unas instalaciones con capacidad para 3.000 personas y en las se hacinaban más de 12.000. Vivían en condiciones miserables y ahora esperan una respuesta a sus solicitudes de asilo en una mayor provisionalidad aún y «de cara al invierno».

El prelado ha recordado que son millones los hermanos nuestros que hoy se ven obligados a huir, «como Jesús» en su día, para proteger tanto sus vidas —amenazadas por la guerra, el hambre, las emergencias climáticas, etc.— como su dignidad pisoteada. Y ha glosado las seis parejas de verbos con los que el Papa Francisco quiere llevar a la práctica la acogida, protección, promoción e integración de los migrantes.

La Jornada de este año se centra en los desplazados internos, un colectivo del que forman parte unos 50 millones de personas en el mundo y para cuya atención la Santa Sede preparó hace unos meses unas Orientaciones pastorales. «En nuestro país —ha dicho Elizalde— propiamente no hay refugiados internos, pero sí es verdad que emigrantes y refugiados se desplazan durante la pandemia; que víctimas de trata siguen huyendo de las mafias; que el colectivo de pobreza severa se desplaza de provincia en provincia y de ciudad en ciudad». ¿No son ellos desplazados internos? ¿No es nuestro deber darles visibilidad?, se ha preguntado.

El obispo, por último, ha invitado a «escuchar el grito de los más vulnerables» y a compartir nuestra vida con ellos. «Todos estamos en el mismo barco», ha dicho. Como nos recuerda el Papa, los migrantes y refugiados «son una oportunidad de encuentro con el Señor».

 

Regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

REGISTRARME